Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tentación Populista
Eduardo García Gaspar
28 septiembre 2006
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Tanto se ha hablado del populismo en México que conviene verlo con cierto sosiego. El populismo es una opción política que apela a grandes masas electorales con promesas económicas basadas en la mejora de la distribución del ingreso mediante la intervención activa del gobierno en la economía.

Esa intervención toma la forma de un elevado gasto público, altos impuestos a los altos ingresos, confiscaciones de bienes, limitación a la competencia y a la inversión, favorecimiento a segmentos predeterminados de la población y, en general, la adopción de la idea de concentrar en el gobierno servicios universales de salud, educación, vivienda, pensiones y demás.

La intención es buena, de eso no cabe duda. Pero la realidad requiere algo más que buenos deseos, requiere reconocer la existencia de recursos escasos y la necesidad de usarlos con eficiencia. Ya que el populismo no suele reconocer eso, tiene un ciclo de dos fases: en la primera hay un boom económico y en la segunda una crisis severa al no poderse ya financiar el gasto gubernamental. Echeverría y López Portillo son buenos ejemplos.

Lo anterior no es desconocido. Se sabe de hace tiempo y a pesar de eso, el populismo gubernamental se mantiene como una opción política en muchas naciones. Se ha dicho que eso se debe a que es atractivo en naciones con problemas de pobreza y desigualdad de ingreso. Puede ser, pero hay países con relativa igualdad que siguen siendo presas del populismo, como Argentina. Y, peor aún, los reales beneficiados del populismo no suelen ser los pobres, sino los obreros organizados y los empresarios protegidos.

Por eso es que sindicatos poderosos y empresarios grandes tienen con frecuencia tendencia a apoyar a gobiernos de ese corte. En fin, sigamos con otras explicaciones de la popularidad del populismo. Me parece que el populismo tiende a ser una opción mayor en naciones no tanto de alta desigualdad, sino de alta polarización, en donde se vuelve atractiva la idea de quitar a los villanos para dar a las víctimas y tener resultados inmediatos.

Es decir, hay dos elementos del populismo. Uno es la impaciencia que busca resultados inmediatos: resolver la pobreza en unos pocos años de gobierno. Es la renuncia a entender los efectos de largo plazo en aras del resultado inmediato.

Otro es una visión del mundo, la del marxismo de bolsillo, que sostiene que la economía es un juego de suma cero y que, por tanto, lo que uno gana otro lo pierde: por eso hay que quitarle a los que han ganado y darle a los que han perdido, según lo haya definido la autoridad.

Esos dos elementos, el de la impaciencia y el del juego de suma cero tienen grandes ventajas. Cierto que son falsos, pero su comprensión no necesita pensamiento alguno por parte del ciudadano. El político populista promete una solución inmediata haciendo creer a los de bajos ingresos que su pobreza es debida a un robo: los de altos y medios ingresos son los que han provocado la pobreza. El atractivo de esa postura del gobernante es muy grande.

Y en parte puede ser cierta: los de mayores ingresos pudieron haberse aprovechado de los ciudadanos. Fue real, por ejemplo, en las épocas del proteccionismo mexicano, cuando las empresas nacionales se beneficiaron artificialmente de la carencia de competencia y produjeron productos malos y caros.

Es real ese robo también cuando sindicatos privilegiados logran conquistas laborales, por ejemplo en el IMSS, que son pagadas por el ciudadano forzado a pagar sus cuotas. Son robos también cuando sectores industriales logran subsidios o tratamientos fiscales preferenciales.

Es decir, sí puede haber un beneficio indebido que genere pobreza y en eso el populista tiene razón. Pero no la tiene al creer que ese robo se da en un mercado libre, pues el robo se da precisamente en las ocasiones de aprovechamiento indebido que crea el intervencionismo del populista. Es él quien crea las ocasiones de robo al querer beneficiar a unos sobre otros.

En los mercados libres puede haber y hay fraudes y engaños. No son perfectos. Pero en el populismo, esos fraudes son institucionalizados y más comúnes y mayores… y lo peor, tienen la apariencia de estar haciendo un bien, cuando en verdad hacen un mal terrible.


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1 comentario en “Tentación Populista”
  1. José Garcia R. Dijo:

    Venezuela: El populismo cambiará la relación de 10:90% a 60:40% de las ganancias de las petroleras extranjeras en beneficio de esta nación…. ¡Viva Este Populismo! Bolivia: Cambiara de 20:80% a 80:20% la relacion de las utilidades de las gaseras en beneficio de este pais….. ¡Viva este Populismo! Si Chile fuera más populista, nacionalizaría El Cobre y Codelco ?su principal fuente de ingresos; no el IVA despiadado del 19%- seria 3 veces más Grande y no habría ya mas pobreza y desigualdad en Chile y entonces también se podría decir:….. ¡Viva Este Populismo! Con Telmex en México podemos decir … ¡Mueran Las Privatizaciones de Empresas Rentables Nacionales! NOTA DEL EDITOR: el comentario es por demás interesante: desea que se viva bajo el sistema que menos bienestar genera, como el de Venezuela o del de Bolivia, su posición es al menos digna de ser anotada.





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