Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Bebés, Vivos y Muertos
Eduardo García Gaspar
24 abril 2007
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La noticia decía

“Condena PRD intervención del Papa. Califica de grave la intervención de Benedicto XVI sobre la despenalización del aborto en DF; presentarán un ‘extrañamiento’ ante la SG y enviarán una misiva de protesta al Vaticano”.

Eso fue el pasado 21 de abril, en El Universal. El razonamiento fue así:

“La secretaria de Derechos Humanos del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, Marcela Nolasco advirtió que esta intervención del máximo prelado católico podría enconar aún más el ambiente en el país al convertirse en una especie de “aval” a las amenazas de muerte que se han lanzado contra legisladores mexicanos”.

El día anterior, Benedicto XVI había dicho que se solidarizaba con la iglesia católica mexicana, oponiéndose al proyecto de ley que autoriza en la Ciudad de México, el aborto incluso por voluntad de la madre si ella cree que el bebé entorpece su proyecto de vida.

Según el PRD “La iglesia no debería meterse en el asunto de las leyes”, porque esto es un asunto de salud pública, de pobreza y de decisión de las mujeres, y si se mete es porque quiere “quiere revivir un pleito entre iglesia y el Estado”.

Es el argumento sobado de siempre: el PRD no acepta puntos contrarios a los suyos y si llegan, alega intromisión indebida. Como si los demás no pudieran opinar cuando lo hacen en su contra. Y, curiosamente, ese partido alega en su defensa que hay leyes similares en otros países, pero al mismo tiempo si de otros países hay puntos opuestos, esos no son admisibles.

Total, al final, el PRD sale de nuevo como un partido que es incapaz de razonar y aceptar posición opuestas. Nada nuevo y eso es una pena para la izquierda mexicana. Ellos alegan que matar bebés es bueno para la salud pública y para resaltar la autonomía femenina. Los otros argumentan que es una cuestión de respeto a la vida y van más al centro del problema que los otros.

Pero hay más que esa diferencia en los argumentos en pro y contra del aborto. Sí, es un asunto en el que debe prevalecer la razón y el diálogo, pero taambién debemos considerar el tono de todo esto. Me refiero al optimismo de una posición y al pesimismo de la otra. Teniendo yo una mente más del lado optimista, nada más por eso, tiendo a alegrarme con la vida, con la existencia de seres humanos. Los proponentes del aborto son pesimistas, ven a la vida como un castigo.

Si nada más el asunto fuera uno de pesimismo contra optimismo, solamente por eso los de proponentes de la vida deberían tener razón. Es una cuestión de visión sobre la vida que compara al que la ve como una oportunidad contra el que la ve como una desgracia, tan grande que es válido quitarla a quien aún no puede decidir por sí mismo.

Pero también, es una cuestión de egoísmo en oposición a compasión. Y de entre ellas dos, prefiero la compasión. Si sólo fuera una cuestión de este tipo, también los proponentes de la vida tendrían razón. La vida es una oportunidad que a nadie puede quitarse, una oportunidad de ser junto con otros, que sólo el optimismo explica.

Es decir, los proponentes del aborto no sólo tienen fallas en su razonamiento, sino también en su visión y tono. Yerran también en su intento de volver al gobierno la fuente de moral por medio de la ley.

La ley puede existir porque antes de ella existen principios morales y éticos aceptados, siendo uno de ellos la defensa de la vida humana. Una ley que van en contra de la vida de un ser indefenso que nada mal ha hecho, es una ley que no obliga en conciencia, que está mal.

Y, más aún, si en esa discusión se dan situaciones de amenazas y violencia, ellas tampoco se justifican, sea quien sea el que las inicia. Dicen miembros del PRD que han recibido amenazas de muerte por parte de los oponentes de la despenalización del aborto y que eso no debe ser.

Tienen razón, pero también muestra una curiosa incongruencia en ellos que piensan que la muerte es negativa cuando ellos serían las víctimas, pero que la proponen cuando los asesinados sean otros, seres que aún no pueden opinar siquiera.

Y si es que la ley es aprobada, no importa, porque al final un aborto podría ser legal, pero jamás podrá ser moral. Sea lo que sea que la ley establezca, las personas nos regimos por principios que son más altos que ella y esos principios establecen que la vida humana es inviolable.

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POST SCRIPTUM

En una columna de Grupo Reforma, de ayer, Sergio Sarmiento menciona dos puntos centrales sobre el tema:

“Es indignante… que [quienes] hoy se muestran enfurecidos ante la iniciativa de ley que despenalizaría el aborto en el Distrito Federal, no han hecho nada durante décadas para impedir o siquiera reducir los abortos en la sociedad mexicana. Nunca se han preocupado, en particular, por promover una mayor y mejor instrucción sexual entre las niñas. No se han enterado de que este tipo de instrucción es la mejor prevención contra los embarazos indeseados de las adolescentes y el aborto”.

El punto, me parece, es válido y podría ser contestado por los movimientos organizados opuestos al aborto. Se trata de tener posturas más propositivas que de oposición. Y dice también que

“¿Hace cuánto tiempo hemos tenido leyes que castigan el aborto? ¿Ha evitado eso que las mujeres recurran a los abortos? Las mujeres no terminan un embarazo simplemente porque se les antoja. Lo hacen porque se les cierra el mundo, porque no tienen otra opción. No hay nada que les duela más que un aborto. Cuando una mujer decide abortar está tan desesperada que no hay amenaza de cárcel que la persuada de otra cosa. A todo lo largo y lo ancho de la República el aborto está prohibido, pero miles de abortos tienen lugar cada mes. Si realmente queremos disminuir el número de abortos o eliminarlos completamente, debemos tomar otro camino”.

El camino que apoya el columnista es el del aborto y su despenalización, y yerra de cabo a rabo en su postura: a un asunto moral lo convierte en uno de aceptación de la realidad, lo que existe debe ser aceptado como lo que debe ser. Señala que para combatir el aborto debe seguirse otro camino que el del prohibirlo y ese camino debe ser el de aceptarlo, pero pasa por alto el consejo que da a los opositores y que también puede ser asignado a él. ¿Tienen los opositores otro camino diferente al de matar bebés?

Sin duda, ese camino sería el mejor para ambos bandos. Porque, después de todo, tampoco parece que los defensores del aborto hayan hecho nada efectivo para solucionar el problema de los embarazos no deseados ya que ellos siguen siendo un problema.

Quizá puedan encontrarse otros caminos si ambos bandos trabajan juntos.


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No hay comentarios en “Bebés, Vivos y Muertos”
  1. María Elena Rodríguez Dijo:

    Cuando un médico se forma NO para salvar vidas sino para acabar con ellas… cuando se debate lo que debiera ser indebatible… cuando se legisla en base a mayoría y con la bandera de la democracia… cuando la religión se ve como enemiga de la razón… A veces es difícil mantener el optimismo. Algo grave pasa cuando una mujer grita por el derecho a matar a su propio hijo y el hombre se queda callado…

  2. María Elena Rodríguez Dijo:

    «Si oís que alguna mujer no quiere tener a su hijo y desea abortar, intentad convencerla para que me traiga a ese niño. Yo lo amaré, viendo en él el signo del amor de Dios».
    Beata Teresa de Calcuta, al recibir el premio Nobel de la Paz (Oslo, 10 de diciembre de 1979).





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