Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Demasiada Superficialidad
Eduardo García Gaspar
13 febrero 2007
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No es un asunto superfluo. Al contrario, tiene y tendrá serias repercusiones. Me refiero a la “televisiación” de nuestro conocimiento. En una película que no recuerdo, un profesor pregunta a los alumnos si saben qué es un libro, comentado que posiblemente sí lo saben porque lo han visto en la televisión.

La tesis central de la “televisiación” de nuestro conocimiento es la simplificación de la información. La lectura puede contener información muy refinada, pero no la televisión, la que sólo admite información simple y superficial. En un sitio leí que toda la información de un noticiero de media hora puede ponerse dentro de menos de una plana de periódico.

No estamos atontando, según esa manera de pensar, en la medida en la que la televisión domine como fuente de información: razonamientos menos profundos e impresiones más superficiales. En varios de los noticieros de radio y televisión, por ejemplo, mucho de la noticia consiste en reportar “reacciones”: el político A dice una cosa y de inmediato se busca al político B para que opine sobre lo que A dijo, para luego ir de nuevo con A y buscar qué piensa sobre lo que B opinó.

Nada hay en eso de profundización en la información. Todo se queda en la superficie de las opiniones sobre el último de los decires de algún gobernante. Añado que me parece un fenómeno comprensible que la información simple desplace a la compleja por facilidad de entendimiento. Requiere menos esfuerzo captar la noticia que reporta que “Demi Moore hace menos ejercicio” a uno de los ensayos de Chesterton sobre la educación religiosa.

Y, lo importante, es que lo que dijo Chesterton tiene mucho mayores consecuencias que lo que hace Moore. Con esto aprovecho para señalar que los medios escritos también sufren la “televisiación” de la información, lo que empeora el problema. La televisión, por su parte, contiene en algunos canales tentativas de información, como la de la noticia del evangelio de Judas, pero ellas están viciadas por el sensacionalismo.

Otra manera de ver el problema es la idea que establece que existe una enorme cantidad de información, tanta que la habilidad más valiosa de estos tiempos es la de su síntesis. El problema es que esa síntesis no es realizada por los medios dominantes porque su naturaleza misma es la de alimentar el torrente de información, no sintetizarlo.

La frase abusada de que una imagen vale mil palabras es errónea de cabo a rabo. Las mayores y más influyentes ideas son imposibles de reducir a imágenes. Y sin embargo la “televisiación” está fundamentada en las imágenes. No hace mucho que escuché a una anfitriona de radio afirmar que quien quiera saber de historia debe ver películas. Es realmente asombroso.

Si la “televisiación” produce la superficialización de la información, ello tendrá una consecuencia de proporciones graves. En realidad ya la tiene: los manejadores de imagen de candidatos en campañas electorales son más importantes que los creadores de propuestas de gobierno. Empezaremos a tener generaciones de personas rodeadas de impresiones de información pero con menores conocimientos que generaciones anteriores.

No me refiero a la información de cuestiones tecnológicas, ni de actividades comerciales, sino a la que no puede ser sujeta a simplificación, que es la más importante. El problema es serio, por ejemplo, contrastando el refinado pensamiento de obras del ahora Benedicto XVI con lo que puede reportarse del papado en unos escasos minutos de imágenes y texto hablado. O la compleja teoría de la explotación en el marxismo con la sola mención de un gobernante que usa el término “explotación” de una manera errónea.

¿Es Internet una solución? No lo sé. Como editor de una página (contrapeso.info) confieso que tengo esperanzas, pero aún así es notable que siga el fenómeno de la “televisiación”, es decir, de la información superficial y por eso, de las opiniones del mismo nivel y eso es malo. Nos hará tomar malas decisiones y eso nos dañará.

¿Qué hacer entonces? Desde luego no tengo la respuesta, pero sí tengo una idea de dónde creo que ella puede encontrarse. Es una solución basada en la educación más clásica y consiste en enseñar lo divertido que es leer. Sí, es divertido. Y si alguien no tiene esa impresión es porque los intelectuales de estos tiempos son tremendamente aburridos.

POST SCRIPTUM

• Una columna trata el tema aludiendo a Internet muy específicamente. Ella contiene una cita que es grave: I hope to persuade you that the decline of a print-based epistemology and the accompanying rise of a television-based epistemology has had grave consequences for public life, that we are getting sillier by the minute.


ContraPeso.info es un servicio con antecedentes desde 1995, que funciona como proveedor de ideas e información adicional a los medios dominantes.



No hay comentarios en “Demasiada Superficialidad”
  1. María Elena Rodríguez Dijo:

    Hace algún tiempo, por casualidad compartí la mesa en una comida con el editor de una sección de un importante periódico Le pregunté al joven editor qué pensaba de la función formativa de su periódico. A lo que respondió, también en buen plan: “Ni somos la Secretaría de Educación Pública ni somos la Iglesia: somos un negocio, señora, le damos a la gente lo que le gusta”. Cuando nos interese formarnos y formar a nuestros hijos o a nuestros alumnos abriremos los libros de Chesterton, los de Wojtyla, los de Aquino. Mi hijo de 8 años ayer me preguntó si dos hombres pueden tener bebés (vio en un “noticiero” vespertino imágenes de un matrimonio gay). ¿Nos sirve de algo este tipo de “información”?).





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