Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Reformas y Competitividad
Leonardo Girondella Mora
6 diciembre 2006
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Análisis
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El Director Gerente del FMI, Rodrigo de Rato, dio un discurso en Acapulco, México, el 14 de marzo de este año —con el título, “América Latina: reformas estructurales y competitividad”.

Lo que sigue es un análisis de los principales puntos de ese discurso que tuvo y sigue teniendo una actualidad extraordinaria —especialmente ahora, con el inicio de una nueva administración federal en México.

Rato es uno de los personajes a los que conviene seguir de cerca —sus ideas y conceptos son razonables y razonados, algo que incluso sus detractores reconocerán. Los lectores de esta página estarán mejor informados sobre este tema después de conocer las ideas mencionadas por Rato.

Hace él varios puntos sobre la modernización de América Latina —ellos son en resumen los siguientes, a los que he añadido comentarios míos:

1. Sostiene que “México ha desempeñado un papel de vanguardia en América Latina al corregir la inestabilidad macroeconómica y financiera que durante tanto tiempo obstaculizó el crecimiento económico y la prosperidad”.

Es un punto relacionado con un mejor manejo de las finanzas públicas, reduciendo los déficits fiscales, endeudamiento aún alto pero mejor estructurado, menos deuda extranjera, más flexibilidad cambiaria. E inflación en niveles muy aceptables.

Quizá todo este terreno pueda llamarse estabilidad económica —ese requisito muy necesario, pero no suficiente que necesita el crecimiento económico sólido de largo plazo. Señalo que no deja de haber opiniones que ven a esa estabilidad económica como negativa, como una que impide el crecimiento y a la que llaman política restrictiva —algunos, por ende, prefieren el crecimiento artificial generado por un gasto gubernamental con pocas restricciones.

Esa preferencia es sorprendente ya que entre las lecciones mexicanas del siglo pasado hay una muy clara —el gasto gubernamental produce crecimientos grandes momentáneos que terminan en crisis que empeoran la situación de la que se partió. Si se desea crecer, el primer peldaño a recorrer es el de la estabilidad económica. Sin ella no podrá haber crecimiento sostenido.

2. Dice que “Ayudado por un entorno internacional generalmente favorable, el crecimiento económico de la región, que en 2004 llegó a su nivel máximo en 24 años, se mantuvo por encima de los promedios históricos, llegando a 4% en 2005, y esperamos que el crecimiento se mantenga un nivel similar nuevamente este año”.

Sobre México señala que “resulta muy alentador observar el compartido compromiso para mantener la estabilidad macroeconómica y un nivel bajo de inflación”. Se detecta con facilidad el énfasis que Rato da a la estabilidad —y no es para menos puesto que ella hace predecible y confiado el desempeño de los países, es decir, se tiene el entorno que se necesita para atacar las carencias y problemas económicos que aquejan a esta zona del mundo.

Insisto: para prosperar se necesita estabilidad —visto del otro lado, el crecimiento es imposible dentro de ambientes de inestabilidad económica. Se sabe de sobra y, en este terreno, debe ser abiertamente señalado que el ambiente político también es necesario para crecer y prosperar. Cuando el futuro no es razonablemente predecible no se realizan las inversiones necesarias para elevar el bienestar.

3. Ahora Rato hace una advertencia, “Pese a los importantes logros conseguidos hasta ahora, se reconoce en la región que América Latina puede hacer más… Si bien el crecimiento es mayor ahora que en el pasado, continúa estando, lamentablemente, por debajo del resto del mundo… En lugar de converger hacia los niveles de los países industrializados, América Latina apenas ha podido mantener su posición relativa en el último decenio”.

Es cierto. Si bien países como México han sentado bases estables de crecimiento, la marcha hacia adelante se ha detenido o camina a ritmos muy lentos. La comparación con otras economías es necesaria: “la experiencia en economías emergentes de otras regiones del mundo, incluidas las economías en transición de Europa y las dinámicas economías asiáticas, muestra que es posible lograr un crecimiento económico mucho más rápido que el registrado en la mayoría de los países latinoamericanos”.

El señalamiento de Rato es intrínseco al buen entendimiento de la situación de la región, donde quizá México sea un buen ejemplo de una trayectoria positiva detenida a la mitad del camino —existe esa estabilidad y algunas medidas en el sentido correcto, pero aún falta mucho por hacer, como esas otras naciones lo han mostrado. Permaneciendo a la mitad de camino no se ha llegado a lado alguno —y muchos sucumbirán a la tentación de regresar a las medidas anteriores, las de un intervencionismo estatal que fracasaron, pero que son conocidas.

