Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Voz del Pueblo
Eduardo García Gaspar
29 marzo 2006
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Lord Acton fue quien dijo eso de que el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. La admonición del autor inglés contiene una gran sabiduría, que se lleva dentro del principio republicano que pide no concentrar el poder.

A lo de Acton, Barbara Tuchman, otra historiadora, agregó algo más revelador.

El poder no solo corrompe, dijo, sino que también embrutece, y el poder absoluto, debemos concluir, idiotiza totalmente. ¿Cómo saber cuándo un gobernante se ha embrutecido por causa del poder? La respuesta de Tuchman: cuando él crea su propia realidad, un mundo ficticio que él cree verdadero.

Y esto sucede cuando él piensa ser el representante del pueblo, su voz, la encarnación de las ambiciones de la sociedad. No es infrecuente escuchar a gobernantes en funciones y en campaña hablar a nombre del pueblo y referirse a la voz del pueblo, que sólo ellos conocen y saben interpretar. Cuando un gobernante adolece de esto puede ya decirse que el poder lo ha embrutecido.

La realidad es, desde luego, distinta pero el gobernante ha inventado su propio mundo y actúa creyendo que él conoce la voz del pueblo. La realidad no es ésa.

Es físicamente imposible que una persona represente a toda una sociedad o a una nación. Puede ser demostrado con extrema facilidad. Si alguien llegase a ser en realidad la voz del pueblo recibiría la totalidad de los votos en una elección de gobernantes. Estoy hablando del 100 por ciento de los votos con un abstencionismo de cero, adicionalmente a conocer a todas las personas en todo momento. Es físicamente imposible. Tomemos a Fox.

Fue elegido con 36 por ciento de abstencionismo, una cifra muy baja, y con el 42 por ciento de los que votaron. Es decir, lo prefirió el 27 por ciento del total de votantes. ¿Puede ser él la voz del pueblo? Difícilmente. Las cifras actuales pueden usarse para demostrar lo mismo. El candidato más popular tiene algo como 40 por ciento de intención de voto y si el abstencionismo sigue creciendo, el panorama es desolador. El abstencionismo con Zedillo fue de 24. Con Fox de 36 por ciento.

Digamos que en 2006 sea de 50 y que el ganador de la presidencia recibe 40 por ciento de los votos. Es decir, será elegido por el 20 por ciento de los votantes. El restante 80 por ciento es opuesto o indiferente al ganador. ¿Será ese presidente la voz del pueblo? Sólo un loco se lo creería, pues en realidad se trata de un presidente de minoría. No es ni siquiera el presidente preferido por los que sí votaron. Eso es fácilmente demostrable.

Fox ganó con el 42 por ciento de los votantes, es decir, el 58 por ciento restante hubieran preferido a otro presidente. Algo similar le sucederá al siguiente presidente. Por más que quiere sentirse la voz del pueblo, no lo será. No lo será, si siquiera obteniendo el 51 por ciento de los votos con el 30 por ciento de abstencionismo… lo que le daría la preferencia del 36 por ciento de la totalidad de votos potenciales.

E incluso obteniendo el 51 por ciento con cero abstencionismo, o una cifra similar, nunca podrá ser la voz del pueblo. Demostrado lo anterior, queda examinar otra posibilidad aún más riesgosa, la de que el gobernante crea ser la voz de lo que él defina que es el pueblo.

Obviamente va a creer ser la voz de quienes lo eligieron y pensando que ese poder lo ilumina, va a favorecer a quienes lo eligieron sacrificando a esos a los que no considera que son el pueblo (remember Hugo Chávez y Evo Morales, quienes piensan ser eso, la voz del pueblo).

El tema bien vale una segunda opinión para ubicar la imposibilidad física de la frase “voz del pueblo” y evitar caer en el engaño. Pero también para entender a la democracia como lo que no es. La democracia no es un sistema por medio del cual se elige a la voz del pueblo para que él haga lo que él piensa que la voz del pueblo le susurra al oído.

La democracia es un sistema mucho más refinado que eso. La democracia es una herramienta, imperfecta, que sirve para respetar libertades individuales, especialmente las de las minorías. Es una herramienta que sirve para evitar que las mayorías se impongan sobre las minorías. Es un sistema diseñado con un objetivo en mente, el evitar abusos de poder. En realidad, la mera idea de la voz del pueblo es una de las nociones totalmente opuestas a los ideales democráticos.

POST SCRIPTUM

• Hay una buena explicación del real objetivo democrático en un resumen de una idea de Karl Popper. Popper, Karl Raimund (1966). THE OPEN SOCIETY AND ITS ENEMIES VOLS 1 AND 2. London. Routledge & K. Paul.

• La idea de que el poder embrutece está en un libro clásico de B. Tuchman y resumida aquí. B. Tuchman,THE MARCH OF FOLLY, FROM TROY TO VIETNAM, Ballantine Books, New York, 1984.

• Desde su misma concepción, la democracia ha sido planteada como una herramienta para evitar abusos de poder. Véase la idea resumida de Montesquieu. Montesquieu (1993). DEL ESPÍRITU DE LAS LEYES [1748]. Barcelona. Altaya. 8448701291. La idea de la voz del pueblo es una de las ideas menos democráticas en las que puede pensarse. Lo es por una razón de mero sentido común: ella da al gobernante una patente de corso para hacer lo que le venga en gana, violando la ley, y acumulado poder en su persona. Es la versión moderna de los monarcas ilustrados a quienes no debe cuestionarse.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “La Voz del Pueblo”
  1. Shago Dijo:

    Muy bueno, estoy totalmente de acuerdo. 5 estrellas.





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