Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Rendición de Cuentas
Eduardo García Gaspar
26 junio 2006
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Mucho se habla de la transparencia, y eso es bueno. Es una parte de la rendición de cuentas. Implica abrir los libros, los registros, que documentan típicamente las acciones de una institución pública.

Los ciudadanos así, por ejemplo, podrían ver las utilidades de Pemex en México y los cargos que se le hacen a esa empresa. O bien, ver los patrimonios de los gobernantes. O quién hace donativos a alguna ONG.

Es un paso en la dirección correcta. Pero hay otros pasos que deben darse y el mayor de ellos es el de la rendición de cuentas. Es una especie de juicio individual a la persona hecho por otras que son sus superiores. Los superiores le han delegado un poder a otra y en un momento dado le exigen cuentas… una evaluación de su desempeño.

El concepto no es nuevo. Al contrario.

La Biblia está llena de referencias a la rendición de cuentas, con un clímax en el concepto del Juicio Final: uno por uno, ante Dios, presentaremos cuentas: lo que se nos dio contra lo que hicimos, en un juicio perfecto.

Pero en términos más terrenales, la idea sigue funcionando bien, por una razón. La rendición de cuentas pone un incentivo a la responsabilidad personal. Es muy claro de ver si se examina el caso opuesto.

El caso de una persona que está convencida de que a nadie debe rendir cuentas, de que nadie hay superior a ella. Es natural que quien eso piensa tendrá una conducta muy diferente a la que cree que sí deberá rendir cuentas algún día.

No es complicado concluir eso. Lo hemos vivido en carne propia todos, con gobernantes que piensan que nadie hay superior a ellos, que a nadie deben rendir cuentas.

Y esto me lleva al punto que quiero enfatizar. Nuestro mundo es imperfecto y a eso no hay remedio. Sin embargo, nos mueve la búsqueda de cosas mejores. Ningún problema hay al intentarlo. Al contrario, es bueno.

Pero en esa búsqueda de lo mejor tenemos dos opciones básicas para intentar las mejoras. Una opción es la exterior, la otra es la interior. Me explico.

Las mejoras buscadas exteriormente son los intentos de mejorar las cosas, por ejemplo, emitiendo una ley de transparencia gubernamental que obliga a las instituciones estatales a abrir sus libros. O una ley de inversiones que obligue a las empresas públicas a reportar información de ciertas maneras.

La opción externa de mejora es la que busca cambiar las estructuras sociales para hacernos mejores. Un ejemplo de esto es la política fiscal redistributiva de algunos gobiernos.

Hay otra opción, la interior, la que se dirige dentro del ser humano no afuera. Es la interna. Es la que dice que quizá algunas cosas puedan ser legales, pero que no son morales. Es la de quien reconoce que en última instancia tendrá que rendir cuentas de su vida a alguien.

Va mucho más allá de quedar satisfecho con lo que disponen las leyes, encontrando en ellas lagunas que permitan escapatorias. Se llama conciencia y es interna. También la conocemos como moral, o ética. Y no depende de que exista una ley emitida por un congreso. Mueve a hacer las cosas o no hacerlas, no tanto por miedo a un castigo, sino por deseo de un premio posterior.

Usted podrá tratar de buscar las estructuras sociales y las leyes más justas, que eso jamás bastará y quizá sea contraproducente en muchos casos. La verdadera justicia entre nosotros sólo podrá salir de nuestro interior. No está afuera. Está adentro de nosotros.

Y es que cuando las leyes, por ejemplo, me obligan a ser transparente, cumpliré con lo que pide la ley. Pero si cumplo con lo que viene de mi conciencia, iré más allá y estaré más cerca de la justicia.

No es nuevo esto. Está en el evangelio de Mateo: “Del corazón proceden las malas intenciones, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios, las difamaciones. Estas son las cosas que hacen impuro al hombre, no el comer sin haberse lavado las manos”.

No pretendo convencerle de alguna religión, pero sí persuadirle de la conveniencia de una idea muy simple: es sano y saludable el tener una conciencia que me diga qué hacer creyendo que al final tendré que rendir cuentas de mis acciones a alguien superior. Cuando es una sociedad se relega esto, ella pasará por muchos más males que bienes.

POST SCRIPTUM

• El asunto es serio como poco, especialmente en sociedades en las que la libertad es valorada sin el yugo de la responsabilidad. La libertad sin frenos deja de ser libertad y los frenos a los excesos provienen de nuestro interior, de eso que llamamos conciencia y a la que debemos nuestra paz interior cuando la seguimos.

Las sociedades que se alejan de las creencias religiosas, por esto, tienen una mayor tendencia a dejar la conciencia personal de lado y asignar las responsabilidades morales a estructuras externas imperfectas.

• El primer capítulo de Johnson, Paul (1992). MODERN TIMES : THE WORLD FROM THE TWENTIES TO THE NINETIES. New York, N.Y. HarperPerennial. 0060922834, trata este tema dentro de las circunstancias actuales. Una gran lectura

•Las últimas encuestas revelan en general un panorama con imposibilidad de predecir un ganador claro. de la presidencia en México. Al parecer ahora la gran variable es el abstencionismo de los electores volátiles sin preferencias partidistas. Si cualquiera de ellos lograra el 40% del voto con un optimista 40% de abstencionismo, ello significará que será elegido por una cuarta parte de los mexicanos en condición de votar.

ULTIMAS ENCUESTAS PRESIDENCIALES
Empresa Calderón López  Obrador Madrazo
Mitofsky 33 36 27
Ipsos 35 36 24
Universal 34 36 26
Reforma 34 36 25
Milenio 30 35 30
Financiero 37 34 30

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