Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Chávez y los Venezolanos
Eduardo García Gaspar
12 enero 2007
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Un dato reciente de Consulta Mitofsky, la empresa de investigación de opinión, dice que “Néstor Kirchner ocupa la primera posición en el ranking con 76%; seguido de Álvaro Uribe que a 53 meses de poder y después de lograr la reelección alcanza 72%, de Hugo Chávez con 70% y de Vicente Fox de México con 61%”. Son cifras de aprobación.

Tomemos a Hugo Chávez con esa gran cifra de popularidad y añadamos sus recientes declaraciones, las relativas a las nuevas medidas gubernamentales en su país. La esencia de las mismas es la concentración de poder en su persona. Sí hay expropiaciones, pero sobre todo, concentración de poder. Tanta que podrá gobernar por fuera de la ley, con decretos diarios.

Desde luego, lo primero a reconocer es lo obvio: Venezuela ha dejado oficialmente de ser una democracia. No importa que la gran mayoría de los venezolanos apruebe a Chávez. La esencia democrática no es tanto el voto popular, como la fragmentación del poder: legisladores independientes, medios libres, propiedad privada, autonomías y demás. En otras palabras, al parecer, la mayoría de los venezolanos ha aprobado ser gobernada por un régimen autoritario.

Y eso es lo que llama la atención. ¿Puede la democracia usar el voto para dejar de ser democracia? La teoría dice que eso es un absurdo posible: la libertad de voto puede ser usada para renunciar a esa libertad y voluntariamente ponerse en manos de un dictador. La comprensión de tan curiosa actitud de un número considerable de venezolanos quizá encuentra una clave en una encuesta de sus opiniones.

Ha sido reportado que un 52 por ciento de los venezolanos desean el socialismo. Muy bien, hasta allí no hay problema muy grave. Pero resulta que más del 80 por ciento rechazan el socialismo cubano y desean que el socialismo respete a la propiedad privada.

Puestas juntas, esas cifras equivalen a desear un bikini que no muestre el ombligo. Por esencia el socialismo es un ataque a la propiedad privada y el modelo cubano es socialista. Buena parte del electorado venezolano no sabe qué quiere.

Casi el 70 por ciento rechazan un gobierno militar al mismo tiempo que una cifra similar aprueba a Chávez. No se entiende, pues Chávez es precisamente eso que se rechaza y es quien impone un gobierno socialista tradicional, que sólo aprueba el 30 por ciento de los venezolanos.

Las inconsistencias brillan tanto que deslumbran. Aunque no hay datos sobre si los venezolanos quieren un régimen autoritario, lo que supongo que no, eso es precisamente lo que están logrando.

Las cifras son incongruentes pero reales, por lo que demandan una explicación, la que me imagino deba incluir por necesidad a las dos partes: a Chávez y al electorado venezolano. Chávez, sin duda, ha tenido el talento para cautivar a la mayoría y hacerle caer en incongruencias como las señaladas. Por su parte, muchos de los venezolanos han sido lo suficientemente ingenuos como para no ver lo que Chávez hace.

La combinación es fatal porque envía al país a la ruta errónea: el régimen equivocado realizando las medidas equivocadas. Sabemos en general lo que sucede en esos casos, con Cuba como el ejemplo de las consecuencias.

Y la combinación, mucho me temo, es propiciada más por el electorado que por Chávez… después de todo, de los sedientos de poder para implantar proyectos sociales nunca nos libraremos.

El problema está en las personas que los toman en serio considerándolos opciones reales para gobernar. No sé qué existe en la mente del electorado que así se comporta, pero puedo intentar encontrar explicaciones. Una de ellas es desde luego la inocencia o ingenuidad que lleva a creer posibles las propuestas de esos políticos. Esa inocencia puede ser explicada a su vez por la falta de preparación cívica.

Puede considerarse también la venta de votos: el político hace promesas y regalos con fondos gubernamentales, que un segmento importante acepta a cambio de su voto. Sin valores cívicos, buena parte de la población cree en las promesas hechas y acepta el intercambio de su voto por favores.

La población entonces se hace dependiente del gobierno y el círculo se cierra: el dictador concentra todo el poder con el beneplácito de la mayoría hasta el punto que el fracaso económico se vuelve aceptable por parte de esa población.

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POST SCRIPTUM

• Los datos de Mitofsky fueron reportados en el boletín Año V • No. 197 de Enero 2007.

• Los datos de la encuesta fueron reportados en Grupo Reforma el 10 de enero.

• El WSJ reportó al respecto de las nuevas medidas en Venezuela, el 10 de enero:

… Hugo Chávez took a big step toward what he calls “21st-century socialism” by vowing to nationalize the country’s biggest telecommunications and electricity companies… He also said he would throw out the country’s commercial code and strip the central bank of all remaining traces of its autonomy… he unveiled plans to join his coalition of some 20 center and leftist parties into a single party controlled by him… a move some analysts say leads the country down the road to a single-party state… he said he would ask Congress for special powers to pass bills by decree… Mr. Chávez has rewritten the constitution and stacked the Supreme Court with loyalists. Venezuela’s Congress, entirely made up of supporters to Mr. Chávez… plans to amend the constitution again to allow him indefinite re-election… Mr. Chávez is going after one of the few institutions he doesn’t control — the media.


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