4. El siguiente punto de Rato parece demasiado obvio. Dice que, “Un mayor crecimiento económico reducirá la pobreza y ayudará a los gobiernos a atender las apremiantes necesidades sociales de la región”. Digo que parece obvio, pero también que es necesario repetirlo —para resolver la pobreza se necesita crecer económicamente, una idea que ha sido puesta en duda al afirmar que el crecimiento no ayuda y que al contrario, puede perjudicar al beneficiar sólo a los que no son pobres.

Basta reflexionar un poco para concluir que eso es falso —¿podría acaso resolverse la pobreza sin crecer? Desde luego que no. Crecer económicamente es una condición necesaria y debe enfatizarse, como lo hace Rato, el que además señala que, “El avance en la lucha contra la pobreza ha sido modesto en gran parte de América Latina, y sigue habiendo gran desigualdad, lo cual genera presiones en la sociedad”. Es cierto, el crecimiento de la región no ha sido el posible, la pobreza no ha sido abatida como se podría y la brecha entre los ingresos de las personas crea tensiones.

Se sabe que para abatirla es necesario crecer. Dice Rato que, “Una enseñanza clara que se desprende de la experiencia de otros países es que mantener un crecimiento sostenido es necesario para reducir la pobreza. Pero no basta con esto. Programas sociales adecuadamente focalizados, regímenes fiscales justos y con amplia base tributaria, mercados de trabajo que promueven la creación de empleo y acceso a educación de alta calidad para los más necesitados son también aspectos clave”.

El punto de Rato, visto esquemáticamente, es doble: (1) es necesario crecer económicamente y de eso no hay duda; (2) es necesario tener programas asistenciales a la pobreza, dirigidos a ese segmento. Por ende, las políticas gubernamentales a implantar son los destinados a facilitar la actividad económica privada, la que crea empleos —y adicionalmente, implantar programas de ayuda, a los que Rato llama “focalizados”, con mediciones concretas y dirigidos a recipientes realmente en situación de pobreza.

5. ¿Puede hacerse todo eso? Rato dice que sí, “América Latina se encuentra en una buena situación para emprender las reformas necesarias que le permitirán lograr un mejor desempeño económico”. Existe una coyuntura favorable para modernizar la región y emprender esas políticas asistenciales y de crecimiento.

Rato insiste, “La región se está beneficiando considerablemente de las favorables circunstancias externas: precios más altos para los materias primas, fuerte crecimiento económico mundial, y costos significativamente más bajos para financiación. La entrada de capitales externos está permitiendo a los gobiernos reducir la vulnerabilidad financiera, mediante la reconstitución de reservas internacionales y el repago de deuda externa”. Casi puede leerse esto como una forma suave de decir que no hay excusa para no emprender esas mejoras.

¿Son exitosas las reformas sugeridas? La realidad muestra que sí. Dice Rato, “Hemos visto en muchos casos, desde Europa a Asia, los extraordinarios beneficios que se logran con este tipo de reformas”. Más aún, hay un ejemplo dentro de la región al que Rato menciona explícitamente.

“Chile, que se destaca en la región en la mayoría de los indicadores de reforma estructural, así como por su disciplina fiscal y sus sólidas políticas monetarias, ha conseguido un crecimiento mucho más vigoroso que el resto de la región”. Puede verse, por ende, que las reformas son posibles, son deseables y sí son aplicables a la región —ellas tendrán repercusiones favorables en la competitividad nacional al hacer crecer a la economía y lograr una condición necesaria para el combate a la pobreza.

6. Las reformas de modernización han sido ampliamente criticadas, tachándolas de recetas simplistas que no garantizan resultados —desde luego, nada hay en la vida que tenga certeza, pero sí hay una garantía razonable de resultados de acuerdo a lo sucedido en otras partes. En este sentido, Rato dice que “No quiero que se interprete que hay una simple fórmula de éxito. No obstante, en los países de América Latina observamos ciertas prioridades comunes en materia de políticas que, colectivamente, son esenciales para fomentar la competitividad”.

A lo que posteriormente añade una lista de terrenos en los que debe ponerse énfasis. Esas reformas son las tratadas en los puntos siguientes.

7. Respecto a la modernización fiscal, ella persigue “consolidar las finanzas públicas a mediano plazo y a atender la necesidad de mejorar la infraestructura”. Agrego que también así, por supuesto, elevarán los fondos disponibles para los programas asistenciales dirigidos a la pobreza, especialmente la extrema. La modernización fiscal tiene características:

• Al ampliar la base tributaria da “lugar a una reducción duradera de los niveles de endeudamiento, que siguen siendo elevados en la mayor parte de la región”.

