Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Retar a Las Vacas
Eduardo García Gaspar
28 febrero 2006
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Literalmente interpretado, el término iconoclasta significa destructor de imágenes, uno que toma una estatua o una pintura y la rompe.En su sentido histórico, se entiende según la Real Academia como “hereje del siglo VIII que negaba el culto debido a las sagradas imágenes, las destruía y perseguía a quienes las veneraban”, es decir, le añade un sentido religioso.

Hoy en día, el significado ha cambiado. La Real Academia dice que un iconoclasta puede ser entendido así: “Se dice de quien niega y rechaza la merecida autoridad de maestros, normas y modelos”. Es, por tanto, alguien que ataca a lo establecido, a las “vacas sagradas” de las creencias generalizadas, sean instituciones, personas, costumbres, o valores.

A lo que añado que cumple una función útil y que requiere una cierta tolerancia. Bajo esa perspectiva, se ha dicho que quienes hicieron las caricaturas de Mahoma en Dinamarca fueron iconoclastas, como también lo son los caricaturistas en general, cuando tratan con irreverencia a los personajes de la política. Igualmente son iconoclastas algunas series animadas de televisión, como Los Simpson y South Park. muy notablemente cuando tratan temas religiosos, especialmente cristianos.

El iconoclasta es parte de la cultura, porque es parte de la misma naturaleza humana que mezcla libertad y sentido del humor. Somos un género que hace sin remedio chistes y en todos los tiempos. Recordemos las comedias griegas y los bufones de las cortes reales. Quizá sea el humor como una especie de agua fría sobre otra tendencia humana, la de tomarnos demasiado en serio y sucumbir a la soberbia y a la ampulosidad.

Quien como regla general no acepta la irreverencia del humor es menos humano de lo que podría ser y tal vez se vuelva un fanático intransigente que reprueba todo y, peor aún, desea imponer sobre los demás su incompleta idea del ser humano. El ejemplo ilustrativo del fanático en este momento es el de quienes han protestado con violencia ante las caricaturas de Mahoma (si bien parece más un movimiento de auto-preservación de regímenes políticos que uno religioso).

Pero también hay fanatismo menos obvio, como el ilustrado en el embrollo Abascal-Monsiváis de no hace mucho. Abascal, secretario de gobernación, exalta a la religión como fuente de valores. Monsiváis, intelectual de oficio, reacciona diciendo que un gobernante no puede hablar de religión positivamente. Y la intelligentsia mexicana va en cargada contra Abascal.

¿Quién es el iconoclasta moderno en este caso? Monsiváís no lo es. Después de todo, él aceptó la costumbre establecida de la regla absoluta. Abascal fue el iconoclasta, el que aceptó la libertad para retar a la vaca sagrada del laicismo extremo. El rebelde fue Abascal y los ortodoxos fueron Monsiváis y su cohorte de seguidores posteriores.

Ver las cosas de este modo, es una ayuda en extremo útil porque permite ver dónde está la libertad. Hay más libertad en la posición de Abascal que en sus opositores, que es lo contrario a lo que se aparenta en la superficie.

Monsiváis fue el defensor de la ortodoxia rígida que limita libertades. Lo anterior supone que la separación de poderes, iglesias-gobiernos, es un principio de gobierno que manda la imposibilidad de que la jerarquía de una iglesia se mezcle con la jerarquía del gobierno.

Esto hace imposible que un ministro religioso sea al mismo tiempo gobernante. Pero, y éste es un enorme pero, no hace imposible que un budista sea gobernante, ni un católico, ni un judío… hacerlo sería una violación de derechos humanos. Tampoco imposibilita que un gobernante hable de religiones, ni para criticarlas ni para exaltarlas.

En el mundo de Monsiváis, sin embargo, el gobernante no es libre de hablar positivamente de las religiones, pero sí para criticarlas. Es una posición asimétrica y extrema. Si un gobernante puede hablar de religión, lo pude hacer en dos sentidos, no en uno sólo. No puede limitarse al gobernante la libertad que el resto posee.

Bajo esta perspectiva, los planos se invierten, y el de apariencia conservadora resulta el verdadero rebelde, mientras que el de apariencia moderna termina siendo el fanático defensor de una posición extrema. La realidad visible y rápidamente mirada engaña con facilidad.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras