Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
6 Puntos sobre Valencia
Eduardo García Gaspar
31 diciembre 2007
Sección: Sección: Listas
Catalogado en:


Valencia es una ciudad muy agradable para pasar unos días de vacaciones, si es que uno anda por esas latitudes y longitudes. Muchos de los enlaces dan direcciones y algún dato adicional. Lo que sigue son sugerencias para una visita a Valencia.

1. Hotel. Me hospedé en el hotel Reina Victoria, satisfactorio, y que cumplía con mis requisitos: localizado en el centro de la ciudad a distancias cortas de los principales puntos de interés, limpio y con personal amable. Hay otros con iguales o de mejores características. Todo depende del precio y por eso, una buena sugerencia es tomar vacaciones fuera de temporada. Llegamos por tren, desde Madrid, a la Estación del Norte que se encuentra a tres o cuatro cuadras del hotel (la gran ventaja de viajar en tren es que uno suele llegar al centro de las ciudades y eso ahorra molestias de aeropuerto, además de permitir un descanso de convivencia).

2. Duración. Cuestión de opiniones, pero creo que es mejor conocer una ciudad muy bien que diez ciudades mal. Pasé seis noches en Valencia y en general fue una buena decisión. Pude conocerla con calma y, sobre todo, caminarla que es como realmente se conocen las ciudades si es que se tiene una buena guía impresa. Yo compré la de Anaya y me pareció muy buena. No son baratas, pero sí una buena inversión de continua consulta que permite crear rutas personales de visita cada día, sin prisas.

3. Visitas. Valencia tiene buena cantidad de sitios para ver arte, como el Museo Provincial de Bellas Artes, muy recomendable, cerca del río que es un parque ahora, y una caminata agradable desde el hotel. La Catedral debe verse, junto con su museo, más todas las iglesias que uno se encuentre por el camino, como la de los Santos Juanes y la basílica de la Virgen de los Desamparados. Esto es lo que se logra caminando, a veces sin rumbo y un tanto perdidos… como muchos otros turistas que uno ve en las esquinas consultando un mapa, igual que uno.

Hay un museo de soldaditos de plomo, L\\’Iber, que vale la pena, pues se dice que es la mayor del mundo. El Instituto Valenciano de Arte Moderno también debe verse, más por la exposición de Pinazo, un pintor que desconocía por completo, que por las obras modernas que vi. Cuestión de gustos. Suele haber exposiciones temporales. Pude disfrutar de una de Sorolla, el pintor valenciano, con pinturas que había realizado para la Hispanic Society en EEUU. Realmente precioso. También está el Museo de la Ilustración y la Modernidad, al que no pudimos entrar por falta de tiempo.

La Ciudad de las Ciencias y las Artes, según vi, tiene un teatro, un cine del I-MAX, un museo interactivo y el Oceanografic, que es un acuario enorme con especímenes de diferentes mares. La arquitectura, de Calatrava, es espectacular y vale la pena caminar un buen tiempo para gozarla. Sin embargo, en mi opinión, prefiero ver el interior de una catedral que un acuario o delfines haciendo trucos. Cuestión de gustos. La Lonja y el mercado central deben verse, igual que las Torres de los Serranos y la Plaza del Ayuntamiento. La Plaza de la Virgen es obligada, lo mismo que el Museo Nacional de Cerámica que ocupa el antiguo palacio del Marqués de Dos Aguas

4. Comer. Como en casi todas las ciudades, Valencia tiene una buena cantidad de restaurantes de entre los que uno debe seleccionar los de comida española (no se va a España a comer pizza ni sushi). Yo suelo seleccionar el que mejor me parece y que se atraviesa por mi camino a la hora en la que se siente hambre. Rara vez hago reservaciones. Cominos en La Sardinería, sencillo y bueno, localizado en el centro. Sagardi, una moderna taverna vasca en la calle Vicente Mártir, nos gradó mucho, donde por al mediodía comimos un par de veces los famosos pinchos y cenamos otro día. Descubrimos un restaurante muy sencillo, Los 100 Montaditos, cuya especialidad son unos pequeños panes rellenos de muy variados ingredientes. Un par de veces cenamos allí con un buen vino blanco.

Uno de los restaurantes del Paseo Marítimo, en el que comimos, nos sirvió una paella mala y salada, igual que el fideuá del restaurante submarino del Oceanografic cuyo punto principal es estar rodeado de un acuario gigantesco, pero no la buena comida ni el buen servicio. En cambio, el restaurante de El Corte Inglés (no la cafetería) nos dio un arroz mucho mejor y un servicio muy bueno.

Uno se imagina con simpleza que en Valencia se comerá la famosa paella en su versión original. Conversando al respecto con tres personas antes de ir, todas ellas me aconsejaron no pedirla por mala. Se referían a la original. Me aconsejaron pedir otras cosas. En general tuvieron razón. En el Paseo Marítimo y en el Oceanografic, tanto la paella como el fideuá resultaron malos.

5. Compras. No siendo aficionado a las compras y sabiendo que muchas de las tiendas se encuentran en todas partes del mundo, prefiero poner atención en los comercios que no me son comunes y hay muchos en Valencia. Me gusta entrar a la Casa del Libro, que tiene varias sucursales en España y un gran surtido, donde sin dificultad encontré muchos libros que buscaba. Hay buena cantidad de comercios curiosos, de numismática, sellos postales, soldaditos y libros antiguos (“no viejos”, como me dijo el dueño de uno).

6. Tarde por la tarde. Me gusta hacerlo, sentarse ya cerca del anochecer en algún café o bar, en mesas de la calle y disfrutar el espectáculo y la conversación sobre lo hecho en el día y lo que está por hacer al día siguiente. Generalmente hay mucha gente que va y viene. Y llegan a escucharse conversaciones que revelan caracteres. Por casualidad escuché discusiones sobre futbol, desde luego, y otros temas. También puede gozarse de la vista de la Torre del Micalet, visitar quizá algún mercado de artesanías y maravillarse ante las decisiones indumentarias de muchos turistas.

Durante estos momentos, conviene pasear por las calles sin rumbo fijo. Así descubrimos La Plaza Redonda, un sitio comercial curioso lleno de tiendas locales. También se encuentran comercios de golosinas, turrones, chocolates, dulces, helados que vale la pena comprar pues generalmente son de extraordinaria calidad y las pequeñas tiendas están cuidadosamente decoradas.

• ¿Debe visitarse Valencia? Claro que sí. La tercera ciudad de España, según me dijo un valenciano, ofrece muchas opciones para el visitante.

• ¿Unos días divertidos? No tengo la menor duda. Un mínimo de tres, pero mucho mejor cinco o seis. Debe uno darse tiempo a caminar y descansar tomando algún buen “café solo”, es decir, expresso, en una plaza sin prisa ni los odiosos horarios de tours organizados. Pero para esto, es necesario tener alguna guía impresa. Hay muchas y están disponibles en casi todas las librerías.

• ¿Clima? Estuve a principios de diciembre. Buen clima que algunos días llegó a 20 grados, pero podía bajar a 10 y menos.


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