Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Discriminar, Todos lo Hacemos
Eduardo García Gaspar
31 julio 2007
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
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El tema es tratado con apertura en muchos otros países. En México es uno más callado y suele salir a la superficie casi siempre cuando se habla de la gente con capacidades especiales, ese eufemismo que menciona a incapacitados. Por eso son bienvenidas las noticias que tratan el asunto de la discriminación.

Un reportaje reciente estableció que

Millones de personas en el Distrito Federal y el estado de México no logran obtener un empleo digno y bien remunerado en la economía formal debido a su apariencia física, raza, edad o por tener discapacidad física o mental… algunos empleadores prefieren contratar a una mujer de talla 5 antes que por su capacidad profesional. Otros descartan a quien padece una discapacidad sin conocer sus potencialidades… La experiencia y responsabilidad de los ancianos es insuficiente… Los jóvenes tampoco la tienen fácil para encontrar trabajo, [por] la escasa disposición… a capacitarlos… por su aspecto físico, sexo, raza, edad o escolaridad… (El Universal, 29 julio)

El tema es más complicado que eso y merece una segunda opinión.

La posición inicial es la de suponer una igualdad de acceso al empleo, sin que en ello influyan cosas como edad, apariencia, religión y similares. Es un buen comienzo, pero hay más.

Del otro lado del asunto está el empleador, quien también tiene sus derechos. Y uno de ellos es el de contratar a quien él desea. No puede forzarse una relación de trabajo en el empleado, pero tampoco en el empleador. Y esto cambia las cosas drásticamente, lo que nos ayuda a entender el problema mucho mejor.

Tomemos en caso clisé: una empresa busca una secretaria y tiene dos candidatas, una de ellas la más capaz que se pueda pensar, pero de apariencia mucho menos buena que la de una rubia escultural que tiene una capacidad mental muy limitada. Si se selecciona a la rubia, la reacción natural será la de reclamar un caso de discriminación.

No necesariamente. Todo depende del objetivo de la selección de personal. Si lo que se busca es una persona capaz, la selección racional será la primera candidata. Pero si se trata de impresionar a los visitantes con una secretaria espectacular, la rubia resulta la candidata ideal.

Esto se ve muy claramente en otros casos, como el del equipo de futbol que selecciona candidatos: sería tonto que alegara discriminación un tipo que no sabe jugar. Es decir, el empleador actúa seleccionando personas de acuerdo a lo que en ellas busca. Las consecuencias de una mala elección las sufre el empleador. Esto complica las cosas al tratar este tema.

Ya no se puede hablar con tanta facilidad de discriminar en contra de alguien por apariencia, sexo, raza, religión, edad, o lo que usted quiera. Puede ser plenamente justificable que para ciertas posiciones se prefiera a un hombre, o a una mujer. Hay casos obvios: en el futbol profesional casi todos los equipos discriminan contra los viejos, las mujeres, los inválidos y muchos otros. Pero no discriminan por raza, apariencia, color, religión y otras cosas.

Mi punto es sencillo: el tema de la discriminación no acepta la visión unilateral del empleado solamente. Debe considerarse la parte del empleador para tener una visión completa. Y entonces ya puede hablarse en serio de este fenómeno… porque así puede ser que lo que parece discriminación en realidad no lo sea.

Si un empleado selecciona entre varias empresas, ese proceso de selección es en realidad una forma de discriminación… y del que nadie se sorprende. Como tampoco causa sobresalto que usted vaya a una tienda y no a otra, y compre unas marcas y no otras. Nuestra vida está llena de decisiones de selección, es decir, de acciones discriminatorias que son normales.

Que un empleador discrimine, es decir, seleccione entre candidatos es una acción igual y más difícil de entender de lo que suele suceder en ocasiones como la de ese reporte que sólo considera un lado de la historia.

Si quiere usted un ejemplo claro de discriminación real y colocada en la ley, no hay que acudir muy lejos: la constitución mexicana discrimina en verdad cuando dice que ningún ciudadano puede tener un tipo de negocios y que sólo el gobierno puede hacerlo, como la explotación de petróleo.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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