Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Reformas y Competitividad
Leonardo Girondella Mora
30 marzo 2006
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Asuntos
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El 14 de marzo pasado, Rodrigo de Rato, Director Gerente del FMI, trató varios puntos acerca de “América Latina: Reformas estructurales y competitividad”, durante la convención bancaria en México. A continuación reproduzco los puntos que me parecen centrales de Rodrigo de Rato, y añado comentarios personales.

• En su introducción señala que “México ha desempeñado un papel de vanguardia en América Latina al corregir la inestabilidad macroeconómica y financiera que durante tanto tiempo obstaculizó el crecimiento económico y la prosperidad”. Se refiere a la reducción de déficits fiscales y de los niveles de deuda pública; a la baja inflación y a lo que en general se ha podido lograr en estabilidad económica.

Creo que el punto central está bien resumido en una palabra, estabilidad —y la confianza que de ella se deriva. No es posible avanzar si no existe confianza, un sentimiento de certeza razonable que las crisis mexicanas del pasado destruyeron y que ahora empieza a ser recuperado. Resulta elemental y hasta innecesario decir que el próximo gobierno mexicano debe tener como condición primaria mantener esa estabilidad económica: los malos manejos de las finanzas gubernamentales son veneno mortal.

• Luego señala que “Ayudado por un entorno internacional generalmente favorable, el crecimiento económico de la región, que en 2004 llegó a su nivel máximo en 24 años, se mantuvo por encima de los promedios históricos, llegando a 4% en 2005, y esperamos que el crecimiento se mantenga un nivel similar nuevamente este año”.

E insiste en que “resulta muy alentador observar el compartido compromiso para mantener la estabilidad macroeconómica y un nivel bajo de inflación. Se reconoce ampliamente que tener una situación económica estable y predecible es un activo para el país. Preservar esta situación reforzará la capacidad de resistencia a los perjudiciales episodios de crisis, que en el pasado han dejado a tantas personas sin trabajo y las han llevado a la pobreza”.

Poco hay que añadir a esto —es cierto.

El crecimiento de la región no ha sido malo considerado en general, pero podía haber sido mejor, cosa que más tarde señala. Mi opinión orientada hacia el futuro es menos optimista a la luz de medidas económicas sin sentido que se han dado en Argentina, por ejemplo, pero también en Bolivia y Venezuela, que van en contra de esa meta de estabilidad económica y confianza razonable en el futuro —me refiero al populismo redentor implantado irracionalmente.

En México, por ejemplo, las cifras de popularidad del candidato del PRD han generado desazón entre quienes buscan la estabilidad económica, pues sus planteamientos son similares a las medidas que en el pasado ocasionaron las serias crisis que parecían haberse dejado atrás.

• Pero el panorama no es tan atractivo como puede pensarse. Dice que “Si bien el crecimiento es mayor ahora que en el pasado, continúa estando, lamentablemente, por debajo del resto del mundo. En lugar de converger hacia los niveles de los países industrializados, América Latina apenas ha podido mantener su posición relativa en el último decenio. Y la experiencia en economías emergentes de otras regiones del mundo, incluidas las economías en transición de Europa y las dinámicas economías asiáticas, muestra que es posible lograr un crecimiento económico mucho más rápido que el registrado en la mayoría de los países latinoamericanos”.

Creo que es verdad —México es un ejemplo ilustrativo en el que se ve con claridad cómo los conflictos ideológicos entre partidos políticos han impedido cambios y modernizaciones que habrían tenido admirables resultados.

• Prosperar es importante, porque “reducirá la pobreza y ayudará a los gobiernos a atender las apremiantes necesidades sociales de la región”.

Sobre el punto añade que “El avance en la lucha contra la pobreza ha sido modesto en gran parte de América Latina, y sigue habiendo gran desigualdad, lo cual genera presiones en la sociedad. Una enseñanza clara que se desprende de la experiencia de otros países es que mantener un crecimiento sostenido es necesario para reducir la pobreza. Pero no basta con esto. Programas sociales adecuadamente focalizados, regímenes fiscales justos y con amplia base tributaria, mercados de trabajo que promueven la creación de empleo y acceso a educación de alta calidad para los más necesitados son también aspectos clave”.

Concuerdo en lo general con su idea —viendo como necesidad primaria el mantenimiento de la estabilidad económica, sobre ella deben realizarse modernizaciones legales e institucionales que potencien el crecimiento sólido; sin esto, no hay posibilidad de remediar los problemas de la pobreza. La estrategia central de los gobiernos debe ser colocar primero al crecimiento —las estrategias fundamentalmente basadas en acciones redistributivas no darán resultados sostenibles.

• Para avanzar, dice, se necesitan reformas. “América Latina se encuentra en una buena situación para emprender las reformas necesarias que le permitirán lograr un mejor desempeño económico”.

