Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pago de Impuestos
Leonardo Girondella Mora
9 agosto 2006
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Un caso en México se ha vuelto relativamente famoso —el del pago de impuestos por la venta de uno de los bancos, Banamex, a extranjeros. Lo que me ha sido explicado tiene los siguientes elementos:

• Un banco es vendido. Sus acciones están cotizadas en la bolsa de valores.

• La venta se realiza mediante un una operación en bolsa, lo que evita el pago de impuestos.

• La operación es absolutamente legal.

• Pero es ampliamente criticada por haber evitado el pago de impuestos que se hubiera tenido que realizar de hacerse por la vía ordinaria.

Esa situación se ha considerado un caso de que lo que es legal no es necesariamente moral —se deberían haber pagado esos impuestos, que eran enormes, para que el gobierno tuviera un ingreso que ayudara al bienestar del país.

Creo, con lo anterior, haber resumido la situación y la crítica que ella recibe. Lo que ahora quiero hacer es explicar las razones por las que el haber evitado el pago de impuestos no tiene nada de inmoral, ni puede ser criticable.

Primero, un argumento general. Si el haber evitado el pago de impuestos de manera legal es en general inmoral, entonces las conductas morales son todas aquellas en las que se paguen impuestos de más, a pesar de que la ley no lo establezca —sería inmoral el no pagar más del 15% de IVA que la ley establece al comprar casi cualquier artículo. Yo sería acusado de inmoral al seguir la ley y pagar sólo el 15% al comprar un bolígrafo y no pagar nada al comprar alimentos que no tienen IVA.

Segundo, un argumento sobre la hipótesis de eficiencia gubernamental. Los críticos de la “evasión” fiscal analizada suponen que el dinero en manos del gobierno es mejor utilizado que el dinero en manos de los ciudadanos.

Siguiendo su lógica, entonces, sería inmoral el no dar todo mi dinero al gobierno para que él hiciera cosas de bienestar social —que creen que yo no puedo hacer. E ignoran que en realidad con ese pago de impuestos nada se crea adicional, simplemente se redistribuye —los fondos que tendría uno ahora los tiene otro, sin haberse creado nada. Con el problema adicional de la baja eficiencia de los gobiernos en el uso de los recursos.

Tercero, un argumento de orden social. Si las leyes pueden ser superadas por las opiniones morales de algunos, entonces las leyes de nada sirven y el orden de la sociedad pasa a ponerse en las manos de los moralistas en el poder. Sin respeto a las leyes no puede haber estado de derecho y la sociedad se vuelve impredecible —si alguna ley es percibida como mala, entonces deberá cambiarse y mientras eso se hace no hay otra cosa que hacer que respetar la existente.

Cuarto, un argumento de equivalencia total entre ley y moral. Las leyes no pueden ser responsables de la moralidad total de los ciudadanos —por ejemplo, no pueden obligar a visitar a los padres todas las semanas, ni a ser prudente en el uso de los recursos propios. Las leyes sólo puede aspirar a respetar derechos ajenos, como el de la propiedad o el de la vida, más algunas disposiciones positivas, como reglamentos de tránsito y tasas de impuestos.

Una ley no puede pretender lograr que las personas tengan comportamientos morales positivos —hay un espacio privado siempre, dejado a la decisión personal. Querer lograr la excelsitud moral por medio de las estructuras de la sociedad es imposible.

Quinto, un argumento personal. Quienes atacan la decisión de no haber pagado impuestos en esa compra-venta, no predican con el ejemplo si es que ellos no pagan impuestos de más cuando tienen oportunidad de hacerlo —por ejemplo, haciendo menos deducciones que las permitidas.

Sexto, un argumento económico. Los críticos de la operación mencionada hacen de lado una realidad —el dinero no pagado en impuestos se queda en manos de ciudadanos privados, no desaparece, y por tanto es usado de nuevo en otras acciones, las que sean.

No es guardado en un barril, ni quemado —se invierte, se ahorra, va a donativos, a otras empresas, y todo eso beneficia a la sociedad de otras maneras. La disyuntiva está en quién planea el uso de los recursos, el gobierno o las personas.

Espero haber demostrado con razones sensatas que poco hay de criticable en el haber evitado el pago de impuestos en esa compra-venta —la operación fue legal y las críticas a su inmoralidad tienen bases endebles. A

lo anterior añado un comentario final: el ex candidato del PRD ha sido uno de los críticos más agresivos de esa operación, señalándola como inmoral, por lo que debe ahora obligarse al pago de impuestos, sin importar lo que la ley diga —lo que importa es lo justo, dice ese candidato, no lo legal (quien tiene la reputación de no obedecer leyes a las que a su juicio considera injustas).

Si ese criterio prevalece, la sociedad entera se pone en manos de los juicios morales de quienes ocupen las oficinas de gobierno —esto se llama totalitarismo. Total, otro caso de un clisé que se repite una y otra vez sin mérito alguno.


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