Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Suecia, un Modelo
Leonardo Girondella Mora
25 abril 2006
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
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Suecia, para demasiados, se ha convertido en un clisé, la imagen de un país ejemplar en el que su gobierno se hace cargo de todo y los suecos viven como en una especie de paraíso terrenal —excepto por el frío.

Con esta imagen, el gobierno benefactor de Suecia se ha convertido en una meta ansiada y citada como ejemplo ilustre de un gobierno exitoso de bienestar. No necesariamente, como lo afirma un artículo de Johnny Munkhammar, un sueco, presidente del think tank Timbro.

Lo que sigue es una exposición de los puntos centrales allí expuestos —más comentarios míos.

• Suecia es un país con frecuencia mostrado como ejemplo de lo que debe hacerse en otras partes —un sistema que combina empresas privadas exitosas con socialismo gubernamental, y que no conocemos muy bien, pero que queremos copiar. En las actuales elecciones mexicanas, uno de los candidatos ha planteado esa propuesta concreta, la de un gobierno paternalista de bienestar.

• La realidad, dice Munkhammar, es más compleja. En Suecia hay contradicciones y algunas cosas son dignas de copiar, pero no otras.

• Dice que hay dos Suecias de las que hay cosas que aprender —en dos períodos distintos:

Primero, la Suecia de 1890 a 1950. Un éxito en todos sentidos, con alto crecimiento económico —impuestos bajos, gobierno pequeño, fronteras abiertas y respeto por la iniciativa del emprendedor. La breve descripción del autor nos da la imagen de un país con políticas liberales —neoliberales dirían los socialistas del siglo 21.

Segundo, la Suecia de 1990 en adelante. Es la Suecia actual, la de las reformas, con impuestos reducidos con respecto a los inmediatos anteriores, mercados desregulados, un banco central independiente, pensiones públicas recortadas y alguna competencia permitida en el sector de salud; más vales educativos. Es la también breve descripción de una Suecia similar a la de 1890 a 1950, la de economía liberal.

• Desde luego, Munkhammar nos deja en suspenso sin mencionar la otra Suecia de la que ha hablado, la de 1950 a 1990 —dice que es otra de la que también se puede aprender mucho, para no imitarla. Es la Suecia del modelo europeo extremo, la Suecia del estado benefactor, la de impuestos altos, del gobierno paternalista, de leyes laborales estrictas —la Suecia que no lleva a nada y es contraproducente, ésa que algunos quieren copiar.

La Suecia actual, por tanto, es una ilustración de tres etapas distintas según puedo entender al autor. Primero, la Suecia exitosa es producto de políticas económicas de libertad y a ella siguió un período socialista de alta intervención y que capitalizó el éxito anterior, de cuya herencia se está deshaciendo en la tercera de las etapas. Para poner en perspectiva al país y dejar las cosas claras: la admirada Suecia, si fuera uno de los 50 estados de los EEUU, sería uno de los más pobres.

En enero de 2005 publiqué un artículo en el que muestro una comparación de Europa con EEUU:

“Todos los estados de los EEUU, menos cuatro, tienen un PIB per cápita mayor a todos los países europeos… Si Bélgica fuera un estado de los EUU sería el sexto más pobre. Finlandia el quinto más pobre, empatado con el Reino Unido, Francia, Italia y Alemania. Dinamarca el décimo. Holanda en noveno. Suecia el séptimo. Irlanda el duodécimo. España y Portugal los más pobres. Sólo Arkansas, Montana, West Virginia y Mississippi estarían por debajo del PIB per cápita de los países de la UE”.

La lección sueca es doblemente valiosa, pues muestra ambas partes de la moneda, lo que debe hacerse y lo que no —adicionalmente a mostrar la quimera del admirado estado benefactor que aún subsiste en tantas mentes a miles de kilómetros de ese país. El autor habla de un desempleo de 20%, con un saldo negativo de inversiones.

Los servicios estatales se han deteriorado. El autor habla de un sistema desgarrado de salud: 80% menos camas que en 1975 y esperas de 12 semanas para pacientes, más otras 12 para tratamiento. Es la Suecia del gobierno benefactor la que no debe copiarse en ninguna parte del mundo, dice el autor. De acuerdo con él, las reformas suecas comenzaron en 1990 pero se han detenido —tal vez un poco como en México, donde lo logrado antes se ha mantenido, pero lo que está por hacer permanece en la lista de pendientes.

El fracaso del estado benefactor de los años 70 y 80 dio pie a algunos cambios, pero ellos se han detenido. La información es útil por mostrar esas dos lecciones, lo que debe y no debe copiarse —pero adicionalmente, es de utilidad para quitarse de la mente esa idea que pienso es generalizada, la de que el estado de bienestar es posible de mantener. La experiencia sueca da una respuesta negativa de peso.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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