Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Nada Más Desaparecen
Eduardo García Gaspar
16 mayo 2006
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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Ha sido dicho que ellas se desvanecen poco a poco. Que caen en una especie de olvido. Que llegan a ser ignoradas sin propiamente morir. Es el caso de las ideas que de gozar de muy alta popularidad y considerarse dogmas revelados, pasan a una especie de limbo.

Quizá sea éste el caso de algo que empieza a suceder. El caso del petróleo estatal mexicano.

No creo que haya una idea más arraigada entre la mayoría de los mexicanos: el petróleo es de todos, nuestra propiedad y de la que nos sentimos orgullosos. Tanto que quien ose mencionar algo en contra de esa propiedad colectiva debe ser calificado de traidor a la patria. El petróleo es la patria.

Si bien ésa es la idea predominante, las cosas comienzan a cambiar. El poner en tela de juicio a un dogma patriótico tan insostenible ya es algo que sucede. Se discute, se habla, se propone.

Se revelan datos que chocan contra el dogma. Algo está cambiando. Tanto que los candidatos presidenciales mayores se ven obligados a asegurar que no privatizarán la energía estatal, cosa que no sería necesaria si no existiera la idea contraria. Incluso en el debate presidencial de fines de abril se trató el tema, con alguna propuesta de comprar energía a quien más barato la ofrezca.

Ya no hubo tanto revuelo como antes y comienza la comprensión de la realidad: el petróleo no es en realidad de los mexicanos, sino propiedad formal del gobierno y real de su sindicato. Poco a poco la idea va desapareciendo y ése es mi punto.

No creo que vaya a existir un gran debate nacional en el que se enfrenten quienes apoyan al dogma y quienes se oponen a él, para que en un momento se tome una decisión al respecto.

No, la idea del petróleo propiedad de los mexicanos irá cayendo poco a poco, con escasos debates, sin grandes discusiones. Se irá desvaneciendo en medio de pequeños detalles diarios y de acciones parciales. Pasará, tal vez, al olvido, como aconteció a otras ideas, como el proteccionismo industrial.

El proteger a las industrias nacionales fue otro dogma político, poco sostenible, pero aprobado por casi todos.

Poco a poco, sin embargo, fue siendo abandonado. No hubo un día en el que se dijera, por ejemplo en México, “a partir de este momento dejamos de ser proteccionistas.” No, la idea fue siendo abandonada.

Se desvaneció poco a poco, con sus fracasos y con las soluciones a esas fallas. Esto es lo que probablemente le suceda a la aún arraigada idea mexicana de que el proveedor único de energía debe ser el gobierno.

Este monopolio es tan poco sólido que sólo puede sobrevivir por métodos que evitan el uso de la razón. Sobreviven porque se convierten en dogmas políticos justificados por propaganda. La realidad, sin embargo, se encarga de que sean abandonados sin necesidad de mostrar racionalmente y con evidencias que son falsas ideas. Pero así como desaparecen por medio del olvido, esas ideas no necesariamente mueren en definitiva.

Pueden ser sacadas del cofre y de nuevo ser enarboladas por quien sea que crea en ellas. Y a veces pueden tener éxito. Pueden volverse populares de nuevo, como la nacionalización en Bolivia, justificada con argumentos de orgullo nacional, que son los únicos posibles, pues económicamente no son justificables.

En México, uno de los candidatos ha hecho eso precisamente. Ha ido al cofre de las ideas abandonadas y armado con ellas un paquete al que llama “Proyecto Alternativo”.

Es un regreso al pasado, a los años 70 sobre todo en México. Ya que las ideas fueron abandonadas sin discusión que las anulara, ellas pueden regresar.

No todos los recuerdan y hasta nuevas parecerán a algunos. Fracasaron y se desvanecieron sin morir. El riesgo es ése precisamente, el de ideas abandonadas que pueden regresar porque de su fracaso existe poco recuerdo.

O bien, porque hay algunos que se han quedado en esos años y la nostalgia los llama irresistiblemente a ese gobierno que no conoce la disciplina fiscal, que todo lo quiere hacer, que todo lo quiere poseer. Es un fenómeno interesante el de las ideas que no son confrontadas abiertamente, sino que desaparecen gradualmente sin necesidad de ser enfrentadas directamente… pero que siempre pueden regresar del pasado.

POST SCRIPTUM

• La noción de ideas que desaparecen, creo, ha sido tratada en Hayek, Friedrich A. von, Bartley, William Warren (1989). THE FATAL CONCEIT : THE ERRORS OF SOCIALISM. Chicago. University of Chicago Press. 0226320685. Lo que he añadido es que esas ideas que desaparecen poco a poco pueden regresar pues no han sido anuladas totalmente.

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