Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cantando por la Corrupción
Eduardo García Gaspar
28 agosto 2007
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
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Muy bien, todos nos sentimos conmovidos ante la deuda externa de algunos países, especialmente los pobres. No es malo esto, al contrario. Pero quedarse en ese nivel es insatisfactorio. Hay bastante más en el tema que el limitarse a pedir que sea perdonada la deuda externa de los países pobres.

Una pieza de información (Foreign Policy, Julio-Agosto 2007 ): la cuenta del hotel del presidente de la República del Congo, en Nueva York, en 2006, cuando visitó a la ONU fue de más de 100 mil dólares por 6 días. Es más o menos el ingreso anual per cápita de 60 de sus ciudadanos. En 2005, su gasto personal fue tres veces mayor en esa ciudad.

La tesis de David Bosco, el autor del artículo en esa revista, es bastante más profunda que el del simple quejarse de la cruel deuda externa de los países pobres. Cobrar esa deuda, sostiene, puede ser mejor que perdonarla. La razón es de mero sentido común: ésa es la forma para que gobiernos, como el del presidente Denis Nguesso, sean hechos responsables de sus acciones.

Es una buena ilustración de los casos de la Teoría de los Efectos no Intencionales. ¿Quiere usted hacer el bien y para ello quiere cancelar la deuda externa de países pobres? No está mal la idea, al menos sirve como pretexto para realizar algunos conciertos y presentaciones personales, escribir columnas aplaudidas y volverse un humanista. Es una buena causa para una campaña de relaciones públicas.

Pero al mismo tiempo, perdonar la deuda externa de algunos países puede tener efectos colaterales peores, como el sostener en el poder a gobiernos que son irresponsables y notablemente corruptos, que son causa misma de la pobreza que sufre el país. Puesto de otra manera, la condonación de la deuda externa de un país puede estar subsidiando la existencia misma de la causa de la pobreza de la nación.

Los países que cita el autor son Liberia, Nicaragua, Perú, Sierra Leona, Uganda, Zambia y Argentina. Existen fondos especializados en tales tareas, las de presionar a los gobiernos a realizar pagos de sus deudas. Les llaman “fondos buitres” y desde luego son acusados de acciones inhumanas.

Sin embargo, por ejemplo, bonos argentinos habían sido comprados por pensionados italianos y alemanes a quienes la suspensión de pagos afectó sensiblemente. Intentar cobrar esa deuda sin duda será bueno para estos jubilados.

Mi punto es establecer lo embrollado que es nuestro mundo, uno en el que la virtud más valiosa es la prudencia, esa habilidad que permite valorar las consecuencias completas de nuestras acciones. Desde luego, condonar la deuda externa de los países pobres aparece como una idea valiosa para combatir a la pobreza. Pero convertir esto en una bandera idealizada de relaciones públicas o una receta mágica es un error de consideración.

La condonación, ha sido dicho, tendría el efecto colateral indeseable de reducir la ayuda a países pobres. No a uno, sino a todos, limitando préstamos futuros o elevando las tasas de interés de futuros préstamos.

Lo que señala el artículo va más allá y nos pide considerar otra posibilidad, la de que condonar la deuda puede ser en realidad una manera de ayudar a gobiernos que son la verdadera causa de la pobreza del país… olvidando también el otro lado, el de los inversionistas que de buena fe aceptaron comprar documentos de esa deuda.

Desde luego, puede existir una causa válida y legítima para la suspensión de pagos de una nación y también, puede haber abusos en las acciones de esos fondos especializados en recuperar deuda externa. Pero es obvio que esos abusos también pueden ser de los gobiernos, como en el caso argentino, y lastimar a gente como esos pensionados europeos.

Me he opuesto desde hace mucho a esa condonación indiscriminada de deuda externa precisamente por lo embrollado del asunto. Si alguna celebridad apoya esa causa sin ver su fondo, podrá ser él la mejor defensa de regímenes tiranos, corruptos e irresponsables. Sin quererlo y sin saberlo. No creo que ésa sea su intención, pero eso es lo que estaría logrando.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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