Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Los Partidos Que no lo Son
Eduardo García Gaspar
12 mayo 2006
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Les dicen los ultras, así en general y son un grupo especial de personas, muy especial. No pertenecen a partidos políticos, pero quieren influir en la política. Es más, quieren imponer sus ideas en el país, sin que vaya de por medio un proceso democrático.

Y forman organizaciones de todo tipo. Pueden llamarse Consejo General de Huelga, o Frente Popular Socialista, o Ejército Popular de Liberación, o Zapatistas…

Recientemente fue reportada la existencia de una agrupación, el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo y que está formada por otras, como la Organización Campesina de Lucha Popular, el Frente Popular Obrero Campesino, el Movimiento de Resistencia Popular del Sureste, el Frente Indígena Mixteco Popoluca Náhuatl y otros más, de nombres y auras similares.

Además de formar agrupaciones, estas personas tienen otras aficiones.

Por lo que se ve, les gusta permanecer pequeñas, aisladas del proceso político, para salir a relucir ocasionalmente, como ahora y los neozapatistas en Atenco. Gustan de ser de izquierda, de la izquierda que hace pasar penas a la izquierda razonable, porque después de todo sería un insulto colocar a la presidente de Chile en el mismo grupo que el autodenominado Subcomandante Marcos. Michelle Bachelet no es de la misma especie.

Mi primer encuentro con los ultras fue en 1968, cuando me di cuenta de que no sabían bien a bien lo que querían. Mis simpatías realmente no estaban con el gobierno de Díaz Ordaz, pero tampoco con el movimiento que se asemejaba a una bola desordenada de peticiones crecientes y siempre orientadas a la izquierda por razones sentimentales.

Sin participar en política por la vía organizada, ellos quieren imponer el socialismo tradicional y añejo, el de Chávez, Castro y Evo. Recordemos que el conmovedor de Marcos tuvo la oportunidad de jugar en política, abiertamente y no lo hizo.

Por eso es mucho más admirable el PRD: son de izquierda, quieren hacer de este país uno socialista y han aceptado el juego de la democracia. Los ultras no lo aceptan. Por dos razones.

Una es que perderían estrepitosamente en las elecciones y no mantendrían sus registros de partido. La otra es que no saben lo que quieren. Lo único que les interesa es participar en lo que muy mexicanamente se conoce como “desmadre”: similar a la “bola” revolucionaria.

Estar allí, donde hay problemas, y lograr sus quince minutos de fama anual. Parece que eso les satisface enormemente saliendo en los medios que los fotografían y graban realizando espectáculos, los que sea, como atarse a un poste, o desnudarse, o cantar alguna creativa estrofa compuesta para la ocasión.

Quizá crean ser los defensores de oficio de quienes no los llaman. Se autonombran ellos mismos, pues nadie en su sano juicio los llamaría. Su querencia es estar en el rol, declararse en alerta roja, hacer recorridos, pero sobre todo, alterar el orden.

Nada más extático para un ultra que cerrar una avenida, o secuestrar un camión y pasearse por las calles gritando e insultando, enmascarado. Son como una versión extrema de los hooligans del futbol, pero en los terrenos políticos.

Se mezclan en movimientos legítimos y los prostituyen, o agravan movimientos injustificados. Son una pesadilla para todos, especialmente para la izquierda oficial y formal. En marzo, por ejemplo, fue reportado que

“Grupos violentos y organizaciones políticas afines al PRD que simpatizan con Andrés Manuel López Obrador han sido infiltrados, desde 2001, por “células bolivarianas” financiadas por el gobierno de Venezuela, para construir una estructura de ‘promoción’ y ‘autodefensa’ en caso de un eventual triunfo de la izquierda mexicana en la próxima jornada electoral…”.

O esto, aparecido en Voz Marxista de los Trabajadores y la Juventud:

“Nuestra intervención se ha destacado en el movimiento estudiantil, muy especialmente en la gran huelga universitaria de 99-2000 y por supuesto en las organizaciones tradicionales del IPN. Tampoco hemos dejado de intervenir en el movimiento sindical, urbano popular, la base del PRD e incluso en el movimiento campesino.”

La izquierda formal debe deshacerse de las simpatías de esa izquierda de vergüenza.

POST SCRIPTUM

• La cita de la Voz Marxista puede ser leído aquí (sexto párrafo).

• La cita de las células bolivarianas en México está aquí y es muy reveladora de la faceta clandestina de algunos ultras, los más peligrosos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras