Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Paradojas
Eduardo García Gaspar
26 octubre 2006
Sección: Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Suponga usted que oye a un amigo decir, “Lo que estoy diciendo es falso”. ¿Qué piensa usted? ¿Es eso cierto o falso? Si el amigo habla con la verdad, es falso lo que dice. Pero si el amigo dice una mentira, entonces es cierto lo que dice y por eso es falso.

Es el caso de una paradoja: una extraña situación sobre conclusiones y premisas. Un terreno divertido que hace pensar y ejercita la mente, la que también lo necesita igual que el cuerpo.

Otro ejemplo de una paradoja es la del barbero que sólo corta la barba a aquellos que no se la cortan ellos mismos en una aldea en la que nadie puede usar barba. La cosa parece no tener problema hasta que uno se pregunta quién le corta la barba al barbero.

Si él se rasura a sí mismo, entonces no podría cortarse a sí mismo pues su principio se traicionaría. Y si no se rasura a sí mismo, entonces sí se rasura el mismo.

Ahora suponga usted que desea establecer una relación con una guapa pelirroja de piernas torneadas y tiene miedo de que ella le diga que no a su invitación a salir a cenar. El remedio es plantear lo siguiente.

Usted le dice a la guapa pelirroja, “Te haré dos preguntas, la primera, ¿contestarás esta pregunta de la misma manera que contestarás la segunda? La segunda pregunta, ¿saldrás conmigo a cenar el sábado?” Si la pelirroja es de fiar y cumple su palabra, saldrá con usted no importa qué conteste y usted ya tiene plan para el sábado.

El tema es aplicable a la realidad política de muchos países y se da, por ejemplo en las campañas electorales con las promesas de acciones imposibles de realizar: los candidatos prometen realizar acciones de gobierno, como elevar el gasto gubernamental, lo que saben tiene un límite severo. Y así se tiene la paradoja de que sea elegido quien promete lo imposible y pierda quien prometa lo posible, como un presupuesto balanceado.

La imposibilidad hace posible la elección y lo posible la hace imposible. Son situaciones extrañas y de no aparente lógica, pero que tienen algo que nos pone a pensar, como la frase de “quien quiera salvar su alma la perderá y quien la pierda la salvará”.

El asunto puede proyectarse a cuestiones de la vida de todos los días y recuerda eso de “despacio que tenemos prisa”. También, podemos ir a la frase de “toda regla tiene una excepción”.

Si es cierta esa regla, entonces lo que ella dice es falso, porque al menos una regla no tendría excepciones. Otra es la del letrero que dice “Por favor, no lea esto”, lo que hace imposible la situación: contradecir la orden significa obedecerla. Curiosidades que se nos presentan a diario y que en la política de México tienen ahora una aplicación interesante.

Miembros de partidos políticos se insultan unos a otros y se niegan a cumplir con su trabajo de legisladores. Un partido, por ejemplo, forma parte del congreso de un gobierno a cuyo presidente desconoce. ¿Desconocen el gobierno del que forman parte? ¿Puede un gobierno legítimo calificarse de ilegítimo?

Una historiadora, Barbara Tuchman, señaló la idea de gobiernos que consistentemente aplican medidas que los dañan. Un caso claro es el de los partidos que intencionalmente impiden acuerdos legislativos sabiendo que eso los daña: les crea mala reputación y afecta al país en el que viven. Es la paradoja de aceptar que conforme más débil es el país en el que vivo más fuerte soy yo. No tiene mucho sentido y por eso, la mejor estrategia de los partidos es ceder todos.

La misma situación se presenta cuando se exalta el “justo medio” y las posiciones extremas son reprobadas. Al firmar eso, se está afectando a sí misma esa aseveración, que es extrema. Y peor aún, llevaría a contratar a personas medio honestas y no a los honestos absolutos. También hay una paradoja en “una copa no es ninguna y como dos es una y una es ninguna, bebamos”.

Voy ahora a una paradoja en la que creo profundamente. Da la impresión de ser opuesta al sentido común, pero me parece cierta. ¿Cómo puede mostrarse Dios? Él se mostró de la manera opuesta a la que pensaríamos: en la humildad y pequeñez de Nazaret y la Crucifixión. La expectativa hubiera sido la opuesta, el mostrar el poder mayor posible, tanto como para destruir a todos. Es decir, la grandeza está basada en la pequeñez.

POST SCRIPTUM

• Las primeras tres paradojas fueron tomadas de Sainsbury, R. M (1995). PARADOXES. Cambridge ; New York. Cambridge University Press. 0521482844 (hardback) 0521483476 (pbk.), un libro demasiado complejo para mi inicial afición al tema.

• La otra referencia es de Tuchman, Barbara Wertheim (1985). THE MARCH OF FOLLY : FROM TROY TO VIETNAM. New York. Ballantine Books. 0345308239 (pbk.), un gran libro con una tesis fascinante.

• La común frase de “toda regla tiene su excepción”, se niega a sí misma, pues es una regla que tendría que tener excepciones para ser cierta y si tiene excepciones, entonces es falsa.


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