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Para ellos, por tanto, existen dos períodos en la historia mexicana reciente —antes y después de MMH. Antes se seguía un cierto proyecto de nación, que se abandona y desde ese sexenio se aplica otro distinto. La historia es más compleja que eso y deja de considerar que durante el sexenio de L. Cárdenas hubo extremos amainados en sexenios siguientes y que no pueden ponerse bajo un mismo techo los sexenios de, por ejemplo, GDO y de LEA. En realidad de 1934 a 1982 no puede hablarse de un mismo proyecto de nación, ni de las mismas políticas económicas —reunir bajo un mismo título a tan variados sexenios es igual a una mezcla muy diversa de peras y manzanas. Las palabras de los autores implican la existencia de una línea divisoria absoluta a partir del 82, como si en ese año todo hubiera cambiado. La realidad es otra —si bien se reconoce que dieron inició algunos cambios, como la adhesión al GATT, el sexenio de MMH sufrió los efectos de la inflación sembrada en años anteriores, por parte de LEA y JLP. No hubo un cambio de proyecto en realidad, sino algunas pocas medidas de corrección manteniendo la esencia de instituciones y corporaciones de arraigo, como los monopolios energéticos, los sindicatos únicos, los contratos ley, el IMSS y demás. La afirmación de los autores es en exceso simple y no descriptiva de una realidad mucho más compleja. Lo mismo puede decirse para el punto que sostienen, el de un crecimiento promedio del 6.5% para todo el período de 1934 a 1982 —fue ese efectivamente el crecimiento de los años 50 aproximadamente hasta antes del populismo y durante éste, el crecimiento fue inducido por una política expansionista de gasto gubernamental que causó dos crisis al final de cada uno de los dos sexenios. De la Madrid terminó su sexenio con más del 80% de inflación y una devaluación cambiaria de más de 2,000%, problemas heredados del populismo y mal conducidos. Concluir que el período populista fue un éxito de crecimiento es una tesis en extremo aventurada, que deja de considerar las dos crisis y una herencia negativa de inflación y deuda pública —se ha llegado a decir que la crisis de 82 detuvo la inercia de crecimiento que México llevaba. Igualmente, la frase de los autores deja de considerar el mal desempeño de la economía hacia el final de los 60, lo que posiblemente provocó que LEA optara por una expansión artificial basada en gasto público. &&&&&
No se trata de un cambio de proyecto de nación, pero sí hay adhesión a organismos internacionales y se apunta en una dirección de cambios de economía política. No fue una aceptación lograda en el vacío —la crisis de 82 fue de tal tamaño y dejó tal herencia que se recurrió a la ayuda financiera internacional por necesidad imperiosa, pues el gobierno de JLP estaba quebrado y había terminado con medidas de desesperación, como aumentos de emergencia en los salarios y la expropiación bancaria. Dicen los autores que “Todo esto es inducido principalmente por gobiernos y empresas Anglo-Americanas” —no es cierto, fue inducido por esa enorme crisis, la necesidad de reestructurar una deuda gigantesca y resolver el problema de flujo de las autoridades, más la ayuda a las empresas que habían recurrido a deuda externa. A continuación el documento hace una lista de los sospechosos de costumbre al tratar este tema —la lista de los villanos usuales: “el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), la Organización Mundial de Comercio (OMC), la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y desde luego el Consenso de Washington (CW) que formularon normas y pautas que “deben de cumplirse” para pertenecer a este nuevo Orden Mundial y cuyo objetivo, se resume de la siguiente manera “Tanto Gobierno como sea necesario y menos Estado como sea posible. Todo esto va en detrimento directo de los Estados Nacionales, de su soberanía y de la fortaleza de sus instituciones”. Otra simplificación extrema del documento —la ayuda que necesitaba el país obviamente fue condicionada a medidas correctivas, como el cuidado de las finanzas gubernamentales, causa principal de la crisis, el cuidado de la inflación. La frase “Tanto Gobierno como sea necesario y menos Estado como sea posible”, aunque mal escrita, revela la mentalidad de la eficiencia gubernamental a la que debía aspirarse, con un gobierno que funcione correctamente. Pero afirmar que eso “va en detrimento directo de los Estados Nacionales, de su soberanía y de la fortaleza de sus instituciones” es erróneo —recuérdese que fue el gobierno mismo, con malas decisiones económicas, el que causó su crisis y perdió fortaleza, por culpa propia. Visto así, si es que se perdió soberanía, ello fue culpa de malas decisiones internas y si acaso la ayuda internacional hizo algo, fue ayudar a recuperar soberanía a un país con un gobierno quebrado. &&&&&