“Un sistema tributario más amplio y equitativo también crea una fuente más sostenible y eficiente de ingresos para financiar el gasto público que exigen los programas sociales eficaces y la infraestructura esencial”.

“Definir la política fiscal dentro de un marco de mediano plazo ha servido también, para generar confianza en que se mantendrá una política presupuestaria sana, como ha sucedido en Chile”.

8. Respecto a la modernización financiera, Rato menciona lo sabido por todos, “Un sistema financiero sólido y en buen funcionamiento es esencial para fomentar la inversión necesaria para el crecimiento… Hemos visto… lo vital que es contar con un sistema financiero sólido para estimular el uso eficiente del ahorro, tanto interno como externo, y por consiguiente para favorecer una mayor productividad y un crecimiento más acelerado”.

9. Respecto a la modernización laboral, Rato dice que “Para incrementar los beneficios de la globalización también es importante que los países cuenten con mano de obra calificada y con mercados de trabajo flexibles. En un mundo más competitivo e integrado, es preciso que haya flexibilidad para que los puestos de trabajo se trasladen de los sectores menos productivos a los más productivos a fin de poder aprovechar las nuevas oportunidades que ofrece el mercado”.

El tema es altamente controvertido por que suele interpretarse como pérdidas de “conquistas laborales”, las que en México han sido banderas sindicales durante décadas. La realidad es que esas conquistas son rigideces del mercado. Sobre esto, Rato insiste, “Las reformas que reducen la rigidez del mercado laboral — característica de muchos mercados de trabajo en América Latina — pueden tener efectos muy positivos en la creación de empleo y el crecimiento económico”.

Sin embargo, la realidad indica con evidencias que la modernización laboral tiene beneficios. Dice Rato, “Hay un número de ejemplos de países tanto en el mundo industrializado como en economías emergentes que se beneficiaron de un rápido crecimiento del empleo después de que se introdujeran reformas históricas en el mercado laboral”.

En la región, “Una razón principal de la rigidez de los mercados laborales latinoamericanos ha sido el deseo de asegurar la permanencia en el empleo. Pero la experiencia demuestra que ese tipo de restricciones han tenido el efecto opuesto de desacelerar la creación de empleo en el sector formal y estimular el crecimiento de mercados de trabajo informales, que debilitan las finanzas públicas y al mismo tiempo reducen la productividad agregada”. Y agrega que, “la mejor forma de promover el empleo es fomentar el desarrollo de una economía dinámica y en expansión, con programas sociales efectivos y bien focalizados para ayudar a quienes puedan verse perjudicados por el cambio”.

10. En cuanto a la modernización de comercio exterior, debe reconocerse otra realidad clave, “la importancia que una mayor liberalización y apertura al comercio exterior tienen sobre la productividad y el crecimiento. Un régimen comercial más abierto puede aportar beneficios en términos de economías de escala, una mayor competencia, y la transferencia de tecnología, e incluso, de instituciones.”

Pero en este terreno, “América Latina es una región relativamente cerrada al comercio internacional donde las barreras arancelarias siguen siendo altas… En América Latina, tenemos el ejemplo del rápido crecimiento de Chile, país que fue el primero en comenzar la reducción de aranceles y donde el proceso de liberalización tuvo el mayor alcance, a través de varias rondas de reducción unilateral de aranceles”.

Los resultados indican la conveniencia de una política de comercio abierto: “Una y otra vez, hemos observado cómo el desmantelamiento de las barreras a la competencia y el comercio pueden estimular el crecimiento y mejorar las condiciones de vida. En las dinámicas economías de China e India el crecimiento se ha concentrado en los sectores más abiertos a la inversión y la competencia del exterior”.

Otra de las evidencias de los beneficios del libre comercio es el caso de México: “Para México, los beneficios del NAFTA, en términos de aumento de la inversión y el comercio, han sido enormes. Pero, como ustedes bien saben, las oportunidades de mercado no son estáticas, y los países deben seguir innovando y mejorando para mantener su competitividad. También son un factor positivo las otras iniciativas en materia de comercio exterior que se están implementando en la región, entre ellas el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica – Estados Unidos”.

