Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Boglia, Naco, Intervencionismo
ContraPedia ContraPedia
21 febrero 2007
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
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Boglia

Este nombre o apelativo sirve para designar un fenómeno cada vez más frecuente en los hogares del mundo, pero conocido ya desde principios del siglo. Se usa la palabra boglia para designar así al pop-corn que no reventó durante su cocción y que, por tanto, se encuentra prácticamente en su estado original.

Es de importancia señalar que existen diversos niveles de boglias dependiendo de su nivel de conversión en maíz reventado, pero que para ser consideradas boglias es necesario que mantengan un gran nivel de dureza.

Las regulaciones mexicanas al respecto provienen de una mala copia fotostática de las disposiciones de la FIC, Food Ingestion Comission, de los Estados Unidos que durante años estudió el problema.

Como resultado de ese estudio, el gobierno americano promulgó una serie de regulaciones que norman la fabricación de pop-corn en su país y que han hecho que ese producto tengan un costo superior en 0.24% al que tendrían sin sufrir el efecto de la boglia, una cifra tan insignificante que pocas personas han notado, pero que tiene un costo neto anual de 346 millones de dólares al año. Por su parte, las autoridades mexicanas, inspiradas en las disposiciones americanas, han declarado un impuesto sobre boglias que ha aumentado 3% el precio de este producto.

También, es conveniente señalar que la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha formado un comité especial que se encuentra estudiando la adición a la Carta de los Derechos Humanos del derecho de la humanidad a asistir al cine e ingerir pop-corn sin boglias.

Según los últimos reportes, las discusiones se encuentran en un impasse debido a la petición de los gobiernos de Tamale en Ghana y Grand Popo en Benin, que han solicitado la inclusión del derecho humano de ver películas africanas en todo el mundo; de ser aprobada, esta disposición obligaría a la exhibición de películas africanas, por ejemplo, en Apatzingán de la Constitución, Cosamaloapan de Carpio y Huatusco de Chicuellar municipios México, donde la población africana es inexistente y cuyas autoridades por este hecho han presentado una moción de protesta, fundamentada en buena parte por el hecho de que a nadie en esos lugares le gusta el pop-corn y que por eso las boglias no son un fenómeno interesante en esa localidad.

Sea lo que sea, el hecho es que la comunidad empresarial de varias partes del mundo se encuentra ocupada con la solución al problema de las boglias.

Una muestra de esta preocupación es la inminente fusión de International Pop and Corn Limited con Clothes Pins & Needles, que intercambiarán tecnologías para fabricar pop-corn con un pequeño orificio en cada grano, lo que se piensa aumentará la probabilidad de reventar y se solucionará así la problemática bogliana.

International Pop and Corn Limited es una subsidiaria de Le Plastique Internazionale, la que a su vez es filial de The International Indonesian Group, que tiene acciones en Bastingergoitia Incorporated, la que ha emprendido un joint venture con Pacificus Deio A.D.C., cuyo Presidente Ejecutivo juega golf con el accionista principal de Clothes Pins & Needles, por lo que no se anticipan problemas graves de fusión.

Naco

Recientes estudios de la Universidad de Teocaltiche, campus Cacaxtla, han arrojado alguna luz sobre el fenómeno del naco. Es aconsejable en este campo resumir algunos de los conceptos propuestos por John Chiles y Wilhem Pfaff en su reciente publicación dentro del Journal of Very Funny but Abnormal Behaviour que publica esa institución educativa.

El primer punto del estudio de marras es la definición de naco, cosa que los autores hacen de manera clara y sencilla: naco es un calificativo aplicable sólo al género humano y no a animales. Es decir, puede haber un millonario naco, pero no puede haber un delfín naco. Además, ese calificativo aplica a las personas que consistentemente tienen una conducta que causa malestar en terceros, con el requisito de que no constituya un delito tipificado.

Por ejemplo, un ladrón en un cine es calificado como delincuente, pero no necesariamente como naco; sin embargo, si ese ladrón oye sonar su teléfono celular y lo contesta mientras el resto de las personas están tratando de escuchar lo que dicen los actores, es esa conducta lo que lo hace además naco. Señalan Chiles y Pfaff que las conductas del naco tienen esa esencia, la de no poder ser caracterizadas como delitos, al menos graves, pero sí ser irritantes y fastidiosas para quienes lo rodean.

Como en todo, esta distinción tiene sus zonas grises que esos autores se apresuran a señalar, poniendo como ejemplo la conducta de ciertos conductores de automóviles que cometen faltas al reglamento, pero que las autoridades no castigan, ni son en realidad consideradas graves. Por ejemplo, el conducir ocupando dos carriles, o el ir a velocidad demasiado lenta en el carril izquierdo. Es obvio que eso es perjudicial y molesto para los demás, pero la autoridad no pone la atención que esos casos merecen.

En el siguiente punto de su ya famoso escrito, los investigadores se dedican a dar ejemplos de lo que ellos consideran conductas clásicas de nacos: dentro de un avión usar el teléfono celular cuando la nave ha llegado y están a treinta segundos de que abran la puerta a pesar de que más de seis veces se ha avisado que no deben usarse esos aparatos, y todo para decir “ya llegué”; conversar en el cine de manera que los que están cerca oyen preguntas sobre un argumento que obviamente no es el de esa película porque el que pregunta no entiende nada; ir a exceso de velocidad a tres centímetros de un auto que va a la velocidad correcta, echándole el carro encima y prendiendo las luces; estacionarse en cocheras ajenas, o en lugares reservados para minusválidos. En fin, hay una inmensa variedad de conductas de naco en prácticamente todas las áreas del comportamiento humano que Chiles y Pfaff tienen el mérito de listar con lujo de detalles.

