Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
2007 y Latinoamérica
Eduardo García Gaspar
9 enero 2007
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Muchas de las opiniones al respecto de la región latinoamericana han sido basadas en dos elementos. Por un lado, los comentaristas hablan del optimismo implícito en las cifras proyectadas de crecimiento. Tienen razón. Al mismo tiempo, son pesimistas al comparar esas cifras con las de otras partes del mundo. También tienen razón.

Hay crecimientos proyectados para Latinoamérica cercanos al 5 por ciento, aunque existen los más conservadores del 4, como el del Banco Mundial. Los países que más crecerán son Venezuela, Argentina, Perú, Panamá y otros. Brasil y México tienen cifras inferiores al 4 por ciento. No está mal, pero hay economías enormes como China e India que tienen proyecciones del doble y más.

La interpretación es la obvia: la región crece, pero podía crecer mucho más. Hay continuación en el crecimiento, pero éste podía ser mayor. Peor aún, las economías de Venezuela y Argentina distan mucho de marcar pautas a seguir y es razonable predecir falta de solidez en ellas. Los comentaristas que he leído, además, tienden a señalar que el crecimiento está asociado con las medidas de liberalización económica.

Quienes las aplican crecen. Quienes las aplicaron en el pasado, crecieron también. No son políticas perfectas, pero sabemos que producen resultados positivos. Y esto es lo que me lleva a decir algo que no leí en esos comentarios sobre la región y sus perspectivas este año: la oportunidad de Latinoamérica es económica, pero será o no aprovechada por factores políticos.

Sí, es sabiduría popular decir que la región debe aprovechar la oportunidad de estabilidad relativamente mayor y de crecimiento satisfactorio: invertir en educación, infraestructura, tecnología, reducción de trámites, mejoras fiscales y demás. Pero lo más oculto es que ese aprovechamiento de oportunidades depende de las políticas económicas adecuadas y ellas son el resultado de gobiernos y voluntades políticas.

Lo que sé de Venezuela me indica que su crecimiento es más producto de situaciones externas que de medidas correctas en su gobierno. Y de Argentina más o menos lo mismo. Lo que me lleva a una conclusión: la economía de la región es un problema político interno. Y eso significa que la costumbre de la región de culpar de todo al exterior debe ser puesta de lado.

Pero también significa tener la voluntad de implantar las políticas correctas de resultados sólidos internos, una tarea nada sencilla. Sus enemigos son los naturales: empresarios que derivan sus rentas de concesiones gubernamentales, sindicatos que obtienen beneficios por favores estatales, políticos que siguen creyendo en el intervencionismo e intelectuales que no ven la realidad.

La idea a la que quiero llegar fue el tema de un libro de Lawrence E. Harrison, que leí hace unos 10 años. Su título: “El subdesarrollo es un estado mental: el caso de Latinoamérica”. Creo que más razón hay en ese libro que en los comentarios de los expertos. Cuando en una nación se sostienen ideas contrarias al crecimiento, es natural que crecer sea una tarea muy ardua, mayor a la de la nación que tiene ideas propicias al desarrollo.

Es común que los analistas hablen de precios de materias primas, ahora beneficiosos a la región; de control de inflación, tasas bajas de interés, apertura de comercio y demás. Ellos están en lo correcto al hacerlo. Aún así, es necesario ir más a fondo, para examinar las cosas que afectan la adopción o el rechazo de las políticas económicas mejores. Ya no se trata de explicaciones económicas, sino culturales o ideológicas.

Sí, la región ha sido víctima de falta de crecimiento y ahora de crecimiento no tan bueno. Eso no se debe a factores externos sino a variables internas y las medidas internas son producto de las ideas imperantes: en esencia una estructura política mercantilista de favores gubernamentales apoyada en mentalidades socialistas.

La economía al final de cuentas es la que resulta de las ideas predominantes en un país. Esas ideas en la región han sido mayoritariamente opuestas al crecimiento, en una fatal mezcla de mercantilismo y socialismo. Del mercantilismo nos debemos deshacer. Y del socialismo, debemos considerarlo como un lujo que sólo pueden darse los países que ya son ricos y pueden desperdiciar parte de esa riqueza.

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POST SCRIPTUM

• El libro mencionado es Harrison, Lawrence E (1985). UNDERDEVELOPMENT IS A STATE OF MIND : THE LATIN AMERICAN CASE. Lanham, MD. Center for International Affairs, Harvard University and University Press of America. 0819146854.


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