La disyuntiva para la región es clara según Rato. “independientemente del avance de los proyectos multilaterales, América Latina puede, por sí misma, hacer mucho por reducir los aranceles, limitar el uso de barreras no arancelarias y flexibilizar las restricciones en el comercio de servicios. De cara al futuro, el desafío para el país es producir de manera eficiente aquellos bienes de mayor valor agregado, que generarán mayores ingresos y mejores condiciones de vida, en lugar de tratar de aferrarse a puestos de trabajo de bajo salario”.

11. Y respecto a la modernización del entorno económico, Rato afirma que, “la región necesita un clima empresarial más propicio para la inversión, la innovación, y la creación de puestos de trabajo. En una comparación internacional se puede ver que América Latina ofrece menos atractivo para la inversión extranjera directa que otras regiones emergentes, además de tener todavía un nivel relativamente bajo de ahorro e inversión internos”.

¿Qué es esto? Dice Rato que se trata de “Una mejor gobernancia, el desarrollo de infraestructura, y la reducción de las barreras regulatorias son elementos importantes de un adecuado ambiente de negocios”. Y entonces acude él a los ejemplos de sobra conocidos:

“El Banco Mundial estima que abrir una empresa en México lleva 60 días ―en comparación con 8 en Singapur y 9 en Turquía”.

“La existencia de monopolios públicos y privados ha sido identificada en una reciente encuesta a empresarios mexicanos como un obstáculo importante al desarrollo de negocios”.

• “China se ha colocado por delante de las tres grandes economías latinoamericanas (Brasil, México, y Argentina) en los rankings de calidad de instituciones públicas compilados por el Foro Económico Mundial”.

• “En México, el costo de las telecomunicaciones para las empresas es más elevado que en cualquiera de los 30 países de la OCDE. La inversión en infraestructura también proveerá dividendos”.

• “Con mejores sistemas de transporte, México podría explotar más claramente los beneficios de su proximidad al rico mercado norteamericano”.

12. Una de las tesis sostenidas consistentemente en ContraPeso.info indica que el problema de la pobreza y la falta de crecimiento no es de naturaleza económica, sino política —es de sobra conocido lo que debe implantarse y un ejemplo de eso es la modernización económica en terrenos como los mencionados arriba. Se posee ese saber, pero si no se implanta eso se debe a otro problema, uno de esencia política.

Rato trata el tema al decir que, “Poner en marcha las reformas que acabo de esbozar exigirá una clara voluntad política y un amplio consenso nacional. Sobre todo teniendo en cuenta que muchas veces es imposible avanzar en un frente si no se avanza al mismo tiempo en otro”.

Respecto a México, Rato menciona que este país “ha emprendido reformas financieras y bancarias fundamentales. Pero estas aún no han dado plenamente sus frutos, en términos de un aumento del crédito para la inversión y del crecimiento. Un sistema bancario sólido debe estar complementado por un sector judicial predecible y eficiente. Y cuando el crédito está disponible, las empresas necesitan un mercado próspero, mano de obra calificada, y un clima favorable y previsible. La buena noticia es que las reformas han comenzado. México recientemente ha hecho profundas reformas al marco legal de quiebras empresarias y ha aprobado una nueva ley del mercado de valores. Esfuerzos adicionales fortalecerán la competitividad y productividad de la economía, para dar lugar a los mayores ingresos que los ciudadanos con derecho anhelan”.

Hacia el final, Rato habla de los elementos que son necesarios para una modernización exitosa:

“Primero, hay que fortalecer las instituciones públicas para que sean más justas y se mejore la rendición de cuentas. En algunos países esto implica una reforma estatal que dé por resultado una administración pública saneada, eficiente y bien remunerada. En este sentido es importante tener una administración tributaria transparente y confiable. Desarrollar instituciones fuertes e independientes para combatir la corrupción y promover el imperio de la ley, estimula los ahorros, la inversión y la creación de empleo”.

“Segundo, hay que articular las políticas que promueven el crecimiento con una red de protección social más fuerte a fin de sustentar el ímpetu de la reforma. Dada la profunda desigualdad que existe en América Latina, es especialmente importante lograr que los beneficios de las nuevas reformas lleguen a la totalidad de la población. Hay algunas medidas que son fundamentales como las reformas laborales destinadas a estimular la creación de puestos de trabajo y los programas sociales bien focalizados, como el Programa Oportunidades aquí en México, que brinda ayuda salarial a la vez que forma capital humano en los sectores más desposeídos”.

“Tercero, es esencial forjar un consenso social y político para impulsar la reforma, sobre todo cuando son necesarias reformas legislativas. Actuar sin demora al comienzo del ciclo político, cuando el capital político abunda, puede dar tiempo para que los beneficios económicos puedan materializarse”.


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