Pero su verdadera contribución a la ciencia está en haber propuesto por primera vez en la historia de la ciencia una correlación positiva entre el ingreso y el monto de la conducta del naco. Es decir, a más dinero más naco se puede ser, lo que es una idea inspirada en Freud, “todos tenemos un naco dentro” y lo que facilita su salida a la superficie es el dinero de la persona.

Dicho de otra manera, los que poseen un Mercedes Benz también pueden ser nacos, o bien, también en Londres, Paris y ciudades ricas hay nacos… e incluso en Cancún, donde esos autores recuerdan que un naco llegó a unos metros de ellos en la playa y puso un radio a todo volumen con música que no era precisamente el concierto para piano número tres de Rachmaninoff.

Si hacemos caso a los autores de ese estudio, llegaremos a la conclusión de que hay más nacos en los barrios de altos ingresos que en lugares más humildes; esta es una proyección estadística sin error, si es que Chiles y Pfaff tienen razón.

El sustento del razonamiento original de los autores está arrasando con pensamientos más conservadores que sostenían que el naco se da principalmente en los estratos económicos más bajos. Lo que ellos dicen ahora es que el naco es un tipo humanoide que se presenta en todas las clases sociales, pero que proporcionalmente se padece más entre personas de ingresos más altos.

Y es que, argumentan Chiles y Pfaff, el dinero da más oportunidad de ser naco. Ellos clarifican esta noción con el ejemplo del carro y del celular. Quien posee un auto tiene más probabilidades de tener una conducta de naco. Y entre dos personas que tienen carro, el que tiene el mejor auto eleva aún más las probabilidades de comportarse como un naco.

Igualmente con los teléfonos móviles, cuya proporción de uso se eleva conforme crecen los ingresos de las personas; por tanto, quien no tiene dinero para adquirir un móvil, por ejemplo, tiene menos oportunidades de hacerle al naco en un cine. Aunque, desde luego, a esa persona aún le queda la posibilidad de manchar de queso de los nachos a la persona de adelante.

Yatemetismo

Término de reciente creación que designa un antiguo fenómeno en sus más modernas manifestaciones. Concretamente se refiere al intervencionismo gubernamental en la vida de las personas para asuntos que ellas podrían resolver por sí mismas. El yatemetismo es usado especialmente en las situaciones modernas, dentro de las que destaca el uso obligatorio de artefactos de seguridad destinados a proteger a la persona.

El ejemplo más claro de esto es el uso forzoso del cinturón de seguridad dentro de algunos países y que es obligado usando coerción y violencia, pues la policía tiene la autoridad de detener a quien no lleve puesto ese artefacto. De hecho, no existe un razonamiento sólido que justifique la entrada del gobierno en la vida privada del ciudadano con el pretexto de la seguridad de esa persona. De existir esa justificación bien fundamentada, comenta el distinguido filósofo Tutu Ma en su obra ¿Existe un cinturón de seguridad que no uso?, la autoridad con facilidad podría emitir otras disposiciones por la propia seguridad de la persona.

ContraPedia reproduce con el amable permiso de Ma una muestra de las acciones que según el pensador podríamos ser obligados a realizar y que tienen el mismo fundamento lógico del uso obligado del cinturón de seguridad de los automóviles.

Lectura obligada de Otelo y otras obras de Shakespeare, con la idea de que ellas son sanas para el espíritu y temas de conversaciones educadas. Cada semana se presentaría un inspector en la casa para hacernos un examen de nuestro avance en estas lecturas, con la ventaja de elevar el empleo por la contratación de estos inspectores a sueldo del gobierno.

• Uso obligado de suéteres y chaquetas de lana cuando la temperatura ambiente baje de los diez grados, para lo que se emplearía un ejército de policías que harían pruebas sobre el material de cada prenda de vestir, en oficinas especiales a las que el ciudadano tendría que acudir para tener permiso de caminar por la calle ese día.

• Tiempo límite de permanecer sentado diariamente, con el objeto de evitar enfermedades producidas por hábitos sedentarios de vida. Para realizar esto todas las sillas y sillones fabricadas en el país tendrían un mecanismo que les permitiría reconocer los glúteos de cada persona y por medio de un computador central las sillas se negarían a sentar en ellas a quien ya ha estado sentado más allá del tiempo límite diario.

• Prohibición de medios informativos que reportan noticias negativas, con el objeto de mantener al ciudadano tranquilo y sin los sobresaltos que se suelen tener con las noticias de las políticas económicas de gobiernos con déficits fiscales a los que les agrada imprimir dinero.

• Examen forzoso de los dientes, al menos cada seis meses, para evitar daños en los ciudadanos. Uno de los gobernantes, imposible de nombrar, en una pequeña población de América Latina, propuso ya que el gobierno emitiera licencias de revisión de dientes a ciertos dentistas a cambio de un dinero pagado por debajo de la mesa.


ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas para palabras que no existían. Eran invenciones muy breves. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada, con definiciones más amplias y la incorporación de otros elementos, como personajes e instituciones.





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