Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Miopía Gubernamental
Eduardo García Gaspar
4 enero 2006
Sección: NEGOCIOS, Sección: Una Segunda Opinión
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Si hay un negocio en cambio, el de la música sería uno de los seleccionados entre los más cambiantes en estos tiempos. Ha cambiado por razones ajenas a él. Es el medio ambiente el que lo ha modificado y muy en serio.

Uno de los cambios más claros es el de las copias ilegales, originadas por facilidades tecnológicas y precios descomunales en los discos legales.

El resultado: esos discos piratas a una fracción del precio. Pero hay más, como la invención del iPod, un sistema de almacenamiento inteligente de música en un aparato del tamaño de un celular y que admite la compra legal de pistas musicales individuales, no dentro de un CD completo. Que además, permite ser llevado al coche para sustituir a la radio. La industria de la radio, por tanto, también se ve alterada. Y las cosas siguen.

Ahora existe un servicio de música y de radio, por satélite, por ejemplo de XM Satellite Radio y de Sirius Satellite Radio. El resultado es la disponibilidad de cientos de canales de audio, con música o programación hablada, con un costo de unos 13 dólares al mes.

Con un detalle peligroso para las industrias tradicionales: esos contenidos ya pueden ser almacenados y reproducidos a voluntad del cliente. En otras palabras, ya no hay que comprar un disco de U2 para escucharlo a voluntad.

El almacenamiento en esos aparatos permite dejar las pistas que uno desee y quitar el resto, para formar así una colección de favoritas por 13 dólares al mes, menos de lo que cuesta un disco. Y con canales especializados, tantos que uno de ellos es solamente de Elvis Presley, según una nota del Wall Street Journal. Es una variante de TiVo, que hace lo mismo para televisión.

Consecuentemente, si usted quiere encontrar empresas alarmadas y ejecutivos estresados, eso debe ser fácil en la industria de la música y de la radio. Su negocio ha sido modificado, no por ellos, sino por el cambio tecnológico.

En esto existen cuestiones complejas de derechos de autor, regalías por reproducción y demás, que se usarán para tratar de mantener el negocio como estaba, pero no se logrará. El cambio está allí y seguirá. Otro negocio más que cambia. Lo mismo va para las industrias de películas y de televisión.

¿Cuál es el problema? Quizá la razón central es el que esas industrias no fueron las generadoras de los cambios, sino otras. Apple, por ejemplo, hizo posible que usted llevara consigo más música de la que tienen muchas estaciones de radio, y la escuchara sin interrupciones en el momento deseado.

La frase generalmente usada para describir esto es la de cambios en el modelo de negocio. O sea, una alteración tan severa en el medio ambiente que implica una redefinición del negocio. Uno de los más clásicos ejemplos es el de los trenes, que se definieron como eso, trenes, y no como un negocio de transportación, lo que los hubiera llevado a entrar a campos de aviación, u otros. Fue entendido como miopía de mercados.

El punto es importante porque lo mismo le está sucediendo a otra institución que se pensaba intocable: los gobiernos. Ha sido un efecto de la globalización el entrar a un terreno de competencia entre gobiernos, mejorando sus servicios.

Existe competencia mundial, por ejemplo, en los terrenos de facilidad fiscal, donde compiten con legislaciones de impuestos simples y bajos. O en el terreno de seguridad pública, en el que compiten por las mejores condiciones de protección a propiedad industrial.

Si el negocio de la música y la radio están cambiando por sucesos ajenos a ellas, lo mismo le sucede a los gobiernos, Y todos parecen tener en común un aspecto adicional al cambio: el no estar reaccionando a lo que sucede a su alrededor. En México esto se ve claramente.

Ninguno de los candidatos a la presidencia ataca este problema de frente. Dos de ellos lo ignoran y creen que las cosas siguen igual que hace 40 años. Uno de ellos lo menciona, siquiera un poco, y no de manera explícita. En otras palabras, al fin parece existir una competencia entre gobiernos que les obliga a ofrecer servicios mejores a sus ciudadanos. Es muy positivo que ello suceda. La pena es que los gobernantes parecen no darse cuenta de los cambios.

POST SCRIPTUM

La idea de marketing myopia fue tratada en un artículo histórico de Levitt, T. (1960) “Marketing Myopia”, Harvard Business Review, July-August, 1960. Se refiere a la incapacidad de ver hacia adelante, en las condiciones en las que el negocio se moverá en el futuro. Implica dos elementos, el de la definición del negocio y el de la anticipación de los cambios inevitables.

El término podría se ampliado al de miopía de gobierno para señalar que existe una mala definición de la misión de los gobiernos y una mala anticipación de los cambios reales en el mundo. La misión de un gobierno no es la de hacer felices a los ciudadanos, sino la de crear condiciones para que los ciudadanos decidan su felicidad por sí mismos. Y el cambio de condiciones se refiere a que ellos están en competencia con otros gobiernos para lograr su misión ya que se ha modificado la gran variable de la movilidad de los recursos.

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