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Es una cuestión de uso y abuso, durante décadas. Y también presente ahora en el conflicto de Oaxaca, al menos según uno de los que opinan al respecto: los maestros marchan en protesta por la satisfacción de sus demandas, lo que sea que ello signifique, pero algo que se oye tan bien como lo de la justicia social, que ni es justicia ni es social.
Pero eso no importa. La sociedad mexicana está acostumbrada a escuchar cosas que suenan bien, no significan nada y permiten a los gremios aprovecharse de los demás entre aplausos. Y una de esas cosas es lo de las “demandas” de los sectores sociales, como ahora que los maestros y sus acompañantes han creado un estado de caos en Oaxaca. Todo por causa de sus demandas sociales: desde aumentos de sueldos hasta quitar al gobernador del estado. Esto bien vale una segunda opinión, porque es un tema que va al fondo de la problemática mexicana. Y para ello, debo irme hasta los años 30 del siglo pasado, con uno de nuestros presidentes, Lázaro Cárdenas. Nos dejó él una herencia fatal, la de pensar en grupos y no en personas. Fue él quien heredó la enferma costumbre mexicana de pensar el sectores: el obrero, el campesino y el popular. La satisfacción de sus peticiones daba legitimidad al gobierno, que no su elección democrática. Es así como se creó la costumbre de pedir. Cada grupo pedía y el gobierno otorgaba. Todo a cambio de votos. Desde luego, cuando se pide y se obtiene, la costumbre crea hábito, como los vicios, y quitarla tiene sus embates, no diferente a dejar de ser drogadicto. No es una cuestión de esfuerzo y trabajo el llegar a lograr lo propuesto por cada persona, sino lo que cada grupo pide. ¿Y a quién pedir sino al que tiene la autoridad de quitar? Los gobiernos del PRI, desde Lázaro Cárdenas, fueron no autoridades políticas propiamente hablando, sino árbitros de conflictos entre sectores que solicitan privilegios para si mismos, sin importar las consecuencias en los demás. A esto le llamamos corporativismo y consiste en quitar a unos para dar a otros a cambio de lealtades políticas. Cuando ya dar no es posible, es que salen a la luz esos conflictos: el que recibía ahora se torna violento, muy violento, como la rabieta de un niño caprichoso que ya no tiene regalos. Porque al final, ése es el origen del conflicto: maestros que anualmente hacen rabieta en ese estado y quienes reciben regalos con tal de no hacer pataletas. Insisto en mi punto: cuando se tiene un sistema de demandas sociales los logros ya no son personales, sino de grupo; y no dependen del esfuerzo, sino de las amenazas al orden. En mucho es la razón de nuestra falta de desarrollo. En este país el éxito no es tanto personal, sino debido a pertenecer al grupo que mejor sabe pedir al gobierno, o mejor dicho, chantajear. El sistema de vida es precisamente ése, el chantaje: si no me das, me pongo violento y te causo un problema, como el de Oaxaca. El asunto es serio y se ve claramente en en SNTE: los indicadores de la calidad en México son malos, realmente malos, tanto que estaría justificado hacer una limpia de maestros, lo que no sucede desde luego. Pero no importa, ellos hacen sus demandas. Es decir, el sistema de “demandas sociales” de sectores permite tener un ingreso no dependiente del esfuerzo personal. Por ejemplo, un estudio de hace tiempo de Gladys López-Acevedo indicó que “los sueldos reales mensuales de los maestros de escuelas públicas primarias han tenido incrementos sustanciales, habiéndose casi duplicado de 1988 a 1994” y que “los maestros en escuelas públicas están mejor pagados en su inicios profesionales que otras personas comparables”. El tema bien vale una segunda opinión porque lo que vemos en Oaxaca es más que una situación de ilegalidad y desorden. Es una muestra muy ilustrativa de la razón del escaso progreso económico mexicano, el corporativismo: grupos de diversos tipos, sean sindicatos o empresariales, pretenden seguir beneficiándose de privilegios concedidos por el gobierno, como en los viejos tiempos del proteccionismo. Pero eso ya no se puede. No en momentos de globalización, mercados libres y competencia, cuando lo que vale es el trabajo. Y éste es el reto central del nuevo gobierno. Espero que lo entienda. Fox no lo hizo.
POST SCRIPTUM • El estudio al que me refiero es del Banco Mundial y puede ser encontrado aquí. Es muy recomendable ver El Marxista Involuntario. • En www.yoinfluyo.com, se ha comentado lo siguiente;
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