Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Uno Más Uno Igual a Tres
Leonardo Girondella Mora
13 junio 2006
Sección: Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Quiero mostrar un error de razonamiento que tienen como efecto el cometer y mantener errores —es decir, rechazar la posibilidad de llegar a la verdad. El origen de esta columna vino de una discusión agria de la que fui testigo sin participar en ella.

Una persona a la que llamaré Alberto había leído uno de los éxitos comerciales de literatura y hablaba de que efectivamente la pintura de La Última Cena, de Leonardo da Vinci, hacía aparecer a San Juan con formas femeninas, lo que probaba que en realidad no era San Juan, sino María Magdalena la que en un código secreto había sido pintada por da Vinci sin que nadie se diera cuenta hasta que recientemente eso se puso de manifiesto.

Otra persona, a la que llamaré Benito quiso contestar ese comentario negándolo —que no era María Magdalena.

La discusión fue creciendo en tono y el dueño de la casa sacó un libro con esa pintura, misma que fue usada por Alberto para probar su punto: la figura en el primer grupo a la izquierda (lado derecho de Jesús) tiene rasgos femeninos.

Benito que es un buen hombre negó que fuese una mujer pero Alberto insistía. Y ganó la discusión basado en la impresión que el cuadro le causaba.

La discusión fue ganada no por la habilidad mental de Alberto, sino por la falta de preparación de Benito.

Si Alberto hubiera hecho el mismo comentario a un experto en la materia, quizá otro hubiera sido el resultado de la discusión. La falla estuvo en la debilidad de Benito, no en la fortaleza del razonamiento de Alberto, el que permaneció en su error original.

Era difícil que Benito pudiera responder con argumentos que requieren información o que necesitan ser pensados con tiempo.

Posteriormente me dijo que había encontrado fallas en el razonamiento de Alberto:

  1. san Juan era el más joven y debía ser representado imberbe;
  2. hay rasgos femeninos incluso en Jesús a los 30 años;
  3. ¿era creíble que nadie hubiera visto que se trataba de una mujer en cientos de años?;
  4. los apóstoles están representados todos en  4 grupos de 3, es decir, 12 en total, todos hombres, en el momento en el que se preguntan quién es el traidor;
  5. no es el momento del establecimiento de la Eucaristía;
  6. las figuras arregladas como triángulos son comunes en la pintura y necesariamente forman emes.

Lo anterior puede verse de manera estructural.

El error del respondente

Esta falta en el razonamiento a la que hago referencia consiste primordialmente en carecer de una fuente intermedia de información confiable, cuya falta da origen al error de razonamiento. La siguiente secuencia explica cómo se comete ese error:

• La persona A hace una pregunta a la persona B —la pregunta, comentario o aseveración puede ser cualquier cosa. Esta persona A no es una experta en el tema del asunto tratado.

• La persona B escucha la pregunta, comentario o aseveración de la persona A. De la persona B se espera una reacción, la que sea. Esta persona B tampoco es una experta en el tema tratado, a pesar de lo que ella da una respuesta, la que sea.

• La persona A reacciona ante lo que dice la persona B y utiliza su respuesta para apoyar su posición inicial —precisamente por eso, por usar la reacción de la persona B, que es inexperta, introduce en su razonamiento una falla. Es esta debilidad en el respondente B, la que mantiene el error cometido por la persona A.

Con eso en mente, muestro otro ejemplo de cómo funciona el error del respondente.

- Persona A: No veo por qué el matrimonio debe durar toda la vida. Incluso, nada hay en la Biblia que diga que el matrimonio deba durar para siempre.

- Persona B: No estoy de acuerdo contigo. Es claro que para los católicos el matrimonio es hasta que la muerte los separe.

- Persona A: No sé de nada en la Biblia que diga que el matrimonio debe durar para toda la vida. Dime qué dice la Biblia sobre eso.

- Persona B: No sé dónde, pero estoy seguro que así es.

- Persona A: Ves, no puedes demostrarlo. Yo no recuerdo nada que lo diga. Por lo tanto, estoy en lo correcto. La Biblia no tiene un mandamiento que diga que el matrimonio deba durar toda la vida de los esposos.

La falla de la conclusión en ese ejemplo, no se debe a un poderoso argumento de la persona A, sino a la debilidad de información de la persona B, que es usada como demostración de la “verdad” de la posición de A —la que siente haber ganado la discusión y refuerza así su posición original.

Es similar a la Falacia del Desconocimiento, por la que alguien alega como prueba de algo a su falta de conocimiento.

En este caso que ha fallado es el respondente, B, que no ha podido, por ejemplo esgrimir una cita de Mateo 19 3-9,

“Sea cercaron a él algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: ‘¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?’. Él respondió: ‘¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer; y que dijo: Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido’. Le replicaron: ‘Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?. Él les dijo: ‘Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era así. Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio’”.

Los ejemplos de situaciones en las que una posición gana la discusión por la debilidad del respondente son infinitos.

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