Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Catsupos, Desplasión
ContraPedia ContraPedia
17 octubre 2007
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
Catalogado en:


Catsupos

Se da este nombre a los golpes que reciben las botellas de la salsa de tomate, conocida como catsup o ketchup, en su parte inferior y que persiguen hacer que esa salsa pueda salir y ser delicadamente colocada sobre el alimento que se está ingiriendo, típicamente una hamburguesa, aunque se han dado caso extremos de uso de este condimento en alimentos considerados muy ajenos a él.

La fórmula usualmente reconocida para determinar el número de catsupos es la de Catsupos = f densidad/diámetro del cuello de la botella, aunque hay alguna evidencia de que no se trata en la realidad de una función aritmética, sino logarítmica.

Sea lo que sea, la realidad cotidiana muestra que miles de hamburguesas son a diario rociadas por cantidades excesivas de catsup para disgusto y molestia de muchos consumidores. En otras palabras, es una realidad que en miles de situaciones a diario las personas que desean poner catsup en sus alimentos se ven obligadas a dar catsupos a las botellas, lo que en una buena proporción de casos produce una cantidad en extremo exagerada rociada sobre el alimento en cuestión y, por tanto, un alimento con buena probabilidad de haber sido echado a perder, o al menos, no ser del gusto del comensal.

Sin duda las personas más hábiles en el uso de las botellas de catsup son los menores de edad, siendo algunos de ellos seres que se han visto imposibilitados a comer sus alimentos si no contienen esta salsa de tomate. Recientemente fue reportado un caso extremo en la revista de la Asociación Latinoamericana para el Estudio de Conductas Estólidas, en el que una niña de 9 años de edad no ingeriría alimento alguno si éste no era bañado en catsup; desde arroz hasta verduras, pasando por pastas y carnes, incluyendo postres, esta infanta simplemente no podía consumir alimentos sin catsup.

Esta condición, que es conocida en el medio médico como tomatun dulcimania, es más común de lo que se pensaba anteriormente, pues la empresa de investigación y opinión pública Gulp & Giss, ha reportado que los consumidores más frecuentes de catsup representan aproximadamente el 12% de la población, pero son responsables del consumo del 87% de ese producto.

Uno de los remedios que se ha puesto a la situación que hace necesarios los catsupos es el empleo de empaques plásticos, pequeñas bolsas, para uso individual y que son mejor conocidos como los sobrecitos de catsup, muy usado en algunas cadenas de hamburguesas. Desde luego, estos sobres no requieren catsupos ya que son abiertas rasgando una de las esquinas, lo que permite un orificio por el que el catsup puede ser servido.

Sin embargo, esta solución no está libre de defectos, pues se han reportado casos en los que es en extremo difícil hacer ese orificio, lo que en un par de ocasiones ha producido demandas legales al fabricante y también, desafortunadamente, originó una riña en la ciudad de Quixeramobim, Brasil, que terminó en un asesinato.

La situación parece haber preocupado de tal manera a las autoridades de Quixeramobim, que sus legisladores se encuentran estudiando la emisión de reglamentaciones muy detalladas sobre las características de estos empaques.

Sea lo que sea, los catsupos parecen haber llegado para quedarse y no parece tener fin la escena ésa en la que se contemple  a una persona frente a una hamburguesa, con la botella de catsup en la mano, viéndola por el orificio y preguntándose la razón por la que no sale la salsa, para después darle unos golpes en la parte inferior con la esperanza de que en esta ocasión sí saldrá esa salsa.

Desplasión

Aplícase esta palabra al fenómeno común que es padecido por especialistas en ciertos campos del saber y por el que personas sin sus estudios opinan sobre ese campo con gran autoridad.

Quizá el caso más típico es el del médico. Por ejemplo, quizá un médico receta al que sufre ciertos padecimientos medicinas que han tardado años en ser investigadas en laboratorios muy refinados y el amigo del enfermo que es comunicólogo de profesión le receta otra cosa, como tomar un te de hojas de limón con agua de rosas y por las noches unas gotas de pomada de lechuga en la nuca.

