Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Al Final, Resurgen sin Remedio
Eduardo García Gaspar
24 agosto 2007
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
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Una vez hace muchos años, un consultor de empresas pasó una hora explicándome la importancia de la calidad del servicio al cliente. Abundó en muchos detalles, como la lealtad de compra, los beneficios económicos, el deber empresarial y más. Al final, le dije que me complacía escuchar que las creencias religiosas seguían vigentes.

Sorprendido el hombre, me miró pidiendo una explicación: todo lo que él había dicho viene como consecuencia del principio religioso que establece que amarás a los demás, que tratarás a otros como quisieras ser tratado tú mismo. Todo eso de dar calidad al cliente no es nada original, ha estado en la Biblia desde hace milenios.

Una situación similar señaló Daniel Henniger del WSJ (16 agosto), al hablar de diversidad y tolerancia. Se nos pide que respetemos a quienes son diferentes a nosotros. Igual que antes, se trata del mismo principio, el amar al prójimo como a uno mismo. Esta forma de ponerlo, hablando de la tolerancia, igual que en el caso de la calidad, son nuevas maneras de ver un muy viejo principio religioso. Nada realmente nuevo.

En el caso del consultor, lo que argumentaba en favor de la calidad de los bienes producidos no era sino un nuevo nombre para una de las más serias creencias religiosas. Exactamente lo mismo que tanto se enfatiza en sociología, eso del respeto y tolerancia hacia los demás. Lo mismo dicho antes, pero ahora con nuevas expresiones. Antiguas ideas, palabras modernas.

Y aún más: fue reportado que el filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky, de quien se dice que es uno de los pensadores más importantes de la actualidad; afirmó que “No es el consumo lo que está mal, sino el exceso, el hecho de vivir para el consumo como si éste se convirtiera en el todo de la existencia” (El Norte, 16 agosto).

No creo que sea nada original y sí pienso que debe ser recordado, pero al final es muy similar a un principio religioso, el de amar a Dios por encima de todas las cosas. Otro caso de presentación de cosas supuestamente nuevas, con nombres flamantes como “hiperconsumo” que en realidad fueron dichas hace milenios.

Me parece razonable pensar que estas cosas y otras como ellas son una buena ilustración de lo que sucede cuando queremos poner de lado a la religión y ella termina filtrándose de cualquier manera en nuestra mente sin que nos demos cuenta porque usamos otras palabras.

Hablamos de solidaridad con los pobres, que simplemente es una forma de decir que debemos actuar como en la parábola del buen samaritano. Volvemos a los valores porque no podemos vivir sin ellos, sin las guías que nos indiquen lo que está bien y lo que está mal.

Un buen caso de esto es el de la tolerancia ante la diversidad. Se ha convertido en un mandamiento, secular, pero mandamiento al fin, predicado por sociólogos, políticos y todos los que quieren ser políticamente correctos. Me alegra que eso suceda porque muestra lo que digo, que aún el más laico de los sociólogos, el más ateo de los políticos y la más agnóstica de las personas reconoce una idea religiosa.

Es posible que no se dé mucha cuenta de ello, pero en realidad lo hace. Claro que existe un peligro, el de que esa idea secular por sí sola tiene poca autoridad y con facilidad puede ceder su lugar a la siguiente moda intelectual. En cambio, la religión es más estable. Los 10 Mandamientos no han cambiado en milenios y sin quererlo siquiera, resurgen una y otra vez a veces disfrazados con términos nuevos.

Son tan poderosos y tan naturales que, como dije, se cuelan a pesar de todos los esfuerzos que tratan de evitarlo. Se inventan nuevos nombres y se encuentran nuevas aplicaciones, pero allí están. El más ateo de los socialistas o de los liberales habla del bienestar de los demás, de la necesidad de ayudar a los pobres, de cosas que al final de cuentas están en la Biblia.

Pienso que el tema bien vale una segunda opinión para señalar que las palabras de moda, las creencias de actualidad, no son realmente nuevas y originales. Para señalar también que necesitamos guías para conducir nuestras libertades. Y que aún tratando de poner de lado a la religión, ella termina filtrándose en nuestras mentes.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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