Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Los Niños Malcriados
Eduardo García Gaspar
23 octubre 2006
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
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El 19 de octubre, el Diario Exterior, de España, publicó una nota interesante, muy interesante. Fue el resultado de una encuesta en Gran Bretaña, realizada por la consultora ICM y ordenada por un grupo llamado Open Europe.

El resultado: la mayoría de los empresarios de ese país desean abandonar a la Unión Europea. Concretamente, dos tercios de los empresarios quieren eso. Fueron mil los empresarios encuestados.

La nota habla de los problemas de la concentración del poder en Bruselas, el gran costo de la Comisión Europea y del exceso de regulaciones. Un ejecutivo lo dijo claramente. El director ejecutivo de Next, Simon Wolfson, afirmó que en la UE existen “demasiadas regulaciones provenientes de Bruselas”. Sólo un tercio de los entrevistados dijo que la UE es un éxito.

“Estas regulaciones no parecen hacerle nada bien ni a los negocios ni a los empleados, como tampoco a los consumidores”, dijo el mismo Wolfson. La nota también habla del escepticismo de los economistas ingleses con respecto a los beneficios de la UE. Poco antes había yo leído una columna estadounidense en la que la UE era calificada como una pesadilla burocrática, equivalente a una jaula de metal de la que debían salir los europeos para potenciar su crecimiento.

El asunto es de fondo y coloca en el centro de la discusión al papel de los gobiernos. ¿Hasta qué punto deben intervenir para poder elevar las probabilidades de prosperidad en una sociedad? Con excepción de las nociones soñadoras anárquicas, de izquierda y de derecha, se acepta mayoritariamente que los gobiernos deben existir para mantener el orden en la sociedad, pues no somos ángeles. Los desacuerdos se dan sobre el monto de la intervención gubernamental.

Según la nota, muchos ingleses están diciendo que la burocracia de la UE se ha excedido en sus límites para convertirse en un lastre: demasiadas regulaciones que pesan sobre los ciudadanos y ellas impiden una marcha más ágil de sus actividades. Desde luego, los gobiernos son importantes y tienen una razón de ser, la de crear un mantener un estado de derecho que logre estabilidad y certeza razonable para la iniciativa personal de los ciudadanos.

Sin embargo, puede traspasarse el límite de lo razonable. Una regulación sobre, por ejemplo, la limpieza de las fábricas de alimentos, de los rastros y similares, suena razonable. Pero no una regulación que prohiba las promociones de dos por uno en la compra de artículos, o que prohiba la venta de alimentos para bebé en supermercados. O que obligue a poner ciertos nombres a los animales domésticos.

Los deseos de los gobiernos para hacer el bien son ilimitados y eso es comprensible. El problema está en la forma de hacerlo y esa manera depende de la opinión que los gobiernos tengan de sus ciudadanos. Los pueden ver como adultos capaces y responsables, o como niños inhábiles e incapaces de tener responsabilidades. Las dos visiones llevan a distintas concepciones de gobierno.

Si acaso la autoridad ve a sus ciudadanos como poco maduros, de escasas habilidades, poco pensamiento, entonces hará lo obvio: emitirá una regulación tras otra, todas con la idea de proteger al infante de los peligros que corre en esta vida. No es diferente a la actitud paternalista para el cuidado de un hijo menor de edad. La UE ha adoptado esta visión de sus ciudadanos, lo que se demuestra con su exceso regulatorio. Igual que México.

La otra opción es ver a los ciudadanos como seres maduros, capaces, que no necesitan ser cuidados a cada minuto. ¿Cuál de las dos visiones del ciudadano es la mejor? Usted dice, pero no hay duda de que el cuidado excesivo produce ciudadanos pedigüeños, malcriados e irresponsables, dependientes de alguien.

Otra manera de encontrar una respuesta en intuir lo establecido por las religiones, por ejemplo el Cristianismo: somos libres, tenemos razón, se confía en que por decisión propia nos comportemos bien, pero somos libres de ir incluso en contra de nuestro Creador.

Se nos ve como capaces de cuidarnos a nosotros mismos y esto es congruente con un gobierno que respete nuestras libertades y no con un gobierno que nos ahogue en un mar de regulaciones que buscan nuestra protección contra toda posible amenaza.

POST SCRIPTUM

La nota a la que me refiero esta aquí.


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