Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Restaurante de un Gobernante
Eduardo García Gaspar
27 diciembre 2007
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es lo que explica la diferencia que existe, por ejemplo, entre Amazon, la tienda en línea, y las disposiciones fiscales de muchos países. Nadie está obligado a comprar en Amazon y precisamente por eso, esa empresa se esfuerza en ser amigable, eficiente, servicial. Su página en la Red es fácil de usar, muy fácil. Pero como usted tiene la obligación de pagar impuestos, el gobierno no tiene ningún incentivo para hacer las cosas fáciles.

No hay duda de que los gobiernos y las empresas se comportan de manera muy diferente. Su marco mental es muy distinto. No es igual tomar decisiones en una empresas dentro de un mercado libre que en un gobierno, así sea democrático. Una de las razones que mejor explican esta diferencia es la siguiente.

Un gobierno da órdenes a los ciudadano que son obligatorias de obedecer y tiene la facultad de usar la fuerza en contra de quienes no las cumplen. Una empresa, por grande y poderosa que sea no puede hacer lo mismo. No puede ordenar al consumidor que compre sus productos y mucho menos, usar la fuerza para obligar a esa compra. Esta diferencia produce estados mentales muy distintos.

Las empresas en un mercado libre intentan convencernos de comprar sus bienes. Las autoridades no necesitan convencer a nadie, ellas dan órdenes con amenazas de uso de coerción en caso de no cumplirse. Las mentes de empresas y de gobiernos, por eso, parten de supuestos distintos y son muy diferentes. Es por eso que es muy sencillo comprar una computadora Mac en unos pocos minutos, pero en extremo complicado y caro abrir un negocio, por ejemplo en México.

Las dos mentalidades son tan diferentes que resultan ser incompatibles. No puedo imaginarme a un gobernante promedio pensando en depender de la libertad de consumo de las personas. Para él eso es un concepto extraño que no pertenece a su mundo y esto es precisamente lo que hace muy difícil que el político entienda de libertades. Él piensa en términos de las órdenes que él da.

Si un gobernante tuviera un restaurante, quizá no habría menú del que seleccionar. Daría él las órdenes de quién come qué, en qué momento y con qué bebida. Es por esto que los gobernantes toman sobre sus hombros la imposible responsabilidad de decidir por otros y así ofrecen servicios de educación y salud, por ejemplo. Ellos creen saber lo que el resto necesita sin necesidad de que nadie más decida. Desde luego que todo falla porque el gobernante en realidad no sabe lo que los otros quieren, nada más lo supone.

Si un gobernante tuviera una librería, no preguntaría a cada cliente lo que desea comprar. A cada cliente le daría los libros que el político quisiera, le cobraría por la fuerza y eso le haría sentir muy satisfecho. Desde luego los clientes terminarían gastando lo que no quisieron en libros que no les interesan. El gobernante entiende de órdenes siempre que él las dé, pero no de libertades especialmente las de otros.

Si un gobernante tuviera una tienda de ropa, ninguno de sus clientes decidiría las prendas a comprar. Eso lo ordenaría el gobernante haciendo vestir a todos de la manera que él cree que es lo mejor. Eso le haría sentirse bien, creyendo que ha elevado el bienestar. Pero las personas terminarían vistiendo lo que no les agrada en tallas que no les vienen y a precios que no querían.

Los socialistas tienen un gran miedo al poder de las empresas y hay que darles la razón, pero la solución que proponen es peor que la enfermedad. Ellos piensan que dándo más poder al gobierno se quita poder a las empresas y con ello crean un problema aún mayor, el de un gobierno que abusará de su mayor poder. Los liberales tienen una mejor solución, que es la de limitar el poder de todos, empresarios y gobierno también.

El tema bien vale una segunda opinión porque explica la razón de conductas gubernamentales que desafían el sentido común más simple. ¿Por qué existe en México el IMSS, Pemex, CFE, INFONAVIT y demás? En buena parte por eso. El gobernante nos ha dado órdenes de comprar una gasolina, una electricidad, un servicio médico. Poco entiende que todo eso se logra mejor dejando en libertad a la gente para que ella decida por sí misma.

Y es por esto también que la máxima ambición del gobernante es tener cada vez más poder. El poder es lo que le permite dar órdenes lo que es su mayor deseo. Pocas cosas tan repulsivas hay para los gobiernos como la libertad de sus ciudadanos porque ella les quita poder. Y el poder es su adicción.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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