Sigue diciendo que “Con las reglas indicadas en la OMC y el Consenso de Washington. El presidente Ernesto Zedillo Ponce de León firmó el Acuerdo Marco con Estados Unidos de América, este acuerdo amplia al TLCAN y define con claridad el rumbo de Nación que los EUA quiere en México y El presidente Vicente Fox Quesada – fase Terminal del Salinismo – acaba de firmar la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN), sin que haya sido presentado al Congreso de la Unión. Este acuerdo cierra el Proyecto de Nación de los EUA, no de México”. Hay varias ideas aquí. La primera de ellas es la del cambio “de una Política Económica Expansiva a una Política Económica Restrictiva”. Sí y no. La política de crecimiento del populismo estaba basada en el gasto gubernamental y produjo lo que la teoría económica predecía, una crisis eventual —retirarse de esa política fue bueno, dejar de lado a eso que produce malos resultados. Adoptar una política restrictiva es otra inexactitud —se trató más bien de ejercer cuidado en las finanzas gubernamentales y otras fuentes de inestabilidad monetaria y económica. No es una política restrictiva, sino una de prudencia económica. &&&&&
Esas “diferencias” resultan ser un cuadro que menciona la tasa promedio de crecimiento del PIB en los sexenios de esos años —sí, sólo el crecimiento del PIB, lo que da el panorama siguiente y que muestra que fueron preferibles los sexenios de LEA y JLP que todos los siguientes. Con LEA el PIB creció 6.45% en promedio; con JLP, 6.51% —cifras que tomadas aisladamente son en extremo mejores que las del resto de los sexenios siguientes: con MMH fue de 0.67%, con CSG de 0.25%, con EZPL de 3.55% y con VFQ de 1.85% a 2005 (mayor en realidad con lo sucedido en 2006, más de 2% seguramente). Mostrando esas cifras únicamente, sin datos adicionales, el observador casual concluirá que LEA y JLP crearon mayor bienestar que sus colegas siguientes. El problema es, desde luego, la falta de más información: LEA terminó su sexenio con una devaluación y una crisis; JLP finalizó su administración con una crisis mayor —ninguna de esas variables es considerada en el documento. Por ejemplo, el sexenio de MMH fue uno de solución de los problemas heredados por JLP, deudas e inflación. A lo que debe agregarse otra crisis aún mayor, la de CSG al final de su mandato, la que tuvo que ser solucionada en el sexenio de EZPL. &&&&&
De esos diferentes elementos, un tanto desordenados, destaca uno en especial —la afirmación de que “en otras Naciones en desarrollo El Libre Mercado no produce Desarrollo”. Es una afirmación atrevida que asegura que las políticas liberales conducen al fracaso cuando son aplicadas en países en desarrollo. De esta afirmación puede uno concluir que los autores del texto son partidarios de la economía intervenida —es decir, del socialismo. Para confirmar esto, no hay que ir muy lejos —dice el documento que “A partir de MMH, el país se paralizó. Los gobiernos bajaron el gasto en la infraestructura y lo poco que se hace, lo realizan empresas extranjeras… Estos hechos muestran no solo las políticas en contra del desarrollo Nacional, sino también una profunda inmoralidad de los gobiernos liberales de estos 4 sexenios que han competido con cinismo para la destrucción del Estado Mexicano”. Se tiene, por ende, una tesis central sostenida, el mercado libre no funciona. Los argumentos usados son esencialmente las tasas de crecimiento del PIB en los sexenios que inician en 1970 en México. La pregunta surge de inmediato —¿es ese análisis suficiente para probar que todo el libre mercado debe desecharse y adoptar políticas económicas basadas en el gasto gubernamental como base del crecimiento? Los autores del documento sostienen esa idea —el libre comercio es dañino, el mercado libre produce decremento económico, las privatizaciones son malas. La solución, se implica, es regresar a la política económica seguida por LEA y JLP que sí produjo elevaciones del PIB. En esta primera parte el documento a continuación prosigue con una serie de lugares comunes que no repito —y así puedo concentrarme en la afirmación central, la de que el mercado libre no funciona tomando como evidencia central el buen desempeño del PIB en los sexenios de LEA y JLP. Esto me hace proponer una idea que supongo sea de consecuencias mayores —un proyecto que de una vez por todas pruebe que el mercado libre funciona bien creando bienestar, o no lo hace y por tanto deban adoptarse medidas socialistas de intervención estatal. Porque eso es al final de todo lo que establecen los autores del documento, el libre mercado no funciona. &&&&&Una investigación propuesta: el libre mercado produce pobrezaLo que propongo es simple —probar que la pobreza es creada por la adopción de políticas económicas de mercados libres. El proyecto es de tamaña envergadura y no puedo realizarlo aquí, pero sí me es posible hacer algunas predicciones generales teóricas: las naciones que hayan adoptado políticas liberales serán en promedio significativamente más pobres, con un PIB menor, que las naciones que hayan adoptado políticas económicas socialistas. Eso es lo que trataría de probarse (pudiendo encontrar que lo que sucede es lo contrario). Ahora es sólo cuestión de realizar predicciones basadas en esa hipótesis—tomar medidas socialistas ilustrativas y probar que quienes las han aplicado son países con mayor desarrollo que quienes han adoptado medidas de corte liberal. Es decir, quiero ir más allá de la limitada visión de ver información muy simple que lleva a concluir que JLP y LEA fueron grandes presidentes, causas de gran bienestar en México. • Una visión general conviene en instancia primera —para examinar la relación entre libertad económica en general y el tamaño del PIB. Los autores del documento, según su teoría, predicen que conforme crecen las libertades generales decrece el tamaño del PIB. Ahora es cuestión de observar la realidad con los datos disponibles del Index of Economic Freedom.
