Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dumping: una Definición
Leonardo Girondella Mora
18 diciembre 2007
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos, Y MATERIAL ACADEMICO
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Es común hablar de dumping y romperse las vestiduras alegando que es algo terrible, malo y que debe ser prohibido —la misma gente que dice esto suele correr a aprovechar rebajas en las tiendas, sin clamar que eso es un acto indebido, al contrario, con sus acciones afirman que una gran cosa.

Una definición accesible de dumping es la de una acción que consiste en vender una mercancía idéntica más barata en un lugar que en otro —pero para calificar de dumping a algo, esa diferencia de precios debe ser mayor en el lugar de venta que en el lugar de producción, siempre que esos lugares sean dos naciones distintas.

Si una misma camisa se encuentra a un precio más bajo en Monterrey que en Mérida, ambas dentro de México, eso no es dumping, aunque la fábrica se encuentre en Mérida. Tampoco es dumping que usted encuentre diferenciales de precios para el mismo artículo en dos tiendas diferentes. Para que algo sea dumping tiene que cumplirse con esto:

El precio de venta de un bien en el país en el que algo se produce debe ser mayor que el precio de venta del mismo artículo en el país al que se exporta.

En México se vende una cerveza determinada a 8 pesos la lata —si en el país al que se exporta la misma cerveza el precio de venta es menor a esos 8 pesos, entonces hay dumping. Desde luego, en esa comparación habría que tener en cuenta los costos de transportación e importación, más el cálculo aproximado del precio base considerado.

El dumping, por consiguiente, es una rebaja de precio —un fabricante cualquiera decide reducir el precio de lo que produce a los consumidores de un territorio, en este caso de otro país. Las medidas antidumping son en realidad una manera de prohibir internacionalmente las rebajas que sí pueden hacerse dentro de un país.

Hay personas que se oponen al dumping —alegan que eso resulta en una competencia desleal dentro de su país por parte de un extranjero y con ello evitan competencia de otras partes y precios menores para los consumidores locales. El dumping es uno de los argumentos más útiles para las políticas proteccionistas, pues a final de cuentas tratan de aislarse de competidores más eficientes o con estrategias diferentes de venta.

Las instancias de dumping son numerosas, como las quejas contra importaciones de textiles chinos en México, o televisores coreanos en la UE —productos que pueden recibir una prohibición total de importación, o bien impuestos compensatorios. El propósito de estos impuestos es elevar el precio de las importaciones de manera que el precio final de venta sea similar al de los productos fabricados localmente y el consumidor no tenga ningún beneficio. Para lograr tener esa prohibición o el impuesto compensatorio, los fabricantes locales deben presentar un alegato a su gobierno.

El alegato de dumping debe presentar pruebas de lo que afirma en cuanto al diferencias de precios y el daño que eso causa a las empresas locales —no hay mención de más efectos, como el daño o beneficio que puede causarse en los consumidores. Todo se centra en la justificación de eludir la competencia del extranjero por dañar a las empresas locales con una competencia calificada de desleal que daña a la nación y produce desempleo.

En lo general, las autoridades suelen ceder a las presiones locales de las empresas nacionales. Se acostumbran argumentos nacionalistas y de soberanía nacional —los gobiernos, se suele decir, deben defender a las empresas nacionales y los empleos que ellas proveen. Esos argumentos son por lo general exitosos y tienen el efecto proteccionista deseado por los nacionales, el aislarlos de competencia extranjera. Nunca se habla de los efectos en otros grupos.

Adam Smith señaló la inutilidad de prohibir importaciones —si sus precios resultan más altos que los de bienes producidos localmente, no tiene sentido importarlos; pero si los precios de esos bienes resultan más baratos que los nacionales, no tiene sentido producirlos localmente y desperdiciar recursos que podrían dedicarse a cosas mejores. La noción de costo de oportunidad es relevante —¿para qué dedicar recursos a hacer en casa lo que sale más barato comprar afuera?

Ese principio que es de la lógica más básica es aún más relevante ahora, con las cadenas de producción, no existentes antes —quien aplica medidas antidumping será dañado por la ausencia de esas cadenas cuya base es el comercio internacional libre. Además, las demandas legales son caras y toman tiempo, lo que crea un incentivo para que el productor extranjero acepte las condiciones dictadas por el gobierno del país al que exporta.

Las medidas antidumping tienen efectos no intencionales dañinos, como el no contar con bienes a precios menores, desalentar medidas que eleven la competitividad e incluso producir situaciones de conflicto entre países. Los grupos más beneficiados por estas medidas son los sectores protegidos.

A pesar de todo, la protección de la industria nacional es una creencia popular en la mente de la mayoría de los ciudadanos de todos los países —creen ellos que la competencia desleal, como la suelen calificar, daña a su país. Las campañas en favor de comprar artículos nacionales son comunes, como sucedió en México, a pesar de la contradicción que ello representaba.

Muchas personas apoyan las medidas antidumping de palabra, razonando que ellas mantienen los empleos nacionales —piensan que si se dejaran entrar bienes del exterior sin limitaciones, la mayoría de las empresas nacionales cerrarían. Curiosamente, al mismo tiempo que se piensa así, las importaciones ilegales son mercados grandes y florecientes, lo que demuestra que con sus acciones esas personas piensan de otra manera.

Muchos otros creen que la venta de artículos importados a precios menores que los del país de origen es una estrategia indebida y desleal, que persigue la destrucción de la industria nacional para adueñarse del mercado y más tarde subir los precios siendo dueño de todo el mercado. El argumento no es propio sólo de la competencia internacional. También suele usarse para explicar monopolios nacionales.

Si el razonamiento anterior cae en la tierra propicia de quien explica todo por medio de conspiraciones secretas, nada tengo que hacer para lograr hacer ver un punto de vista contrario. Todo lo que puedo hacer es señalar dos cosas:

• Si a pesar del precio menor en un país que en otro, el precio bajo sigue rindiendo beneficios a la empresa, no podrá alegarse dumping racionalmente pues ese precio está justificado por más eficiencia.

• Si el precio menor significa pérdidas para la empresa que lo exporta, ello puede ser justificado por estrategias de venta, como la introducción del producto —no diferente a lo que cualquier empresa haría en su propia nación, como en casos de desalojo de inventarios.

El pensar que una empresa esté pensando en quebrar a sus competidores para adueñarse del mercado y luego tener poderes monopólicos requiere de ayuda gubernamental, activa o pasiva —sin ella difícilmente podría lograrse: una vez que los competidores desaparecieran, la elevación de los precios haría deseable la entrada de nuevas empresas competidoras que de nuevo serían sacadas del mercado con precios por debajo del costo. Es una estrategia demasiado cara para ser redituable.

Las medidas antidumping, considerando lo anterior, tienen un escaso fundamento —su justificación es superficial, pero su popularidad es un instrumento de gran utilidad para empresas que aliadas al gobierno logren beneficios a costa del daño que el consumidor sufre por precios mayores. Pocas cosas tan exitosas como la idea del dumping para crear temores y miedos que hacen que las mismas víctimas deseen lo que les daña.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información  para lectores que buscan explicaciones.



1 comentario en “Dumping: una Definición”
  1. Desarrollo Estabilizador Mexicano | Contrapeso




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