Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Lecciones de TLCAN
Leonardo Girondella Mora
10 febrero 2006
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Es querencia y usanza mexicana el llevar las cosas a los extremos y desde allí atacar sin piedad a quienes están en la posición discrepante —y, peor aún, es el desear el triunfo de la posición propia, el triunfo absoluto propio y la derrota total del enemigo, sin que medie posibilidad de diálogo ni de acuerdos.

Un caso al respecto es el de NAFTA o TLCAN, el tratado de libre comercio entre los tres países de América del Norte. Sus adversarios lo acusan de todo y suelen argumentar con protestas violentas en contra de la globalización —dicen que es imperialismo, que es colonialismo, que es saqueo, imposición cultural, homogeneización internacional, complot de transnacionales y otras expresiones de la letanía de los años 60.

Cierto que muchos de sus partidarios son más calmosos, pero aún así, suelen irse del otro lado y afirmar que el libre comercio es la solución buscada. Una aciaga secuela de ese extremismo fundamentalista de ambas posiciones es la impracticabilidad de alcanzar una conclusión realista de ese tratado —y eso es desesperanzador para quien tenga deseos de analizar con objetividad los sucesos de la realidad.

Me parece procedente examinar el TLCAN, y el libre comercio en general, bajo tres condiciones imposibles de ignorar y que son en sí mismas lecciones:

• Hacer de lado las oposiciones y apoyos de los extremos fundamentalistas, muy en especial la de quienes no pudiendo argumentar con sus mentes se dedican a abuchear al libre comercio con marchas sin sentido y violencia callejera. Esta es una lección del TLCAN: existe gente opuesta o a favor con la que jamás podrá tenerse una polémica ordenada y civilizada.

• Incorporar en la discusión elementos filosóficos e históricos que esclarezcan la discusión considerando la fuerte inclinación humana a comerciar en todos los tiempos independientemente de lugares y fronteras; más la conclusión necesaria que sigue a la noción de una naturaleza humana libre y que en el libre comercio tiene una de sus ocurrencias naturales. Esta es otra de las lecciones del TLCAN: considerar que es congruente con la naturaleza humana y que es un seguimiento de la tendencia histórica.

• Colocar al TLCAN en la mesa del análisis y examinar sus logros, defectos, alcances, consecuencias por medio de evidencias empíricas variadas y de diversas fuentes. Esta es otra lección del TLCAN: no es el libre comercio la solución hechicera que todo lo resuelve, ni la catapulta mágica al desarrollo.

Sobre esas tres lecciones o bases, conviene ahora recordar un comunicado del Banco Mundial de hace dos años y que dijo que ese tratado “ha estimulado el desarrollo económico en México, pero no es suficiente para lograr la convergencia económica con Canadá y los EEUU, incluso en el largo plazo sin inversión en innovación, estructura e instituciones adecuadas”.

La idea es reiterada en otra parte del comunicado, que dice que el tratado ha tenido efectos positivos en México, pero que podían haber sido mejores. El razonamiento de fondo fue bien expuesto por David de Ferranti, Vice Presidente para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, en 2003, cuando dijo que “el libre comercio definitivamente trae nuevas oportunidades económicas pero…el comercio sólo no es suficiente, sin reformas significativas políticas e institucionales”.

Se tiene aquí otra de las lecciones que deben aprovecharse sobre el tema: el tratado de libre comercio es como tener una buena carta jugando póquer, pues se necesitan otras para lograr un buen juego —la carta sola de poco servirá. Para el caso específico del TLCAN hay una variable adicional que impone escollos en el análisis.

La crisis de 94-95 oscurece los efectos capaces de ser medidos —los enemigos del libre comercio usan las cifras sin considerar esa crisis y demostrar un efecto negativo y sus defensores opinan que gracias a ese tratado la crisis tuvo una menor duración. Los resultados sumarizados del reporte sobre el TLCAN en 2003, por el Banco Mundial, indican lo siguiente.

Un crecimiento desigual regional, mayor en el norte y centro, menor en el sur; mayores rendimientos agrícolas en tierras con irrigación, pero no en las de temporal. Aumento de salarios y empleo en las regiones con mayor inversión extranjera directa y en los sectores con mayor relación a la actividad internacional.

Las deficiencias en educación e investigación y desarrollo son limitantes importantes (la nota completa a la que me he referido está más abajo, en su versión original). Finalmente, los tiempos electorales en México son concordes con la visión extrema fundamentalista del libre comercio, muy clara en uno de los candidatos a la presidencia quien ha establecido como parte de su campaña la revisión de partes agrícolas —y lo ha hecho sin considerar las sutilezas de las evidencias, sólo las rudezas de sus prejuicios.

En posiciones como las de ese candidato dominan las imágenes de inicios del siglo 20, que hicieron de los campesinos un icono de la revolución sin posibilidad de éxito, porque al tenerlo dejaría de ser esa imagen revolucionaria. Para el agricultor, que es como debe llamársele y no campesino, el TLCAN es una oportunidad igual que para el empresario fabricante de vasos o de bolígrafos y las lecciones del tratado son aplicables a él también.

Nota

Este es el boletín original que reporta los resultados a los que hace referencia el artículo.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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