Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
CPedia: Gasta, Rincha, Accigón
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25 enero 2007
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
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Gasta

Dentro de los procesos de producción del bolo alimenticio, al principio, se encuentra el morder los alimentos, añadirles saliva y con ella formar esa asquerosa masa de tan desagradable aspecto que la buena educación marca que debe producirse y engullirse con la boca cerrada.

Pues bien, existen alimentos que dejan porciones de ese bolo alimenticio en la boca, de tal tamaño que son fácilmente perceptibles por la lengua de la persona promedio. Si la porciones dejadas entre los dientes son producto de la ingestión de galletas, los médicos han establecido el consenso de que reciba el nombre de gasta, mientras que el fabricante de Oreo, las más célebres galletas del mundo, han registrado ya como propiedad suya la marca registrada, Oreosta.

Sea lo que sea, es una realidad que muchos tipos de alimentos dejan molestos restos de ellos entre los dientes, siendo las galletas ensalivadas tan solo un ejemplo cotidiano. Los mangos, por ejemplo, dejan hilos de su propia fibra, no diferentes a los restos del jamón español, o a pequeñas hebras de cualquier otro alimento que se empeñan en meterse entre las muelas ocasionando irritación e incomodidad.

La historia de las gastas y sus similares debe ser muy antigua, con imposibilidad de ser fechada con exactitud, aunque algunos paleontólogos han establecido la fecha de la aparición del palillo unos dos años y medio antes del Jurásico; desde luego, la aparición del palillo, se supone, demuestra que ya nuestros antepasados sentían la necesidad de resolver el problema genérico de la gasta. Otros científicos, especialmente los de la Universidad de Bebedouro en Brasil han mostrado su desacuerdo con esa teoría argumentando que esos supuestos palillos son en realidad alfileres y que la higiene bucal no tuvo su antecedente en épocas tan remotas.

Lo que sabemos con toda seguridad es la conocida referencia en el libro de Herudito, nieto del más afamado Herodoto, en el que cuenta que aunque él no lo vio, la corte del cruel Fulfrofredo de Las Galias usaba unos artefactos “muy delgados que se metían entre los dientes para quitarse los restos de alimentos”, pero que sus soldados también los utilizaban para sacarse los ojos unos a otros en las bacanales, cosa que ocasionó la prohibición de ese artefacto hasta su reaparición, como todos saben, unos tres siglos después, durante el reinado de Arkatán, en el Ducado de Aquitania.

En la época moderna la gasta se aplica principalmente a los restos de galletas y por extensión a los de otros alimentos, que se empeñan en permanecer entre los dientes y muelas. La gasta es, obviamente, una de las principales causas de la caries y del asco de muchos dentistas.

Rincha

Úsase esta palabra para nombrar a uno de los defectos que, afortunadamente, son cada vez menos frecuentes en las rebanadas de pan de caja. Se refiere a las perforaciones de esas rebanadas, o mejor dicho hoyos en ellas que impiden un uso limpio de la mantequilla, mermelada, o cualquier otra sustancia que sobre ellas se coloca.

En efecto, algunos fabricantes de panes de caja producen ese producto con ciertos defectos, siendo el principal de ellos la rincha, ese molesto agujero que va de un lado a otro haciendo que la mantequilla gotee llegando hasta la manos y colocando en ella la molesta grasa que posteriormente va a parar a sitios diferentes de la ropa e incluso la cara haciendo pasar penas sin fin a la persona que sufre esa calamidad.

Si bien, como se dijo, la frecuencia de las rinchas es escasa, no por eso deja de ser causa de preocupación entre los consumidores, especialmente en esos países en los que cualquier acción de un fabricante es un pretexto para que alguien lo demande alegando daños de todo tipo.

Ese fue precisamente el caso de John L. Garrethes de Choccolocco, Alaska, quien demandó a la empresa Pinok Bread Co. por vender un empaque con dos panes con rinchas, las que le ocasionaron manchas en los dedos, de mermelada, que a su vez mancharon su uniforme de trabajo y, según Garrethes, fueron causantes de su despido de la fábrica en la que trabajaba. La demanda totalizó 15 millones de dólares por efectos del despido y 300 millones por daños morales causados por las burlas de las que fue objeto en el trabajo, pues las manchas de mermelada llegaron a la parte muy inferior de la espalda, lo que le dio la apariencia de haberse manchado de otros materiales no comestibles, sino más bien materiales post digestivos.

Fue reportado, según el Choccolocco Gazette, un periódico local, que el demandante recibirá, de ganar su demanda, el 45% de esos dineros, siendo el resto los honorarios de sus abogados, una firma de Nueva York. Poco después de la difusión de esta noticia, las ventas de pan de caja en Choccolocco, Alaska, se multiplicaron por diez, pues se cree, según un distinguido analista de la localidad, que las personas invirtieron dinero en esas compras esperando encontrar más rinchas y así poder demandar a los fabricantes ganando muchos millones de dólares.

Accigón

Describe y da nombre común a los apagones o suspensiones accidentales de electricidad. Es naturaleza del accigón el ser involuntario y producto de fuerzas ajenas a la voluntad de quien es el proveedor del flujo eléctrico.

Entre los antecedentes de este concepto están los diversos estudios de la Universidad de Teocaltiche, en Teocaltiche, que han revelado interesantes conclusiones que establecen una correlación significativa y positiva entre el número de accigones en diversas regiones del mundo y la tasa de natalidad de esa misma zona; estos resultados han sido un origen principal de la campaña en pro del control natal basada en la supervisión de las empresas eléctricas en varios países, sin que hasta la fecha se hayan reportado resultados concluyentes al respecto, pero que apunta que donde las empresas eléctricas no son privadas allí hay más nacimientos y un sindicato muy poderoso.

Sin duda el único uso conocido de la palabra accigón se encuentra en una de las obras más desconocidas de un autor que nunca ha publicado un libro y que en su novela, inédita desde luego, contiene el siguiente diálogo. La cita es textual y proviene de la novela “Los patos azules como un foco”, de Claudio Godínez Aborca, en el pasaje del capítulo XXI, donde la heroína tiene el siguiente diálogo con el Conde Sibell.

“— Si eso que los dos hemos pensado llega a ser realidad, entonces el invierno de nuestro querer será seguido por una fogosa primavera de execrables placeres que sólo podrá suceder con un accigón. ¿Lo oyes? ¡Sólo un accigón! —dijo ella por el interfón del edificio

“— ¿Qué dices? No entiendo, ¿un epsilón? —contestó él acercando su boca a la sucia bocina del interfón y tratando de no revelar su engaño

“— ¡Un accigón! ¡Accigón! Un apagón accidental, como tantos que hemos tenido en este rumbo de la ciu… —no acabó de vomitar su disgusto cuando por un azar del destino el fluido eléctrico fue interrumpido. Sibell, ese noble venido a menos, comprendió al instante. Su buena suerte nunca lo había traicionado, especialmente cuando la mano del velador había sido bien aceitada con un enorme fajo de billetes. Sonrió, forzó la cerradura de la puerta del edificio. Entró sabiendo que ella era una mujer de palabra. Rió con una estentórea carcajada y subió las escaleras. ¡Lo que un accigón podía lograr!”

ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas para palabras que no existían. Eran invenciones muy breves y destinadas a provocar sonrisas. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada, con definiciones más amplias y la incorporación de otros elementos, como personajes e instituciones.





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