Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Qué es la fe?
Leonardo Girondella Mora
12 diciembre 2006
Sección: RELIGION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Si tomo la palabra “fe” y la pongo frente a varias personas preguntando por su significado, seguramente la mayoría de sus reacciones será posible de catalogar bajo el común denominador de otra palabra “creencia” — creencias religiosas, creencia en alguna persona, en algún hecho.

Los cronistas de futbol utilizan la palabra cuando dicen con pompa que “un jugador se tuvo fe” al realizar un tiro a gol.

Cuando se tiene fe en alguien significa que se le tiene confianza, quizá por ser un experto, como un médico o una abogado que sigue un caso. Incluso hasta se habla de la fe que da un documento o un notario, constatando que algo es cierto —hay una connotación de seguridad y certeza, como una fe de fallecimiento, que constata que alguien ha muerto.

Y hay además calificativos —se habla de buena fe y de mala, señalando esta última una especie de hipocresía y disimulo destinado al engaño.

En religión, la palabra tiene un uso propio básico —es una de las virtudes teologales en el Catecismo Católico y que implica el reconocer la revelación de Dios. Como genérico, fe es ese conjunto de creencias que puede tener una religión, para poder hablar así de la fe anglicana, bautista o judía. Y quizá por extensión puede hablarse de conjuntos de creencias no religiosas, como la fe marxista.

Visto así, el término “fe” es un tanto frío, pues intenta describir de la manera más objetiva algo que por lo visto antes significa el creer con convencimiento y confianza algo, sea una descripción de un suceso periodístico, con la fe en un reportero —o bien algo mucho mayor, como la seguridad de que lo establecido por el Catolicismo es verdad incuestionable. Una creencia segura.

Pero para transformar la palabra en algo más vivo y caliente hace falta agregar otra dimensión —tener fe en que esto que se lee está escrito en español y en blanco y negro no necesita mucho más que el testimonio ocular.

Pero tener fe en cuestiones que no admiten pruebas de los sentidos es otra historia, muy diferente. La definición de fe, plena, requiere estar frente a asuntos que no es sencillo probar, o que es imposible hacerlo.

¿Cómo probar que Dios existe, que somos su creación? No es sencillo y quizá sea imposible —que es donde entra la fe, esa creencia en cosas que para las personas tienen sentido, pero no pueden ser probadas científicamente.

No podemos tener una confianza absoluta en nuestra razón: los errores son posibles, las equivocaciones son frecuentes, las correcciones son pan diario. Hay cosas en las que la razón no tiene más utilidad que la de señalar que en esos terrenos ella puede equivocarse.

En una entrevista, el entonces Cardenal Ratzinger dijo que “Lo que realmente tengo en el corazón es mantener este tesoro precioso, la fe, con su poder para iluminar, para no perderse…”

Es parte a su respuesta sobre si ha tratado él de mantener algo, de salvaguardarlo como un padre que quiere preservar una herencia. La definición fría es ahora caliente, tiene sentido personal —es algo que esclarece y enciende, que ayuda a ver, que da sentido.

Poco después, en la misma entrevista, dice, “El centro de la fe descansa en la aceptación de ser amado por Dios, y por lo tanto creer es decir Sí no sólo a él, sino a la creación, a las criaturas, sobre todo a los hombres, para intentar ver la imagen de Dios en cada persona y por esa razón convertirse en un amante”.

A continuación aclara que eso no es sencillo, pero que ese decir que sí significa la creencia de que Dios ha creado a las personas y que las ama.

La idea de fe ahora tiene otra connotación más rica —ya no es únicamente una creencia en algo que se toma como cierto, sino la convicción de algo central a la vida y que crea una diferencia personal esencial: quien tiene esa fe actúa de manera diferente a quien no la tiene. Es decir, la fe se toma como un punto de referencia en la conducción de la propia vida y, me parece obvio, es causal de alegría.

Mi tesis es que quien tiene fe goza su vida —y lo opuesto, quien carece de ella la sufre. El asunto es complicado, dado que este mundo terrenal es complejo e imperfecto, lo que significa que en él se tienen necesariamente ocasiones de sufrimiento y desesperación para todos, quienes tienen fe y quienes no la tienen.

Pero quienes pasan por sufrimientos en su vida reaccionarán diferente, dependiendo de si tienen o no fe. La fe da un sentido al sufrimiento, lo explica y lo hace comprensible —la falta de fe hace inexplicable al sufrimiento y lo vuelve fuente de desesperación.

Diciembre suele ser un mes de fuertes connotaciones de amor y paz. Quizá debería incluir eso a la fe.

NOTA DEL EDITOR

La entrevista que el autor usa es la de Ratzinger, Joseph, Seewald, Peter (1997). SALT OF THE EARTH : CHRISTIANITY AND THE CATHOLIC CHURCH AT THE END OF THE MILLENNIUM. San Francisco. Ignatius Press. 0898706408.


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No hay comentarios en “¿Qué es la fe?”
  1. CARLOS SOLORZANO PINTO. Dijo:

    Encontrar un articulo que de sentido a la vida es difícil, me agradó cómo se aborda el tema de la fe, para mi este ha sido de edificacion.





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