Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Preguntas de Más
Eduardo García Gaspar
7 diciembre 2006
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El Media Research Center de los EEUU reportó un caso realmente interesante que merece ser revisado. Ilustra muy bien cómo es que pueden hacerse preguntas tontas en un noticiero de televisión.

Tontas, pero que dejan ver un fondo digno de analizar. Se trata de Katie Couric, la reportera ancla en una edición reciente de CBS Evening News.

El asunto es el siguiente en resumen. Couric tiene como invitados a Catherine Hardwicke, directora de la película The Nativity Story y a Mike Rich, autor del guión. En la entrevista hablan del renacimiento de las películas religiosas, diciendo que tal vez la puerta la abrió Mel Gibbson con La Pasión, que tuvo ingresos por mil millones en su exhibición y ventas de DVD. Hasta allí todo va normal y se comenta sobre los buenos ingreso de la nueva película.

Pero entonces, Couric hace una pregunta. Interroga a sus invitados: “¿Se preocupan ustedes algo por los no creyentes que pueden sentirse excluidos y rebajados en un momento en el que estamos tan divididos?”

Es decir, según la entrevistadora el hacer una película religiosa puede preocupar porque esa cinta sería una causa para que los que no son religiosos puedan sentirse mal.

Yo no sé usted, pero esa pregunta me parece un clímax de rebuscamiento, una muestra de periodismo absurdo y tonto. El mismo Media Research Center hizo un comentario sobre el asunto, como si existiera una escasez de películas no religiosas que la gente pudiera ir a ver.

¿Podría existir alguna preocupación entonces por la gente que se siente excluida ante la abundancia de películas sangrientas, crueles y sexualmente explícitas?

O más aún, por causa de cintas en las que existen burlas descaradas de temas religiosos. La verdad no puedo entender esa pregunta en un programa que supone tener calidad. Las entrevistas son un riesgo para el entrevistador también y ese riesgo es el de hacer preguntas irrelevantes, o tontas como en este caso. Esto bien vale una segunda opinión para añadir algunas consideraciones.

Y empiezo con lo obvio: es una realidad la abundancia de películas a las que podemos considerar como excesivas, sea por enormes cantidades de violencia, o una sexualidad explícita abundante.

Sí, hay algunas quejas y comentarios, pero no se ha planteado la exclusión de quienes las reprueban. Simplemente esa gente no va a verlas y ya. Pero resulta que ahora alguien se preocupa porque existen películas religiosas que pueden lastimar a los no creyentes.

Ha sido una opinión mía de años que el relegar a los asuntos religiosos ha tenido un costo en la sociedad: el de un vacío moral que se ha llenado con lo que sea, especialmente con el relativismo moral, la exaltación ecológica y la sed de poder. No soy el único que piensa esto y hay argumentos interesantes  al respecto en un libro de Paul Johnson, el historiador inglés.

Al mismo tiempo que eso sucede se han dado numerosas quejas que hablan de la pérdida de valores, del aumento de la criminalidad violenta, de la corrupción, de los fraudes corporativos, de la violencia política, de la desintegración familiar.

No es sorpresa que todos eso suceda cuando simultáneamente existe una acción consistente que relega a la religión a un sitio secundario y subjetivo en el individuo. La religión es la fuente central de principios morales que frenan a la persona que puede cometer acciones indebidas.

Quite usted a la religión y quizá el principal impedimento a la conducta indebida se ha retirado, dejando a la persona sin razones para evitar lo malo. Nadie tiene el tiempo para, por sí mismo, pulir su conciencia para enfrentar la vida diaria.

Es por eso que la religión cumple una labor vital: sin grandes complicaciones nos indica lo que debemos y no debemos hacer, dándonos conciencia de tener que dar cuentas a alguien.

La libertad es una idea que no puede ir sola por sí misma. Necesita guías que ayuden a decidir las opciones frente a uno. Y mucho de esas guías provienen de la religión. Insisto en que hacerla de lado tiene un costo, que no se paga de inmediato, sino que aparece mucho tiempo después sin que nadie sepa de dónde salió tanta maldad.

POST SCRIPTUM

• La referencia al Media Research Center está aquí.  Y la noticia de la CBS está aquí.

• El libro referido es el de Johnson, Paul (1992). MODERN TIMES : THE WORLD FROM THE TWENTIES TO THE NINETIES. New York, N.Y. HarperPerennial. 0060922834.

• Ayuda a entender este asunto la idea de Lord Acton: la libertad no es un permiso para hacer lo que sea, sino para hacer por decisión propia lo que se debe hacer. Y ese “debe hacer” proviene de varias fuentes, una de las principales es la religión al proveer ella una explicación de la vida humana y su razón de ser.

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