Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Chivos y Chávez
Eduardo García Gaspar
30 mayo 2007
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


La predicción que quiero hacer es simple: aunque ya lo ha hecho de alguna forma, el dictador venezolano hará oficial la creación de un gran villano o varios que, enemigos de sus planes, sean los causantes supuestos de su fracaso. La lista de villanos potenciales es la estándar que se usa en el mundo: el capital multinacional, el IMF, los EEUU, el neoliberalismo, Wall Street, los judíos, los países desarrollados y los demás usuales.

Creará un gran enemigo o varios porque está fracasando y necesita un chivo expiatorio a quien culpar. En fin, es el procedimiento estándar del todopoderoso que falla y sólo puede dar a la gente, como escribió Mary A. O’Grady, circo pero no pan. De allí la expropiación y el control de los medios, proveedores de circo e historias de enemigos ficticios.

El plan Chávez tiene un nombre poco original. Le llama socialismo del siglo 21, aunque en realidad es totalitarismo de antes de Cristo. Y su esencia es la estándar: todo pasa a manos del gobierno y el gobierno es Chávez mismo. Se expropian tierras, medios, instalaciones, bancos, comunicaciones, energía y el resto queda al mando del estado, aunque nominalmente sea privado.

Sabemos lo suficiente del funcionamiento económico para predecir que eso fracasará. Y si es posible predecir eso, entonces puede también predecirse que el dictador creará al gran enemigo a quien culpar de sus errores.

Cuando se alteran los derechos de propiedad, la gente actúa de manera diferente y deja de invertir y producir. Sean grandes empresas o pequeñas, agricultores o profesionistas. Toda la economía sufre, lo que el dictador ha querido resolver haciendo lo que no debe hacerse: bombear dinero a la economía para reanimarla al mismo tiempo que impone controles de precios para remediar el problema inflacionario que tiene y que él mismo causa.

Menor producción y más dinero en circulación es igual a inflación. Eso lo sabemos. Y conocemos también que los controles de precios no funcionan: mantienen la escasez o la empeoran y crean mercados negros, que es precisamente lo que ya se tiene en ese país. El agricultor deseará salirse del mercado controlado y vender fuera de él a precios mayores, pero no lo puede hacer a gran escala.

No es secreto alguno que lo que hay que hacer es fomentar la oferta, no la demanda. Y lo que el dictador ha hecho es fomentar la demanda dañando a la oferta. Hay libros, muchos libros, que indican que hacer eso lleva a errores. Y esos errores no van a ser reconocidos, por lo que habrá que inventar a un enemigo… lo mismo que se hizo en la URSS y en Cuba.

Se requiere culpar a otro de las fallas propias. Todo dictador que se precie de serlo y quiera mantenerse toda su vida en el poder, hace lo mismo.

Sabemos que los precios son un sistema de información para compradores y vendedores. Un precio alto es una señal para el comprador: consumir menos. Y para el vendedor es otra señal: producir más. Si acaso el precio es bajo, la señal es la opuesta.

Para el vendedor es una información que le indica la conveniencia de producir menos y para el comprador es una indicación de comprar más. Esto tiene siglos de saberse e intuirse.

Con gracia, O’Grady habla de que en Venezuela los huevos son un plato de gourmet, el pollo una especie en extinción, el papel de baño un lujo y la carne una extravagancia. Y eso se logra por una razón simple: los precios controlados ya no tienen información sobre lo que conviene hacer para que exista balance y progreso.

Los controles de precio ahora mandan otra información: al productor le dan razones para no producir, no invertir, salirse del mercado controlado, dejar de hacer lo que estaba haciendo. Y al comprador le dan la señal de que debe comprar mucho, con el detalle de que no lo pueda hacer.

El resultado seguro, escasez general de productos y servicios: desde fallas en hospitales y comunicaciones, hasta el aceite como artículo de lujo. Se tendrá dinero en la mano, pero no servirá de nada.

El socialismo del siglo 21 no es socialismo sino una colección monumental de errores de política económica y sentido común, cuyas consecuencias podían haber sido predichas en el siglo 20 y antes. Desde luego esos errores necesitan ser ocultados y de allí la necesidad de controlar a los medios en Venezuela.

Ellos deben servir para crear al enemigo, ése que será declarado culpable del fracaso… y así, un sueño dictatorial más será cumplido, como en Cuba.

POST SCRIPTUM

• La columna de O’Grady a la que hago referencia fue publicada em el WSJ el 21 de mayo, con el título “A Circus But No Bread”.

• Grupo Reforma reportó el 29 de mayo:

Los dirigentes [del PRD] Guadalupe Acosta Naranjo, Pablo Gómez y Carlos Sotelo respaldaron la decisión del Presidente venezolano de no renovar la concesión de la televisora más antigua de ese país… “El día que una televisora pueda convocar al derrocamiento militar de un Gobierno”, dijo Acosta, secretario general del PRD, “y participar en la estrategia de un golpe de Estado, y a pesar de eso pedir que le renueven la concesión en aras de la libertad de expresión, no sé si eso sea válido”.

Los dirigentes del PRD olvidaron que Chávez mismo hizo un intento de golpe de estado hace tiempo.

• El Heraldo, de Tegucigalpa, reportó una imitación light de Chávez en Honduras:

El presidente Manuel Zelaya inició anoche la divulgación una serie de mensajes gubernamentales a través de cadena nacional de radio y televisión, impuestos por su gobierno para informar de su quehacer a la población, pese a que la medida ha sido rechazada por distintos sectores del país.… La cadena nacional de una hora, denominada “foro del pueblo”, fue ordenada por Zelaya con el propósito de contrarrestar lo que llamó la “desinformación” de los medios locales de comunicación sobre las actividades de su gobierno.

… Desde que Zelaya anunció que realizaría las cadenas nacionales, diversos sectores del país, se inclinaron en contra de la medida, divulgando en extensos pronunciamientos a través de los medios impresos, su férrea oposición.

… El diario El Heraldo señaló en su editorial del lunes que “esta decisión, además de ser atentatoria contra las libertades, también es un ejemplo de la mal asesoría que tiene el presidente… Con estas decisiones en vez de prestigiarse en una alineación con la democracia más bien se asemejan a los regímenes populistas como el de Hugo Chávez”, apuntó el periódico hondureño.


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