Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Marxismo Popular
Eduardo García Gaspar
13 febrero 2006
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
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Encontré un buen concepto, que explica algunas de las cosas que suceden. Se llama “marxismo popular” y lo ejemplifico con los siguientes datos comparados.

Primero un editorial del Boston Globe sobre las caricaturas de Mahoma.

Dice el editorial que la libertad de expresión “no es el único valor en el conflicto provocado por la publicación” de esos dibujos. Y añade que la publicación de los dibujos “refleja la obtusa negación de aceptar el profundo significado para mil millones de musulmanes de la prohibición de representaciones pictóricas del profeta”.

Muy bien, este periódico habla del respeto a las creencias religiosas y de la conveniencia de una cierta restricción por parte de los medios para respetarlas. Pero un momento… Un “blogger” de los EEUU encontró un escrito del mismo periódico, sobre el mismo tema en 1999. El asunto era una exhibición de arte en el Brooklyn Museum y que había producido el enojo de R. Giuliani, el alcalde de Nueva York.

La causa, una pieza de una Virgen María negra que había sido manchada con excremento de elefante. El Boston Globe defendió la libertad de expresión del museo y criticó a Giuliani. Nueve años antes, la misma defensa para una exhibición de piezas que usaban lenguaje vulgar. Una de ellas era un crucifijo sumergido en la orina del fotógrafo.

La misma fuente, la misma situación y, sin embargo, diferentes reacciones. A veces se pide total libertad de expresión y a veces respeto a las creencias. Estas asimetrías son de todos los días y en en esto que entra un columnista del Wall Street Journal, James Taranto, para aclarar las cosas.

Y nos presenta ese concepto, “marxismo popular”, equivalente a un multiculturalismo progresista, cuya esencia es ampliar la idea de Marx, la de la lucha de clases, a terrenos fuera del económico.

Para Marx el mundo estaba dividido simplistamente en oprimidos y opresores, capitalistas y proletarios. El marxismo popular tiene la misma visión simplista, pero la aplica a otros casos: raciales, sexuales, éticos, nacionales, religiosos, todos los que puedan encontrarse.

Este multiculturalismo marxiano es el origen de esas asimetrías de evaluación. Si se considera que el grupo atacado es opresor, entonces los ataque son legítimos y se protegen por la libertad de expresión.

Pero si los ataques son dirigidos a los considerados como oprimidos o son enemigos del opresor, entonces hay que ser sensibles y respetar sus creencias. No hay criterios objetivos de evaluación, sólo consideraciones de lo políticamente correcto en términos de opresión.

Esa expresión explica muy bien, la reacción posterior a las palabras de Abascal, el secretario de gobernación mexicano, quien dijo que es necesario recuperar con absoluta libertad de credo a la religión para la vinculación del ser humano con su destino, para que le dé sentido a los valores éticos. Esto ha provocado una reacción de magnitud exagerada.

Se ha pedido que Fox desautorice las declaraciones de Abascal. Diego Valadés, director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM ha afirmado que esas declaraciones pueden llevarnos a un estado confesional en el que la alta jerarquía eclesiástica del país intervenga de nueva cuenta en la política, y que se trata de un momento delicado, porque la nación corre peligro de dividirse, con en el siglo 19 con una guerra civil. Eso dijo.

Si le hacemos caso a la ideas del marxismo popular, podríamos hacer proyecciones interesantes. Si Abascal hubiera hablado de las ventajas del budismo, por ejemplo, la reacción hubiera sido mucho menos extrema… o incluso positiva de haber hablado mal de la religión. El caso, me dice un amigo, se parece a Los Simpson: los hombres, padre e hijo, son brutalmente idiotas, y las mujeres, madre e hija, son las inteligentes.

Si hubiera sido al revés, el programa habría sido ampliamente criticado, pero como está, nadie expresa ninguna queja. En fin, bien valió una segunda opinión el encontrarle un nombre a esas asimetrías de opinión que ignoran principios objetivos para tratar con diferencias sustanciales a quienes son vistos como opresores u oprimidos. Las noticias están llenas de esos casos. Si usted conoce alguno, hágamelo saber.

POST SCRIPTUM

El caso más obvio de juicios selectivos es quizá el del fútbol, donde los fanáticos de un equipo ven las cosas de manera diferente que los del equipo rival. Es por eso que el marxismo popular puede ser visto como un caso de juicios selectivos. El editorial del Boston Globe puede ser leído aquí. El blogger referido está aquí. Y la noticia sobre Diego Valadés fue reportada aquí.

En cuanto a James Taranto, simplemente, una caravana de mi parte por señalar esta idea aparecida por segunda vez en su columna del 6 de febrero. Otro ejemplo de este marxismo popular, lo cita Libertad Digital al reportar que,

“En medio de la ola terrorista contra intereses europeos, la embajada de Irán en Madrid ha exigido a los periódicos españoles que reeditaron las caricaturas de Mahoma que pidan disculpas. Sucede después de que Zapatero condenara las viñetas pero no la violencia de los extremistas”.

Una columna del Wall Street Journal, añade información sobre la exagerada reacción ante las caricaturas. La columna de Frederick Kempe, Thinking Global (6 de febrero) dice que,

“the contrition should be colored by the fact that no one in the Muslim world had paid much attention to the drawings until Danish-based fundamentalist Muslim clerics went to the Mideast in December to circulate the cartoons along with a few more they threw in for dramatic effect (one of which showed the prophet engaged in an indecent act with a dog). The clerics helped orchestrate and fuel the escalating outrage… a Palestinian preacher in Gaza said, “We will not accept less than severing the heads of those responsible”.

Esto explica el largo lapso entre la publicación original el septiembre de 2005 y las protestas estos días.

El Media Research Center de EEUU reportó el 9 de febrero lo siguiente.

“On Tuesday, the New York Times wrote in an editorial on the Danish cartoons of Mohammad that ‘the New York Times and much of the rest of the nation’s news media have reported on the cartoons but refrained from showing them. That seems a reasonable choice for news organizations that usually refrain from gratuitous assaults on religious symbols, especially since the cartoons are so easy to describe in words.’ Apparently the Arts pages didn’t get the memo, because a photo of Chris Ofili’s dung-clotted ‘Holy Virgin Mary’ was featured in Wednesday’s Arts section story by Michael Kimmelman, who called the Danish cartoons ‘callous and feeble.’ Plus, ‘Double Standard: Mohammed Cartoons and Piss Christ.’”

Un lector comentó lo siguiente:

“Acabo de leer la lectura de Marxismo popular, sabemos que existen miles de casos, me gustaría comentarle uno que me llamó mucho la atención, mi hermana vive en Corpus Christi Tx., una escuela primaria de alli sacó un programa de basquetbol para niños de color, no se aceptaban ni blancos ni latinos. Ya me imagino el escándalo que se hubiera armado si hubiera sido un equipo para blancos. De igual manera la universidad Texas A&M ofrece becas exclusivamente para jóvenes hijos de latinos, aún y cuando los latinos son la mayoría en esta ciudad”.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.

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3 Comentarios en “Marxismo Popular”
  1. Contrapeso » Un Mundo de Ficción
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