Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Objetividad del Columnista
Eduardo García Gaspar
2 noviembre 2006
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Si la mía es una experiencia común a otros columnistas, quizá el mayor de los problemas de escribir una columna de opinión es la del estándar contra el que surge la opinión. Al final de cuentas, creo, una opinión es una medición de algo contra un estándar de comparación. Es más complejo, pero no diferente a la medición de la distancia entre dos puntos.

La distancia entre los dos puntos puede ser medida en varias escalas y esas escalas son los estándares que llevan a decir que la distancia es de 3.5 metros, por ejemplo. La opinión sobre un suceso, como la elección de un presidente o lo dicho por el Papa, es más complejo por tratarse de acciones humanas y emplear estándares múltiples y no uno sólo.

Si, por ejemplo, deseo evaluar las propuestas de un candidato a la presidencia, tomo estándares como experiencias pasadas de sugerencias similares, evidencias de otras partes, teoría económica, formas de financiamiento.

Y sobre eso trato de emitir una opinión razonada, quizá diciendo que las propuestas son débiles, como lo hice en el caso de las propuestas de los candidatos a la presidencia en México.

La objetividad intentada es una dada contra esos estándares presupuestos como sólidos y lógicos. Desde luego esto da resultados concretos: en mi opinión, por ejemplo, las propuestas del PRD son débiles, sin sustento y conducentes a problemas posteriores. No son de tal naturaleza las propuestas del PAN, en relación a esos estándares, aunque no sean precisamente muy buenas, como tampoco las del PRI, pero sí son menos malas, por decirlo así, que las del PRD.

¿Significa eso que soy del PAN o del PRI? Desde luego que no, aunque esa sea la apariencia inicial cuando se interpreta primitivamente una opinión. La realidad es que estoy a favor de los parámetros que seleccioné para comparar las propuestas y esa es mi objetividad, en especial, el sostén de la libertad humana. L

a posición es riesgosa si no se entiende que la crítica al PRD no es motivada por un favoritismo al PAN o al PRI. Es motivada por la defensa de la libertad, que es mi estándar, y no la defensa de algún partido.

Es fácil ver el ataque a un partido y la consecuente defensa de otro, pero no se ve con tanta facilidad la defensa del estándar, la libertad humana, las experiencias previas y demás. Desde luego, el partidario del partido criticado por mí, ve sólo el ataque, pero no la defensa de algún principio. Y el partidario del partido no atacado, ve sólo la aparente defensa de su partido y no el valor usado para emitir la opinión.

Ese fenómeno tiene un nombre en Psicología. Le dicen percepción selectiva y conduce, por ejemplo, a varios correos que he recibido y en los que me comentan que nunca he criticado a Fox. Lo he hecho, muchas veces y fuerte, pero la percepción selectiva lo pone de lado y percibe una realidad falsa en algunos, los que no vieron esas críticas a Fox, por ejemplo.

Todo esto tiene una consecuencia clara: el columnista, cualquiera, puede ser percibido erróneamente con mucha facilidad. Es un precio digno de ser pagado con tal de sostener los valores en los que se cree. Porque al final la objetividad no es un balance de iguales críticas y halagos a todos los partidos políticos, sino la comparación de estos contra valores absolutos. En eso radica la real objetividad y no en tratar a todos por igual, como si sus propuestas fueran iguales en calidad.

Este es el punto al que quería llegar. La percepción más visible de la objetividad del columnista es la de igual tratamiento a, por ejemplo, los candidatos presidenciales en una elección. Si se critica a uno, el resto deben ser criticados por igual. Pero esa percepción es superficial, porque es una realidad que no todos los candidatos son iguales, y por eso no merecen las mismas críticas. Puede ser que uno o más comparen negativamente contra algún valor y que otros comparen más positivamente.

Entonces, el columnista cualquiera, dará la impresión de favorecer a unos sobre otros, cuando en la realidad no hace eso tanto como defender sus creencias y valores.

En mi caso, por ejemplo, usted verá consistentemente defendidas las ideas de libertad humana y de responsabilidad personal… contra las que algunos de los candidatos salieron mal y otros más o menos.


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No hay comentarios en “Objetividad del Columnista”
  1. María Elena Rodríguez Dijo:

    Excelente. Antes de la percepción (codificación) está la atención. La atención selectiva implica predisposición, tendencia a, actitud. Llamar al pan pan y al vino vino cuesta a veces. Gracias.





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