Lo mismo sucede en otras profesiones, como la de arquitectura, en donde el inexperto que paga la obra, por razones obvias, tiene más peso que el experto y esa obra acaba siendo un atentado a la estética urbana. El economista también sufre de desplasión cuando un inexperto emite una opinión sobre la situación económica, el economista le explica que esa opinión es errónea y al final ese inexperto termina diciendo que los economistas están todos equivocados pues todas sus proyecciones fallan; lo cierto es que el economista no estudió para adivinador del futuro, sino para explicar a la actividad económica.

Más aún, la desplasión llega a extremos cuando ese mismo inexperto lee el horóscopo en el periódico y le da más credibilidad que al economista.

En igual situación está el publicista que se ve obligado a escuchar opiniones de personas que nada saben de su especialidad y que hablan como si fueran poseedores de la verdad absoluta.

El punto interesante es que la desplasión no es  padecida en todas las ramas de saber, pues rara vez se pondrá en duda una fórmula química que describe la composición atómica del clorito del ácido triglimeripítico. El químico que ponga esa fórmula en un pizarrón contará con la aprobación general de todos los que están a su alrededor. Pero no se le ocurra hacer lo mismo, en su especialidad, a un publicista que todas las personas tendrán una opinión diferente a la suya.

Es decir, existen áreas de la ciencia en las que la mayoría de las personas por alguna extraña razón creen poder moverse como verdaderos expertos aunque no lo sean.

El campo de las dietas es muy rico en ejemplos de este tipo; un paciente que desea bajar de peso tiene a su alcance la posibilidad de consultar a un doctor que ha estudiado muchos años y le puede brindar un consejo profesional, pero ante esta opción tan razonable, la mayoría de las personas optarán por alternativas tan lógicas como la dieta de la luna llena, la de los lunes con pan sólo, la del jugo de nopal en ayunas, la del Mediterráneo y otras locuras sin que por la mente de esas personas pase la menor duda.

Y es que resulta insólito, inconcebible e inexplicable que una persona crea que la dieta del Mediterráneo, por ejemplo, es únicamente tomar aceite de oliva y vino tinto, cuando esa persona sigue comiendo tacos llenos de innombrables vísceras.

Existe una buena cantidad de evidencia en el sentido de que un gran porcentaje de los malestares físicos no tienen una correspondencia orgánica real, lo que da oportunidad a que prácticamente cualquier remedio dé resultados. Por ejemplo, si una persona se siente mal, quizá con algunos síntomas como falta de sueño y gases en el estómago, es posible que vuelva a sentirse bien tomando cualquier cosa; si un amigo le receta caldos de gallina con arroz y otro le receta caldos de pollo sin arroz, los dos remedios surtirán efecto porque sus malestares no tenían una causa física.

Usará el primer remedio que se le presente y se sentirá bien y dirá posteriormente que nada hay mejor para recuperar el sueño que los caldos de gallina con arroz a los que él le añadió unas gotas de anís seco, lo que se convertirá con el tiempo en una receta en la que muchas personas lleguen a tener una fe ciega. La verdad es que esos caldos de gallina sustituyeron por un tiempo una comida grasosa y bañada en chiles muy picantes, que fue lo que en realidad remedió esos malestares.

La desplasión ha servido como prueba tangible para probar teorías sobre la credulidad humana. A pesar de que se exponga la teoría más radical, sin posibilidad alguna de ser real, esa teoría tendrá más probabilidad de ser creída que el hecho más razonable en un laboratorio.

En una ya clásica investigación de opinión pública se preguntó cuál de dos teorías era la más creíble; una teoría era la de que si se sobreponen los jeroglíficos de las pirámides egipcias con los jeroglíficos de las pirámides mayas se obtienen dibujos que narran la historia de la humanidad hasta la aparición de extraterrestres que nos conquistarán; y la otra teoría era la de que la aspirina es en realidad ácido acetilsalisílico. El 87% de las personas dijo que era más creíble la primera.


ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas de palabras y personajes que no existían. Eran muy breves. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada antes, con textos más amplios.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras