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Tolerancia Mexicana
Selección de ContraPeso.info
15 septiembre 2006
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta dos textos. El primero de ellos de Italo Bretti. Agradecemos a Fundación Atlas 1853 el gentil permiso de reproducción.

Tolerancia mexicana

Las situaciones generadas por los seguidores de A.M. López Obrador y toleradas por las autoridades mexicanas, pueden conducir a retrocesos en la democracia mexicana.

¿Por qué la tolerancia puede ser negativa? ¿Cómo definimos tolerancia? Todo depende de lo que se tolera. En la cuidad de Nueva York la “Tolerancia Cero” mejoró el respeto por los derechos individuales, aunque John Locke en el siglo XVII llamó “Carta de Tolerancia” a un libro que sostenía la necesidad de respetar los derechos individuales de la gente.

Mas allá de la definición de tolerancia que aceptemos, no hace bien a ninguna democracia exceder los limites en las manifestaciones políticas. En Estados Unidos últimamente ha habido importantes manifestaciones solicitando soluciones apropiadas para los indocumentados, pero dentro del debido respeto a los derechos individuales. Era necesario mostrar el respaldo popular de una propuesta, pero también era necesario hacerlo respetando derechos.

Teólogos latinoamericanos solían decir “Cuando hay hambre, robar no es pecado”, confundiendo el problema. El hambre es la consecuencia de robar y no la causa del robo. Cuando no se respetan las leyes, se deja de producir y se termina en la miseria y el hambre.

Si se toleran trasgresiones a los derechos individuales porque hay pobreza y falta de trabajo, se reducirán aun más las oportunidades de trabajo y la situación lejos de mejorar se agravará. Las limitaciones a los derechos individuales generan una espiral de exclusión cada vez mayor.

La guerrilla latinoamericana nació como una trasgresión tolerada y los resultados están a la vista. La revolución cubana tuvo excesos que algunos creyeron tolerables, pero que generaron lógicas reacciones a las que los gobernantes respondieron eliminando mas libertades

No es una cuestión de ser tolerante o intolerante. La base del problema es el respeto o no de los derechos individuales. En la Inglaterra del siglo XVII, ni en rey Carlos I ni Oliver Cromwell respetaron los derechos individuales y de poco hubiera servido que Carlos I hubiese sido tolerante con Cromwell o viceversa.

John Locke y la Revolución Gloriosa de 1688 fueron la causa del éxito de Inglaterra a través del respeto de los derechos del individuo.

La revolución americana tomó las ideas de Locke y desarrolló la más estable democracia del mundo. Por ello confundir “tolerancia democrática”, con ciertas “debilidades de las instituciones mexicanas” (a los ojos internacionales) puede ser peligroso.

Cuando se trata de los derechos individuales la tolerancia debe ser cero, y la consecuente seguridad jurídica generará un ambiente de progreso que terminará por reducir la exclusión, causa ultima de la pobreza.

Si se empieza tolerando pequeñas trasgresiones, se termina necesitando ejércitos para mantener el orden y la convivencia, como se ha visto en muchos países latinoamericanos.

La libertad de expresión, la libertad de ideas, la libertad religiosa, etc. no necesitan de ningún tipo de trasgresiones.

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El segundo de ellos  es de Manuel Suárez-Mier. Agradecemos a Latin Liber el gentil permiso de reproducción.

México: Elección válida

Gracias a la magia del internet escuché en la ciudad de Washington la lectura del dictamen del secretario del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que desgranó con notable detalle los argumentos que invalidaban las denuncias presentadas para exigir la nulidad de la elección presidencial.

Queda claro, primero, que los magistrados del Tribunal Electoral hicieron su trabajo a fondo pues analizaron con detenimiento todas y cada una de las acusaciones presentadas por la “coalición por el bien de todos” (coabito), aún las más frívolas.

El tribunal desechó una por una las denuncias por carecer de evidencia contundente de su impacto sobre el ánimo de los votantes en lo referido a los anuncios contratados por asociaciones empresariales y firmas comerciales para promover el voto e invitando a rechazar programas económicos fracasados.

La revisión de las objeciones de la coabito provoca hilaridad cuando exige anular la elección porque los anuncios de jugos Jumex contienen colores azul y blanco, los del PAN, o la mención a favor de Felipe Calderón por parte de la suculenta Maribel Guardia en su programa televisivo Muévete.

Respecto a los anuncios del PAN denunciando a López Obrador como un “peligro para México” utilizando palabras e imágenes del tabasqueño, es también risible que a la coabito le parezcan censurables las imágenes de su propio candidato, salvo por el hecho que, en efecto, revelaron su vena colérica e intolerante.

Es indudable que la campaña que mostró el célebre chillido de López Obrador contra el presidente Fox, su “ya cállate chachalaca,” le costó al candidato insultante, y mucho, lo mismo que en Estados Unidos el aullido que se le salió al precandidato Howard Dean cuando perdió la elección primaria de Iowa le costó la nominación del partido demócrata a la presidencia.

¿Desde cuándo está prohibido mostrar material con los candidatos y más aún, transmitir sus propias palabras y acciones? ¿Será porque revelan su verdadero carácter? ¿No ha quedado suficientemente acreditado con todas las acciones que ha emprendido López Obrador después de los comicios el gravísimo peligro que su eventual liderazgo representaba para nuestro país?

El Tribunal Electoral tampoco encontró concluyente la “evidencia” aportada por la coabito respecto a la intervención del Presidente Fox o el supuesto uso de recursos públicos en los programas de asistencia social para influir en forma apreciable o decisiva en el resultado de la elección presidencial.

En el primer caso, el Tribunal señaló que la oportuna intervención del Instituto Federal Electoral (IFE) para evitar que el señor Fox siguiera haciendo proselitismo a favor del candidato de su partido hizo que el impacto sobre la decisión de los votantes de tal campaña no fuera significativo.

Respecto al supuesto mal uso de recursos públicos para influir en el desenlace de la elección, los magistrados del Tribunal Electoral no encontraron evidencia alguna para sustentar las acusaciones enderezadas por la coabito.

Los magistrados del Tribunal Electoral señalaron con toda sensatez que ninguna elección es perfecta pero juzgaron que no siéndolo la del 2 de julio, las irregularidades denunciadas no fueron de ninguna manera suficientes como para anular la validez de sus resultados.

En consecuencia, el Tribunal declaró a Felipe Calderón Presidente Electo en forma unánime. Hay que recordar que su fallo no es impugnable y que no hay instancia alguna posterior por lo que es concluyente. Ante esta decisión, que muchos ya anticipábamos, resulta más clara la naturaleza del último berrido del demagogo delirante de “mandar al diablo a todas (las) instituciones.”

Las acciones de López Obrador y sus secuaces de aquí en adelante representan actos de sedición por lo que resulta obligado aplicar las leyes vigentes que definen cómo proceder contra alguien que ostensiblemente quiere subvertir el orden constitucional y derrocar al gobierno legítimo del país.


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