Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Nada es Gratuito
Eduardo García Gaspar
26 enero 2006
Sección: ESCUELAS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Uno de los males mentales del socialismo es la distorsión de la realidad, que en México ha llevado a creer que el libro de texto gratuito es efectivamente gratuito, como si cayera del cielo ya impreso en la banca adecuada del grado adecuado de cada alumno.

Los textos gratuitos, desde luego cuestan, y cuestan mucho. Los reciben unos y los pagan todos, así de simple.

Hace poco, una nota de un periódico mexicano (El Universal) reportó que la educación gratuita pública, en realidad no es gratuita. Reportó que los mexicanos pagan a las escuelas de educación básica a cambio de trámites y servicios, según Transparencia Internacional: unos 300 pesos en desembolsos para asegurar un lugar a sus hijos en las primarias, es decir, más de 102 millones de pesos al año en esos pagos a cambio de papeles o de la inscripción de los menores.

La situación es grave, pues los pagos promueven que los maestros no aprueben a los estudiantes porque les venden cursos de regularización. Todo esto y otras cosas representan que de cada 100 pesos, 82 “se atoren en el camino de la burocracia administrativa”, según el subsecretario de Educación Básica, Lorenzo Gómez Morín.

Al final nos quedamos con una idea clara: la educación gratuita no lo es, como esos datos lo muestran. Y con otra: la educación es mala, pues los alumnos mexicanos de escuelas públicas salen muy mal preparados. Con este ejemplo de la educación se confirma eso de que nada hay gratis, aunque se diga una y otra vez.

Todo cuesta, todo requiere esfuerzo. El punto es importante porque demasiados tienden a pensar que si el gobierno paga algo ello significa que es gratis. Lo será para algunos solamente y sólo es posible utilizando una herramienta altamente ineficiente, el gobierno. Tome usted el caso de útiles escolares regalados por el gobierno de la capital mexicana.

El regalo lo reciben algunos niños y es gratis para ellos en apariencia, pues sus padres tuvieron que pagar impuestos, lo mismo que los padres de otros niños que no reciben esos útiles. Los artículos tuvieron que ser comprados con dinero que la autoridad sacó de algún lugar y ese lugar es invariablemente el bolsillo de las personas.

Es igual al caso del hijo que le pide dinero a su padre para hacerle un regalo. La cosa empeora, porque esos regalos elevan las probabilidades de corrupción dentro del gobierno. Imagínese usted al que hace la compra de millones de artículos escolares y lo que puede pedir a los proveedores. Además, hacer eso lastima severamente a las papelerías que los venden y que ahora enfrentan un real caso de competencia injusta, más injusta que las de artículos de contrabando.

Los útiles escolares, que parecen gratuitos, en realidad pueden estar costando más que si se compraran sin la intervención estatal. Le digo, nada hay gratis en esta vida y creerlo es un error monumental. Eso sucede aquí y en Suecia y en Canadá, con por ejemplo, malos servicios de salud, pero eso sí, de apariencia gratuita. ¿Por qué sucede eso? Supongo que sea una combinación de candor por parte de algunos y de malicia por parte de otros.

Es candoroso e ingenuo el que cree que efectivamente hay cosas gratuitas, como la educación. Y es malicioso quien se aprovecha de un engaño intencional. Es malicioso el político que usa ese engaño para hacerse de votos, porque en realidad es una compra de elecciones: si votas por mí, “gratis” te doy esto o aquello.

Se trata de uno de los fraudes electorales más abiertos que puede haber. Pero también es malicioso el que sabe que es engaño y se beneficia de ello, como el empresario que recibe subsidios. Y esto nos lleva a un problema de filosofía política, quizá el mayor de todos, ¿cuál es la función real de un gobierno?

No voy a solucionar esa pregunta, pero sí voy a señalar algo que es obvio: la intervención estatal en nuestras vidas tiene un costo claro. Los gobiernos se hacen de ingresos por medio de impuestos pagados forzadamente y con ellos hacen cosas que se cree que son de beneficio.

No es gratis lo que recibimos de los gobiernos porque antes lo pagamos (y no creo que de manera barata). Nada de lo que un gobierno otorga es gratuito. Nada. Todo nos cuesta a los ciudadanos. Todo. La diferencia es sencilla: en el socialismo su dinero lo gasta el gobierno, en el liberalismo su dinero lo gasta usted.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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