Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Qué Hacer Con el Loco?
Eduardo García Gaspar
19 septiembre 2006
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Las palabras del ex candidato del PRD a la presidencia mexicana, en el discurso en el que acepta el puesto de presidente que le otorgó una convención organizada por su propio partido, con la asistencia menos del 1 por ciento de los votantes mexicanos, tiene un par de claves de interpretación.

La primera es la definición que hace de un presidente. El ex candidato lo define diciendo que “la Presidencia, en una democracia genuina, es la interpretación justa y cotidiana de los sentimientos, de los deseos del pueblo, de los sentimientos, de los deseos de la gente y de la comunidad”. No es la primera vez que lo define así.

La misma idea está en su libro, cuando escribió que “El Presidente… debe tener la sensibilidad de hacer suyos los anhelos del pueblo, conduciendo de manera específica el cambio democrático para que las leyes sean “genuina expresión” de la voluntad popular”.

Para él, el presidente es el “principal guardián” de la sociedad a la que él guía por el camino que él cree mejor (página 122).

La segunda es el establecimiento de una nueva república. Dijo que la convención por él organizada “ha decidido romper con [el resto de las instituciones], recuperar nuestra soberanía y emprender el camino para la construcción de una nueva República”.

La nueva república tendrá un “gobierno… nacional. Tendrá una sede en la capital de la República y, al mismo tiempo, será itinerante para observar, escuchar y recoger el sentir de todos los sectores y de todas las regiones del país. Habrá un gabinete, es decir, un equipo de trabajo que integre los diagnósticos, proponga las soluciones y examine las posibilidades en cada caso”.

Si uno pone las dos claves juntas, el asunto se vuelve algo muy cercano al Cirque du Soleil en versión local mexicana: ya que no ganó la presidencia, el niño hace su rabieta y funda su propia república, de la que él desde luego es presidente para hacer lo que se le antoje, es decir, aplicar lo que propone en su libro.

El Circo del Sol Azteca, en eso ha terminado el PRD y es una lástima que la izquierda mexicana acabe en una especie de Disneylandia y su tierra de la fantasía, en la que un perdedor puede decir “la democracia soy yo”.

Él es la ley, el juez y el ejecutivo, todo al mismo tiempo. Por eso es que puede decir que “ante el cúmulo de pruebas que hemos presentado y que fueron tramposamente desechadas, mantenemos una certidumbre: ganamos la elección presidencial”. Es otra manera de sostener de nuevo eso de “al diablo con las instituciones”.

El resto de la sociedad, por esto, tiene un problema, el de qué hacer con el loco que anda haciendo de las suyas. El loco que se declaró emperador, que anda desnudo, que cree ser la ley y el juez, que piensa ser el salvador del país, que dicen que todos están mal excepto él. El que de haber una nueva elección perdería por unos 14 puntos porcentuales. ¿Qué hacer con el loco?

No lo sé. Pero si sé otra cosa. El ex candidato del PRD se ha convertido en causa de pobreza y miseria. Recuerda de cierta manera eso de “Hombres necios que acusáis a la mujer, sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis; si con ansia sin igual solicitáis su desdén, por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal” Porque en otros terrenos eso es lo que está haciendo ese candidato.

Es un necio que culpa a otros de lo mismo que él causa. Es él ocasión de eso que lamenta. Quiere hacer el bien y sólo logra el mal. Porque su conducta es causa de inestabilidad y ella produce miseria. Quiere ayudar a los pobres y los encadena a su miseria.

Quiere ser democrático y propone el autoritarismo. Dice respetar las leyes y es él quien las viola. Continua ese poema con “Parecer quiere el denuedo de vuestro parecer loco, al niño que pone el coco y luego le tiene miedo”.

Porque si el problema mexicano era el de llegar a acuerdos y consensos políticos, como bien se demostró en la presidencia de Fox, cuando la lección parece aprendida y los ánimos listos, sale ahora un nuevo obstáculo, uno nuevo que luchará porque esos acuerdos no se den y el problema se mantenga haciendo que el país siga paralizado.