Pero clarifica que, “Ganancias duraderas en competitividad pueden asegurarse mejor profundizando reformas estructurales que promuevan mercados más eficientes y un ambiente de negocios atractivo y competitivo”.

• Insiste sobre las reformas: “Hemos visto en muchos casos, desde Europa a Asia, los extraordinarios beneficios que se logran con este tipo de reformas. Chile, que se destaca en la región en la mayoría de los indicadores de reforma estructural, así como por su disciplina fiscal y sus sólidas políticas monetarias, ha conseguido un crecimiento mucho más vigoroso que el resto de la región”.

Los ejes centrales de las palabras de de Rato son muy claros.

Por principio es necesario mantener la estabilidad económica, lo que es otra manera de decir que las crisis deben evitarse a toda costa. Manteniendo esa estabilidad, debe realizarse una serie de tareas que persiguen la modernización institucional para adecuarse a los nuevos tiempos. No puedo estar más de acuerdo —por lo que mi preocupación central ahora es la posibilidad real que en el nuevo gobierno mexicano no sean entendidas estas ideas y se tomen medidas irresponsables en las finanzas públicas.

• En cuanto a la reforma fiscal, se necesita para “ampliar la base tributaria [y] dar lugar a una reducción duradera de los niveles de endeudamiento, que siguen siendo elevados en la mayor parte de la región. Un sistema tributario más amplio y equitativo también crea una fuente más sostenible y eficiente de ingresos para financiar el gasto público que exigen los programas sociales eficaces y la infraestructura esencial. Definir la política fiscal dentro de un marco de mediano plazo ha servido también, para generar confianza en que se mantendrá una política presupuestaria sana, como ha sucedido en Chile.

Aquí en México existe un saludable debate acerca de la necesidad de profundizar la base tributaria y reducir la dependencia de los ingresos del petróleo, así como de encuadrar la política fiscal en un marco de mediano plazo. La reciente aprobación este mes de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria constituye un paso importante en esta dirección”.

Quizá no se vea con la claridad necesaria este mensaje de de Rato. La modernización fiscal es un requisito absoluto para el buen manejo de las finanzas públicas y ellas son un requisito absoluto para evitar crisis.

• En la parte laboral, “Las reformas que reducen la rigidez del mercado laboral —característica de muchos mercados de trabajo en América Latina— pueden tener efectos muy positivos en la creación de empleo y el crecimiento económico. Hay un número de ejemplos de países tanto en el mundo industrializado como en economías emergentes que se beneficiaron de un rápido crecimiento del empleo después de que se introdujeran reformas históricas en el mercado laboral.

“Una razón principal de la rigidez de los mercados laborales latinoamericanos ha sido el deseo de asegurar la permanencia en el empleo. Pero la experiencia demuestra que ese tipo de restricciones han tenido el efecto opuesto de desacelerar la creación de empleo en el sector formal y estimular el crecimiento de mercados de trabajo informales, que debilitan las finanzas públicas y al mismo tiempo reducen la productividad agregada. Por el contrario, la mejor forma de promover el empleo es fomentar el desarrollo de una economía dinámica y en expansión, con programas sociales efectivos y bien focalizados para ayudar a quienes puedan verse perjudicados por el cambio”.

Igual que en el caso de la modernización fiscal, la modernización laboral es en el fondo un problema político y no económico —es el choque de mentalidades entre socialistas y liberales. Los razonamientos económicos apoyan sin duda a las medidas liberales, pero eso no importa, pues existe un ambiente de rivalidad política en terrenos dogmáticos o ideológicos. Su resolución no será sencilla.

• En el campo de liberalización y apertura, “Un régimen comercial más abierto puede aportar beneficios en términos de economías de escala, una mayor competencia, y la transferencia de tecnología, e incluso, de instituciones. En comparación con otras regiones de rápido crecimiento, América Latina es una región relativamente cerrada al comercio internacional donde las barreras arancelarias siguen siendo altas.

“Una y otra vez, hemos observado cómo el desmantelamiento de las barreras a la competencia y el comercio pueden estimular el crecimiento y mejorar las condiciones de vida. En las dinámicas economías de China e India el crecimiento se ha concentrado en los sectores más abiertos a la inversión y la competencia del exterior. En América Latina, tenemos el ejemplo del rápido crecimiento de Chile, país que fue el primero en comenzar la reducción de aranceles y donde el proceso de liberalización tuvo el mayor alcance, a través de varias rondas de reducción unilateral de aranceles”.

Es otra instancia de confrontación ideológica —el medio ambiente intelectual en la región parece estar inclinado a lo opuesto de lo necesario. Las protestas en Perú contra el libre comercio quizá ilustren lo que intento decir: sabemos que el libre comercio es una mejor opción que el proteccionismo y sin embargo, en muchas partes, muchas personas desean regresar a la tutela estatal de una economía protegida.

