Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Osadía de Vivir
Selección de ContraPeso.info
13 abril 2006
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Asuntos
Catalogado en:


ContraPeso.info presenta un texto de Federico N. Fernández. La columna original apareció en Fundación Atlas 1853. El tema tratado por el autor es la posibilidad de construir una utopía.

“El hombre que permite al mundo (…) elegir por él su plan de vida, no tiene más necesidad que de la facultad de imitación de los simios”. John Stuart Mill

Cuando Robert Nozick escribió una de las obras más brillantes de la filosofía política del siglo XX, nos referimos a “Anarquía, estado y utopía”, seguramente nunca imaginó que algunos de sus planteos fuesen puestos en práctica por un católico militante. No obstante, el millonario Tom Monaghan está llevando a cabo en el estado de Florida (EEUU) un llamativo proyecto.

El ex dueño de la cadena de pizzerías Domino’s –vendida en mil millones de dólares- ha invertido cerca de un cuarto de esa suma en la construcción de Ave María. ¿Qué es Ave María? Un pequeño pueblo pensado para unos treinta y cinco mil habitantes que contará tanto con una universidad como con un hospital propios. Pero lo más destacado es que este pueblito estará completamente regido por la cosmovisión católica, especialmente en lo concerniente a aspectos morales.

Así, por ejemplo, la televisión de paga no contará con canales que emitan películas condicionadas, las farmacias no venderán anticonceptivos y el hospital no practicará abortos.   En forma previsible, la Ciudad de Dios –como muchos la llaman- ha generado visiones encontradas y una fuerte polémica rodea el proyecto, puesto que es indudable que ciertas cuestiones relacionadas con Ave María son controversiales y discutibles.

No obstante, la intención de estas líneas es la de dejar a un lado el juicio valorativo que merecería la ciudad de Monaghan en particular y concentrarse, situados en un nivel más general, en las grandes posibilidades para los individuos que experiencias de este estilo pueden inaugurar.

Queremos decir: proyectos de este tipo pueden abrir la posibilidad a un mundo más libre, en donde las personas puedan buscar (¡y ensayar!) el modo de vida que consideran como más deseable a través de asociaciones voluntarias, justamente las que Nozick propone en la parte utópica del libro de marras.

En la tercera parte de “Anarquía, estado y utopía” Nozick se pregunta: ¿cuál es el mejor de los mundos posibles para cada uno? ¿Cómo lo proyectaríamos a nuestra realidad? La respuesta: una sociedad en la que la experimentación utópica pueda ser intentada a través de distintas comunidades moldeadas de acuerdo a los deseos de sus habitantes, a las que se pueda ingresar en caso de ser aceptado y marcharse si así se lo desea.

A diferencia de arrogantes escritores que revelaron utopías definitivas, Nozick no “descubre” la forma más elevada de vida para el ser humano y nos ilumina. Por el contrario, con la modestia que caracteriza a los liberales, deja la búsqueda de la vida que merece ser vivida a cada uno de nosotros. Esta nueva utopía es el marco en donde cada uno puede llevar a cabo su propio ideal, será entonces una meta-utopía.

Seguramente esta posición generosa y humilde es la que hace muy interesante la propuesta. Llevando los derechos individuales a una posición de primacía absoluta, lo que encontramos es un ámbito abierto que permite gran variedad de arreglos voluntarios entre personas. La meta-utopía no es “partidista”, no pondera ni censura a ninguna ideología. En lugar de ello postula la menor intervención posible en lo que se relaciona con el modo en que cada uno desee conducir su vida.

Su único radio de acción efectiva es el de la protección de los derechos individuales, a través de lo que Nozick considera como la opción estatal moral: el estado mínimo que brinda seguridad y justicia.   Puesto que Nozick no es anarquista, nihilista ni relativista, va de suyo que, por ejemplo, ni el trato dado a los niños por Esparta en el pasado ni el que reciben en la actualidad muchas mujeres, especialmente en el África subsahariana y Oriente Próximo, sería permitido en el estado mínimo meta-utópico.

No obstante, esto de ningún modo asfixia o contradice las posibilidades de asociación voluntaria, sino que las enmarca dentro del respeto a los derechos individuales. Es decir, la única restricción sostenida por la coerción estatal.

¿Cómo deberían reaccionar los utópicos frente a esta meta-utopía? Primero puntualicemos con Nozick que existen tres clases.

• A la primera podríamos denominarla “imperialista”. Padecen de arrogancia tiránica provocada por alguna revelación absolutista o se consideran confidentes de la Providencia. Son partidarios de la uniformización a cualquier precio.

• Están también los utópicos “misioneros”, que creen conocer un modo de vida excelente, pero que optan por la persuasión como modo de difusión utópico.

• Y por último se encuentran los utópicos “existencialistas”, cuya utopía no consideran necesariamente universal pero sí digna de ser experimentada.

Todo partidario de alguna utopía que considere que la suya es una utopía valiosa, apoyará la implantación de la meta-utopía. Dentro de ese marco, es factible que su utopía sea llevada a cabo. Esto propiciaría también la unión con otros utópicos, que verían la posibilidad de hacer realidad su asociación.

Se supone naturalmente que “misioneros” y “existencialistas” deberían admitir la meta-utopía de Nozick como terreno fértil para su experimentación. No así los “imperialistas”, quienes desean un único modelo cerrado a imagen y semejanza de su utopía.   Resulta muy interesante que el de Thomas Monaghan no sea el único caso que refleja el vigor de las muchas personas que desean vivir la propia vida de acuerdo con estándares propios y no bajo los convencionalismos sociales generales.

Rigoberto Stewart, economista latinoamericano, proyecta -con grandes posibilidades de éxito- dotar a la provincia costarricense de Limón con un régimen de autonomía que permita a los ciudadanos que así lo deseen sustraerse de la sujeción estatal en lo que respecta a ciertos “servicios” monopólicos (salud pública, por caso) y prohibiciones (al comercio, por ejemplo). Pero ello respetando el deseo de quienes deseen permanecer en el ámbito estatal más amplio.

Es muy alentador encontrar ejemplos de vitalidad e individualismo cuando al mismo al tiempo nuestra Región vive una ola de “revanchismo” estatista, tribalismos varios e intervención por doquier.

NOTA DEL EDITOR

• Nozick, Robert (1974). ANARCHY, STATE, AND UTOPIA. New York. Basic Books. 0465002706, es un clásico de lectura obligada. Hay una traducción del FCE.

• El concepto de utopía ha sido tema de dos cartas de AmaYi. Tu utopía o la mía basada en Bastiat (Bastiat, Frederic (1987). THE LAW. The Foundation for Economic Education, Irving-on-Hudson, New York) y Ejercicios utópicos basada en Charles Murray (Murray, Charles A (1988). IN PURSUIT : OF HAPPINESS AND GOOD GOVERNMENT. New York. Simon and Schuster. 0671611003). Son conceptos fascinantes.

• Robert Nozick fue sujeto de un resumen de su idea de igualdad en una de las cartas de AmaYi, El filo de la igualdad.

• Más información sobre Robert Nozick en aquí.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras