Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dudando por el Camino
Leonardo Girondella Mora
24 octubre 2007
Sección: RELIGION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


No hace mucho que con la publicación de algunas cartas de la Madre Teresa de Calcuta se supo que su religiosidad tenía aspectos tortuosos. Había en ella sentimientos de tristeza, sequedad religiosa, dudas. En fin, material precioso para que el inexperto buscara puntos negativos en la religión: incluso ella dudaba y sufría siendo tan religiosa.

La sorpresa para mí en cambio hubiera sido la opuesta —si ella no hubiera tenido esas reacciones de tristeza y dudas, su existencia me hubiera parecido extraña. Quien toma a la religión en serio, quien se compromete con el Cristianismo, tiene frente a sí algo de tal tamaño y dimensión que sin duda padecerá esas reacciones. Es lo que debe ser. Ver las dudas, tristezas y sequedades de ella fue para mí una prueba más de la verdad del Catolicismo.

Creer que la religión tomada en serio es una fuente terrenal de felicidad absoluta es entender que la religión satisface sólo las necesidades de este mundo —y puede haber algunas que lo intenten, como las que basan todo en la renuncia a las necesidades.

Pero el Catolicismo no anda ese camino terrenal fácil —tiene sus ojos puestos en otra vida entendiendo que la existencia en este mundo no es ni puede ser perfecta, que habrá sufrimientos y dolores. La lectura más primitiva de los evangelios lo señala.

Y sin embargo, al mismo tiempo que esas tristezas religiosas se dan entre quienes toman en serio al Catolicismo, debe verse que en él hay una buena dosis de optimismo, el suficiente como para poseer un buen grado de felicidad en esta tierra. En este tema, una columna de Arthur C. Brooks en el WSJ (24 septiembre) dio datos de encuestas de los EEUU:

• 43% de las personas religiosas manifestaron ser felices contra 21% de los no religiosos.

• 34% de los religiosos dijeron ser optimistas contra 24% de los no religiosos.

• Estos patrones de respuesta son aplicables a otros países y otras religiones.

Brooks señala lo que es obvio en esos datos: las creencias religiosas tienden a dar más felicidad a las personas —no me sorprende que sea sí, la creencia en una explicación de la vida y la cercanía con Dios debe producir una reacción como eésa. Pero hay algo que debe verse y que no es tan claro.

El lado opuesto de las estadísticas indican que el 57% de los religiosos no se calificaron como felices —el número de los no religiosos que no eran felices fue mayor, 79%. Es otra manera de contar la misma historia, pero revela que entre quienes son religiosos la felicidad es incompleta.

Quizá se pueda deber a la diferente actitud que se tiene entre quienes asisten con frecuencia a servicios religiosos que fue como se definió al grupo de personas consideradas religiosas. Ir a misa, desde luego, es necesario pero no basta—hay que tener una relación cercana con Dios para elevar esa felicidad, como se apunta en esa columna.

Y aún así, el sentimiento de felicidad no puede ser completo —tener reacciones de tristeza, dudas, sequedades, incomprensión y tal vez desesperación, me parece lo más lógico del tema. Criticar al Catolicismo por las ideas en las cartas de la Madre Teresa sólo puede venir de mentes muy poco entrenadas en estos asuntos. Aunque la imagen no sea exacta, puedo recurrir a las labores de descubrimiento de alguna teoría por parte de algún científico: de seguro en ella habrá períodos serios de cuestionamiento, dudas, sufrimiento, desesperación.

Si eso sucede en la tarea de un científico, qué no sucederá en la tarea de un ser humano descubriendo a Cristo.

La religión que prometa que su camino está libre de problemas y de sufrimientos tiene para mí un serio problema de credibilidad —no puedo entender que si pasé por malas situaciones cuando hice algo tan sencillo como ir a la universidad, no pase por aún peores momentos cuando estoy tratando de encontrar a Dios. Fue la meta final la que me movió a terminar mis estudios, igual que es la meta final la que me mueve al pasar por malos momentos tratando de ir a Dios.

Lejos de ver dudas religiosas en las cartas de la Madre Teresa, encuentro en ellas una parte del camino a Dios y que confirman que ella iba por el camino correcto.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información  para lectores que buscan explicaciones.



No hay comentarios en “Dudando por el Camino”
  1. Diego Paucar Dijo:

    Primero,
    gracias al Señor somos hermanos y no amigos,
    Segundo,
    Hasta yo leyendo textos de Marx dudo…pero la Realidad es la Realidad. Es así!
    No obstante ud. debería preocuparse si es que luego o en algún punto de aquel tiempo de dudas el Señor no lo disciplinó. Es decir, si es que le sirvió de algo…si no, la sangre del cordero nos limpia si lo confesamos ante El. Es una interrelación de dependencia y amor en la práctica, mi estimado.





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