“Para México, los beneficios del NAFTA, en términos de aumento de la inversión y el comercio, han sido enormes. Pero, como ustedes bien saben, las oportunidades de mercado no son estáticas, y los países deben seguir innovando y mejorando para mantener su competitividad”.

• Casi para finalizar, señala que “En una comparación internacional se puede ver que América Latina ofrece menos atractivo para la inversión extranjera directa que otras regiones emergentes, además de tener todavía un nivel relativamente bajo de ahorro e inversión internos. Una mejor gobernancia, el desarrollo de infraestructura, y la reducción de las barreras regulatorias son elementos importantes de un adecuado ambiente de negocios”.

Y señala lo de sobra conocido, “El Banco Mundial estima que abrir una empresa en México lleva 60 días ―en comparación con 8 en Singapur y 9 en Turquía.. La existencia de monopolios públicos y privados ha sido identificada en una reciente encuesta a empresarios mexicanos como un obstáculo importante al desarrollo de negocios. China se ha colocado por delante de las tres grandes economías latinoamericanas (Brasil, México, y Argentina) en los rankings de calidad de instituciones públicas compilados por el Foro Económico Mundial. Hemos podido observar en Estados Unidos y otros países, que la nueva tecnología de la información puede aportar una contribución decisiva al crecimiento y a la productividad.

En México, el costo de las telecomunicaciones para las empresas es más elevado que en cualquiera de los 30 países de la OCDE. La inversión en infraestructura también proveerá dividendos. Con mejores sistemas de transporte, México podría explotar más claramente los beneficios de su proximidad al rico mercado norteamericano. Es posible progresar en estas áreas”.

• Vuelve de nuevo a insistir en las reformas, “México ha emprendido reformas financieras y bancarias fundamentales. Pero estas aún no han dado plenamente sus frutos, en términos de un aumento del crédito para la inversión y del crecimiento. Un sistema bancario sólido debe estar complementado por un sector judicial predecible y eficiente. Y cuando el crédito está disponible, las empresas necesitan un mercado próspero, mano de obra calificada, y un clima favorable y previsible. La buena noticia es que las reformas han comenzado. México recientemente ha hecho profundas reformas al marco legal de quiebras empresarias y ha aprobado una nueva ley del mercado de valores. Esfuerzos adicionales fortalecerán la competitividad y productividad de la economía, para dar lugar a los mayores ingresos que los ciudadanos con derecho anhelan”.

• Para terminar, señala estrategias de reformas exitosas con elementos relacionados entre sí:

— “Primero, hay que fortalecer las instituciones públicas para que sean más justas y se mejore la rendición de cuentas. En algunos países esto implica una reforma estatal que dé por resultado una administración pública saneada, eficiente y bien remunerada. En este sentido es importante tener una administración tributaria transparente y confiable. Desarrollar instituciones fuertes e independientes para combatir la corrupción y promover el imperio de la ley, estimula los ahorros, la inversión y la creación de empleo”.

— “Segundo, hay que articular las políticas que promueven el crecimiento con una red de protección social más fuerte a fin de sustentar el ímpetu de la reforma. Dada la profunda desigualdad que existe en América Latina, es especialmente importante lograr que los beneficios de las nuevas reformas lleguen a la totalidad de la población. Hay algunas medidas que son fundamentales como las reformas laborales destinadas a estimular la creación de puestos de trabajo y los programas sociales bien focalizados, como el Programa Oportunidades aquí en México, que brinda ayuda salarial a la vez que forma capital humano en los sectores más desposeídos”.

— “Tercero, es esencial forjar un consenso social y político para impulsar la reforma, sobre todo cuando son necesarias reformas legislativas. Actuar sin demora al comienzo del ciclo político, cuando el capital político abunda, puede dar tiempo para que los beneficios económicos puedan materializarse”.

Si América Latina tiene un problema, lo dicho por de de Rato es un análisis direccional de solución posible, sustentado en dos principios: (1) manejo responsable de finanzas estatales para evitar crisis y mantener estabilidad, y (2) realizar reformas modernizadoras que logren la adecuación de los países a las nuevas condiciones mundiales. No tengo problema con esto —creo que es razonable y sólido lo que se dice.

Mi adición principal es una solamente. Si bien en el terreno económico es posible demostrar la superioridad de esas ideas, el hecho de que ellas no hayan sido implantadas se debe a un problema de política: la izquierda de la región, en su mayoría, no se ha modernizado. Y, peor aún, el populismo político ha logrado ser una fuerza popular que sostiene lo opuesto de lo que en realidad se necesita para prosperar.

NOTA DEL EDITOR

• El texto completo al que se hace referencia puede ser leído en Discurso del Director Gerente del FMI, Rodrigo de Rato; Convención de la Asociación de Bancos de México, Acapulco, México, 14 de marzo de 2006

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