Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ahora, un Muro Mexicano
Eduardo García Gaspar
24 diciembre 2007
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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La noticia reportó que “se amparan intelectuales contra ley electoral”. Algunos de ellos buscan ir contra un artículo de la constitución mexicana que dice: “Ninguna otra persona física o moral, sea a título propio o por cuenta de terceros, podrá contratar propaganda en radio y televisión dirigida a influir en las preferencias electorales de los ciudadanos, ni a favor o en contra de partidos políticos o de candidatos a cargos de elección popular”.

Tienen razón. Es incomprensible lo que ese mandato ordena y que al final señala que nadie más allá de los partidos políticos tiene libertad de expresión para decir en esos medios lo que piensa de los candidatos. Ni usted, ni yo, ni esos a los que llaman intelectuales pueden contratar mensajes en radio y televisión para manifestar sus preferencias electorales… con lo único que debemos contentarnos es con ir a votar.

Y si siguen las cosas así, quizá llegue un día en el que si no tenemos libertad de expresión electoral, tampoco tendremos libertad de voto. Podría ser que algún iluminado diga con anticipación qué es lo que nos conviene y seleccione por nosotros al gobernante. El artículo constitucional mencionado habla de radio y televisión, lo que deja fuera de esa censura a la prensa y al resto de los medios, algo ilógico pues entonces la libertad que se tiene depende del medio usado y eso es algo surrealista.

Los comentarios que se han hecho al respecto tienen en común denominador eso precisamente, el señalar que tal disposición es tonta y que viola la libertad de expresión: la constitución mexicana se viola a sí misma. Pero hay más que eso y que no ha sido mencionado. Tal disposición muestra un rasgo interesante de la clase gobernante de este país. Ilustra su creencia en considerarse una clase aparte, que debe separarse del resto. Que debe construir un muro para protegerse de la invasión de ciudadanos comunes.

Una de las quejas de las elecciones presidenciales pasadas fue la participación de ciudadanos en ellas, con mensajes que hablaban de los candidatos y los apoyaban o criticaban. Eso es lo normal en una democracia, el participar todos, sean o no ciudadanos. Pero los partidos, notablemente en PRD, creyeron que eso los dañaba y la solución obvia era la actual, prohibir que los ciudadanos participen en las campañas, que se queden callados, que sólo los partidos hagan campañas.

Ciudadanos callados y partidos parlanchines, eso es lo que pide ese artículo. Se trata de un aislamiento de la sociedad, a la que se convierte en observadora, sin derecho a hablar y a la que sólo se le permite votar. El objetivo de tal disposición es tener campañas limpias, sin ataques, ni campañas fuera de control.

Es un objetivo imposible. No puede existir una democracia sin mensajes negativos, por una sencilla razón: este mundo es imperfectos y quienes compiten están lejos de ser ángeles inmaculados. Quitar la posibilidad de que el ciudadano hable es retirar la posibilidad de revelar información sobre los candidatos y eso es dañino para la democracia.

El tema bien vale una segunda opinión y va más allá de la violación a la libertad de expresión. Mi punto es que los gobernantes mexicanos dicen querer tener elecciones ideales sin mensajes negativos y que para lograrlo han pensado en quitarse la posibilidad de que los ciudadanos participen en las campañas.

Ellos, por tanto, piensan que son ángeles perfectos que tienen derechos superiores a los del resto. Los ciudadanos son una molestia necesaria para sólo dar sus votos. Del resto se encargan ellos exclusivamente. No quieren que nadie los evalúe públicamente.

Si los gobernantes mexicanos suelen criticar a los EEUU por construir un muro en la frontera, ellos mismos están construyendo otro. Uno entre los gobernantes mismos y el resto de los ciudadanos mexicanos. Es un muro legal que de un lado coloca a los gobernantes y del otro a los ciudadanos. El muro estadounidense al menos es visible, el del gobierno mexicano es hipócrita: quiere dar la apariencia de bondad pero en realidad es un acto totalitario. Uno viola derechos de tránsito, el otro viola derechos de expresión.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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