Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Amar a la Humanidad
Eduardo García Gaspar
17 septiembre 2007
Sección: NACIONALISMO, Sección: Una Segunda Opinión
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Acudí a una conferencia no hace mucho y que probó ser un caso de libro de texto. Algo de lo más impresionante que he visto. El conferencista hablaba de la paz en el mundo, de nuestra necesidad de vivir en armonía. Nada de malo hay en eso. Ciertamente son cosas del todo admirables.

El tipo mencionó que lo que nos debe mover es el amor por la humanidad: el amor es lo que nos impulsa y la humanidad merece nuestro más grande respeto. ¿Quién puede oponerse a eso? La conferencia en este punto comenzaba a aburrirme: otro de esos que habla de cosas que todos queremos y ansiamos y nada original dice. Pero entonces vino lo bueno.

Comenzó a hablar de personas. Expresó fuertes críticas de todos. Por su boca pasaron gobernantes, empresarios, obreros, hombres, mujeres, científicos, estudiantes, reporteros, la clase media, todos fueron criticados llegando al nivel de odio.

Nuestro mundo, dijo, sería mejor sin esas personas. Casi suelto la carcajada: el tipo ama a la humanidad, es a las personas a las que no soporta.

Era el viejo chiste del que dijo: “Odio dos cosas, a la discriminación y a las personas que no son de mi raza”. Esto nos hace reír por la contradicción, pero la misma contradicción había en ese conferencista y nadie que yo haya visto la percibió. Al contrario, el conferencista fue aplaudido al final y escuché comentarios elogiosos sobre sus ideas.

G. K. Chesterton tiene una buena frase para describir a estas personas.

Dice que “están cesando de ser humanos al esforzarse por ser humanistas”. Es una buena forma de poner en pocas palabras ese enorme defecto de los amantes de la humanidad que odian a las personas.

Se parece mucho al amor por la patria que lleva a odiar a los nacionales. Quizá se trate de un síndrome de los intelectuales que profesan amor por la humanidad, un amor tan abstracto que es una forma de egoísmo: amo a mi propia forma de pensar.

El tema puede ser irrelevante y el suceso una anécdota de escaso valor. Pero hay en eso algo que recuerda a los gobernantes, esos que se preocupan y aman al país, pero odian a los ciudadanos. Digo que lo aman porque eso precisamente es lo que ellos mismos dicen: todo lo hacen por el bienestar de la nación, por su soberanía, su desarrollo y adelanto. Y, sin embargo, al mismo tiempo, toman medidas que lastiman a las personas.

Al querer ser patriotas y amar a su país, es curioso que terminen por lastimar a sus ciudadanos. Es de nuevo ese amor por lo abstracto que no tiene cara y que todos aplauden. Los gobernantes elevan impuestos diciendo que es por el bien del país. No nos permiten seleccionar escuelas para nuestros hijos, alegando también que es por el progreso de la nación. Quieren remediar la pobreza, así en abstracto, y producen más pobres.

Decía un amigo que entre las cosas que más deseaba en este mundo, por el bien que produciría, era el deshacerse de quienes aman a la humanidad. Habría muchas mejoras sin ellos, decía.

Tal vez pueda entonces decirse que lo mejor que nos puede pasar es dejar de tener gobernantes que amen a la patria… todo lo que deseamos los ciudadanos es que nos amen a nosotros, o al menos que no nos lastimen. Menos preocupación por la nación y más por los ciudadanos sería un buen comienzo.

Quizá comparta usted conmigo una cosa, la sospecha de todo gobernante que promete un proyecto de nación o el bienestar nacional. Demasiado vago y en extremo soberbio para ser creído. Sin duda ellos está convencidos y cuando proclaman su vocación de servicio es posible que hablen con sinceridad, pero amar a un país y lastimar a sus ciudadanos no tiene sentido.

Y vea usted lo que hacen nuestros gobernantes. Lanzan leyes de todos tipos y por todos lados, siempre con la idea de que ellas van a mejorar al país y, sin embargo, en la realidad el efecto neto de esas leyes es negativo para los ciudadanos.

Porque no entiendo que elevando impuestos, como ahora en México, pueda elevarse también la creación de empleos. Se elevan impuestos para el bienestar general, dicen, pero los empleos no creados lastiman a los ciudadanos.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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