Y así la prosperidad siga posponiéndose por virtud de la acción de ese loco que cree ser el ganador y que ha inventado su propio gobierno que, desde luego, él preside.

POST SCRIPTUM

• El discurso de AMLO en su aceptación de la presidencia está aquí.

• Esta columna, en su versión periodística, causó la siguiente reacción de un lector provetendo así un extraordinario ejemplo de la falacia del insulto:

Mente peligrosa, perversa y corbarde. Tras leer tus columnas caemos en la cuenta de que esos tres defectos son la esencia de tu vida, la soberbia vence a tu cacumen. Tus análisis son calenturientos, carecen de metodología científica.

AMLO es un loco para ti y para los de tu bajo mundo, para mí y 15 milones de electores y sus familias, es un mexicano maravilloso que les espetó en su rostro a los abyectos millonarios, y sus remedos, que su fortuna está ligada por la ratería, el despojo, el engaño, las aberrantes influencias con el PAN-PRI, evasión de impuestos, explotación de trabajadores, encarecimiento de mercancías, bienes y servicios.

Un millón se reunió en el Zócalo (1%), pero entiendan, y pon atención a la aritmética que es buena ciencia, que captan hasta las párvulas mentes y revisa las cifras del IFE, ahí te darás cuenta cuántos votaron por un proyecto verdaderamente avanzado de nación. Ahí gozamos de auténtica libertad, palabra que usas mucho, pero ignoras lo que es. Un millón de valientes fuimos al Zócalo para elevar a AMLO presidente, con el apoyo de muchos millones más. Mas los cuerdas como tú no tuvieron la valentía de presentarse para impedirlo. Sólo atinan a usar con aburguesada comodidad los medios de comunicación.

MI CONCLUSIÓN: La pobreza y la miseria es historia vieja en México, débase a las malvadas raíces de diversas castas divinas con crucifijo y capillas privadas tales como terratenientes rurales y urbanos, la iglesia, la aristocracia, la gran burguesía, la oligarquía, la plutocracia, el lumpen intelectuariat, todos ellos abusadores del poder. Es una opinión estupidizante para mentes universitarias débiles y panmedieras que AMLO se ha convertido en causa de pobreza y miseria en México.

¿Qué hacer con estas mentes peligrosas, perversas y cobardes? Sólo su familia los puede componer, pero si son iguales todo está perdido. He ahí el verdadero peligro, la verdadera causa de la pobreza creciente, en México es originada por gente que se autoelogia como divinamente cuerda, pero con sus hechos mezquinos y con ausencia de bondad, se evidencian como los auténticos enfermos de insania.

Saltillo, Coahuila

• El poema completo de Sor Juana Inés de la Cruz:

Hombres necios que acusáisa la mujer, sin razón,

sin ver que sois la ocasión

de lo mismo que culpáis;

si con ansia sin igual

solicitáis su desdén,

por qué queréis que obren bien

si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia

y luego, con gravedad,

decís que fue liviandad

lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo

de vuestro parecer loco,

al niño que pone el coco

y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,

hallar a la que buscáis

para prentendida, Thais,

y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro

que el que, falto de consejo,

él mismo empaña el espejo

y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén

tenéis condición igual,

quejándoos, si os tratan mal,

burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana,

pues la que más se recata,

si no os admite, es ingrata,

y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis

que, con desigual nivel,

a una culpáis por cruel

y a otra por fácil culpáis.

¿Pues como ha de estar templada

la que vuestro amor pretende?,

¿si la que es ingrata ofende,

y la que es fácil enfada?

Mas, entre el enfado y la pena

que vuestro gusto refiere,

bien haya la que no os quiere

y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas

a sus libertades alas,

y después de hacerlas malas

las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido

en una pasión errada:

la que cae de rogada,

o el que ruega de caído?

¿O cuál es de más culpar,

aunque cualquiera mal haga;

la que peca por la paga

o el que paga por pecar?

¿Pues, para qué os espantáis

de la culpa que tenéis?

Queredlas cual las hacéis

o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,

y después, con más razón,

acusaréis la afición

de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo

que lidia vuestra arrogancia,

pues en promesa e instancia

juntáis diablo, carne y mundo.


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