• Ya que los autores se oponen en específico al comercio internacional y los tratados de libre comercio, su teoría hace una predicción explícita: los países con mayor apertura comercial tendrán menor PIB que los países sin esa apertura. Existen datos para realizar esa comparación.
La predicción explícita en la hipótesis de que el documento “El Libre Mercado no produce Desarrollo” no está apoyada por la evidencia presentada —la evidencia muestra realmente lo opuesto al modelo de predicción de los autores. El Libre Mercado sí produce desarrollo. La afirmación sostenida por el documento, por tanto, debe desecharse y el problema de un crecimiento lánguido a partir de 1982 debe tener otra explicación diferente, que es opuesta a lo dicho por los autores del documento —lo que es el objetivo del siguiente apartado. Otras explicaciones posiblesLa realidad de un crecimiento económico no satisfactorio puede ser explicada por la combinación de los siguientes factores no considerados por el documento analizado: 1. El documento no considera la afectación creada por dos crisis mayúsculas, la de 82 y la de 95. La primera afectó todo el sexenio de MMH y buena parte del de CSG, especialmente en cuanto a la herencia inflacionaria que dejó, producto de un gasto gubernamental desmedido —algo que no puede ser asignado al libre mercado, sino exactamente lo opuesto. La crisis de 95 se debió a una errónea política económica que manejó la paridad del peso sin dejarla libre, la emisión de valores gubernamentales sin respaldo, la caída de la actividad económica y, desde luego, sucesos políticos en extremo graves —tampoco son estos sucesos asignables a una política económica de libre mercado. 2. El documento considera que en México ha fallado la política de libre mercado, lo que equivale a aceptar que el país es uno considerado como tal, de política liberal. La evidencia sostiene lo opuesto —el país se encuentra en posiciones medias de las tablas de libertad económica en las comparaciones mencionadas más arriba. No puede fallar lo que no se ha aplicado —si México no es liberal no puede haber fracasado el libre mercado en esta nación. 3. Los autores del documento ponen énfasis en los tratados de libre comercio y los toman como prueba de que México es un país de libres mercados. Lo es en ese sentido —sin duda el país ha abierto sus fronteras y se ha inclinado fuertemente en la dirección del comercio libre y, aún más, el país privatizó una parte de las empresas paraestatales. El punto en ese sentido es examinar si eso es suficiente como para considerar que México es liberal, sobre lo que comento lo siguiente:
ConclusiónNo analizo otras partes del documento ya que ellas son una colección de ideas sueltas destinadas a criticar las acciones “neoliberales” de los últimos años. Algunos ejemplos de esas afirmaciones son las siguientes:
Creo haber demostrado, al menos que la hipótesis central del documento analizado es falsa —las pruebas presentadas por los autores son parciales e incompletas. Presenté algunas de las evidencias que lo prueban y que demuestran que el libre mercado es una dirección de política económica más promisoria que su opuesta. El libre mercado funciona mejor que su contrario y México no es un país liberal —lo que permite sacar otra conclusión tentativa: para progresar México necesita realizar reformas estructurales que modernicen sus instituciones y leyes. Documentos como el analizado tienen dos naturalezas —una es la de ser erróneos y la otra es la de prolongar una idea equivocada que es fuente de pobreza. Ésta última es grave. NOTA DEL EDITOR El columnista F. Reyes Heroles, en Grupo Reforma, aportó el pasado 17 de octubre datos pertinentes al tema tratado aquí por Girondella:
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