Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Solución del 13
Eduardo García Gaspar
10 mayo 2006
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El caso es uno como para ser expuesto en un curso de cosas que no deben hacerse. Me refiero a los controles de precios en general. Y específicamente a la regulación artificial de los salarios de los trabajadores.

Lo que sabemos de economía indica que hacer eso es contraproducente y sin embargo se hace. El caso bien vale una segunda opinión.

Primero los datos. Según las notas que leí, el gobierno boliviano decretó la elevación del salario mínimo nacional de ese país en un 13 por ciento. Por su parte, algunos sindicatos opinaron que eso no es suficiente, que debía cumplirse con la promesa electoral de una elevación del doble.

En esta discusión, el gobierno dijo que no se podía más porque su país tiene dificultades económicas. A los datos anteriores, se adiciona uno, lo que dijo el vicepresidente: “Nuestra patria no debe ir a mendigar al extranjero el aumento del salario”.

Otra persona, un economista, comentó que “El Gobierno evitó complicaciones financieras otorgando una medida viable que no va a desestabilizar la economía nacional, como hubiera sucedido si se incrementaba el anunciado 100 por ciento”.

Con esa información podemos sacar conclusiones. La más clara es que el mismo gobierno boliviano reconoce la realidad. No se puede elevar por decreto el salario para resolver problemas de pobreza.

Duplicarlo sería igual a fabricar una crisis inmediata. Los sindicatos que lo piden son irresponsables o no saben de economía. Para quedar bien, sin embargo, el gobierno decreta ese 13 por ciento. No mucho. Sólo para decir que está haciendo algo. No es una cuestión de izquierda o de derecha.

Es algo de simple realismo. Hay cosas que no se pueden hacer y que sí se hacen causarán problemas serios. Una de ellas es el del salario, que no puede manejarse por decreto. Si se pudiera, la pobreza ya no sería problema.

Bastaría con decretar que todos en Bolivia ganen mínimo 10 mil dólares al mes y el país se convertiría en uno de los más ricos del mundo. El gobierno boliviano lo sabe. Por eso no elevó los salarios más allá del 13 por ciento.

Pero aún así lo elevó y cometió un error en economía, aunque un acierto en popularidad. La economía cobrará su factura eventualmente. Esto puede verse sencillamente. El salario es el pago a un factor de la producción. Si cualquier factor de producción eleva su precio, el precio del bien producido elevará su costo y afectará el precio final hacia arriba.

Es decir, quien propone elevar los salarios por decreto está afirmando que las personas viven mejor si los bienes que compran suben de precio. Eso es opuesto a lo real: las personas vivirán mejor si los bienes bajan de precio.

Además, la elevación del precio de un bien tiene el efecto de disminuir en alguna proporción su demanda, lo que significa que si el salario mínimo está por arriba del precio espontáneo de mercado, se producirá desempleo como efecto colateral.

No es difícil de entender. El problema es entonces el de lograr una elevación de los ingresos personales de otra manera. Ella es conocida desde hace varios siglos. Es la productividad y ella es el efecto del capital físico y humano. ¿Quiere usted elevar los ingresos de las personas? Facilite la creación de capital y eleve la preparación de las personas.

Un obrero en EEUU gana más que uno boliviano porque es más productivo: usa más capital, sabe más, tiene mejores herramientas, aprovecha mejor infraestructura, tiene varias opciones de empleo… La pregunta difícil que debemos hacernos es la de por qué a pesar de saber todo eso se comete el error de declarar elevaciones de salario por decreto. Puede ser ignorancia llana, o presión política. No veo otra causa para cometer tan obvio error.

Sea lo que sea, una cosa sí podemos saber de antemano: con medidas como ésa, Bolivia no avanzará económicamente. Las causas de su pobreza se han profundizado.

Y eso es realmente penoso. No es agradable ser testigo de medidas que con las mejores de las intenciones darán resultados opuestos a los que persiguen. La experiencia de años lo indica así y sin embargo, por la razón que sea, un gobierno hace lo opuesto de lo que debe hacer. Es un misterio para mí. No lo alcanzo a comprender.

POST SCRIPTUM

• La nota de la que tomé datos fue publicada en Grupo Reforma el 5 de mayo.

• Uno de los antecedentes más llamativos acerca de los salarios mínimos puede encontrarse en Chafuen, Alejandro Antonio (1986). CHRISTIANS FOR FREEDOM : LATE-SCHOLASTIC ECONOMICS. San Francisco. Ignatius Press. 0898701104. La obra es en extremo aconsejable. Hay una traducción con un título muy diferente.

• Hay una buena definición de capital en Skousen, Mark (2000). ECONOMIC LOGIC. Washington, DC Lanham, MD. Capital Press distributed to the trade by National Book Network. 0895262169.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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