Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Proyectos de nación
Eduardo García Gaspar
14 junio 2006
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Era obvio y se repite no sólo en ocasiones como ésa, sino en casi todo lugar en el que un gobernante tiene oportunidad de hablar.

Durante el debate de candidatos a la presidencia mexicana y en muchas otras situaciones, los gobernantes gustan de hablar de acuerdos nacionales, de consensos integrales, de llamar a todos los sectores a participar en las decisiones de gobierno.

Son los acuerdos nacionales, los pactos ciudadanos, las reuniones con representantes de grupos de toda la sociedad, los proyectos de nación.

La verdad es que los pactos nacionales así expresados son basura maloliente.

Son misiones imposibles. Son palabras bonitas que disfrazan una imposibilidad técnica real. Todas esas veces que escuchamos sobre proyectos de nación y acuerdos nacionales, la verdad es que oímos tonterías.

Me explico con un ejemplo.

Piense usted en un viaje que va a hacer con sus amigos, digamos unas tres o cuatro parejas. Van a ir a Europa y deben ponerse de acuerdo para hacer las cosas juntos.

Será difícil en verdad que sin problemas y sin imposiciones acuerden todos los detalles del viaje: desayunos, comidas y cenas, visitas a museos, hoteles, transportes, horarios y demás. Si todos hacen lo mismo a todas horas, siempre habrá quien no esté de acuerdo.

Y eso sucede con seis u ocho personas. Ahora piense usted en poner de acuerdo a varios millones de personas en los detalles del resto de sus vidas (no de un viaje de pocas semanas).

Jamás logrará acuerdos y si se logran, lo que sucederá es que unos se impongan sobre otros y los fuercen a hacer lo que no quieren.

No hay solución justa a este problema de imponer acuerdos nacionales. Intentarlo es una buena intención, muy atractiva, que lleva a forzar a unos sectores sobre personas individuales.

La solución a la vida en común de las personas no es la de un pacto nacional, ni la de un proyecto de nación. La única solución posible va por otro lado y es la de acordar unas pocas reglas de comportamiento dentro de las cuales las personas puedan realizar el proyecto de vida que cada quien desee.

Es decir, no hay un proyecto de nación igual para todos, sino millones de proyectos personales que son responsabilidad individual.

Es decir, a lo más que podemos aspirar es a acordar una serie de principios generales colocados en una constitución nacional: breves, escasos, universales, sobre los que sí sea realista lograr un acuerdo razonable y de allí derivar leyes concretas que regulen la conducta personal.

Respetando esas leyes, cada persona hará de su vida lo que ella desea, sin imposiciones de otros.

En el caso de sus amigos yendo a Europa, por ejemplo, usted puede poner reglas generales para todos, como el pago personal de los gastos individuales, el encuentro a tiempo en aeropuertos a cierta hora.

Pero dejará libre a las personas para ir al Museo del Prado si quieren quedarse allí dos horas o dos días. Eso hará felices a todos, sin imponerle ver a Goya a nadie.

La noción de los proyectos de nación es propio de izquierdas y de derechas. Todos hablan de acuerdos nacionales. Proponen reunirse con representantes de la iglesia, las mujeres, los homosexuales, los intelectuales, los indígenas, los ancianos, los artistas y cuanto grupo sea políticamente correcto mencionar.

El problema es quién va a representarlo a usted en medio de tantos grupos y de cómo llegó a ese puesto de representación sin que nadie lo hubiera seleccionado.

Intentar hacer eso es una nueva forma de corporativismo, por medio de la que los grupos más ruidosos y organizados imponen su voluntad sobre los grupos mayores y menos organizados.

Todo va a tener una apariencia democrática que arrancará aplausos, pero en el fondo será la imposición de una forma de vida que no coincide con la que usted realmente quiere.

El asunto ha sido explicado por otros antes que yo en términos de proyectos personales de vida, libres a decidir, y la necesidad de un sistema en el que cada quien pueda lograr su proyecto personal bajo una serie de reglas que permitan eso precisamente, realizar la vida que uno ha decidido por sí mismo y no la que otro nos impone bajo el disfraz de un proyecto de nación o un acuerdo nacional.

POST SCRIPTUM

El tema tratado en este artículo es en el fondo el de las utopías personales, tratado en AmaYi® con ideas de F. Bastiat y Murray. El libro de Nozick, Robert (1974). ANARCHY, STATE, AND UTOPIA. New York. Basic Books. 0465002706, es considerado el mejor al respecto.

RESULTADOS DE ENCUESTAS ELECTORALES

• Mitofsky reportó que, “A tres semanas de la jornada electoral el candidato de la “Coalición Por el Bien de Todos”; Andrés Manuel López Obrador vuelve a encabezar las preferencias apareciendo 3 puntos porcentuales por arriba de Felipe Calderón; mientras que Roberto Madrazo, candidato de la “Alianza por México” se mantiene en tercer lugar con 28%”.

• Grupo Reforma reportó su encuesta: el candidato del PRD con 37%, el del PAN con 35 y el del PRI con 28%.

• El promedio de todas las encuestas de junio indica que PAN y PRD están empatados con 35 y 34%, respectivamente y el PRI con 26%.

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No hay comentarios en “Proyectos de nación”
  1. angelica Dijo:

    si me sirvio de mucho la informacion

  2. Gabii' Dijo:

    asu esta super completa esta informacion, muchisimas gracias :)

  3. lupyzzzz.... Dijo:

    esta super bien la información me sirvio de mucho





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