Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
“El Sindicato Soy Yo”
Eduardo García Gaspar
17 octubre 2007
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El mayor de todos los afrodisiacos es el poder. Eso escribió hace tiempo Henry Kissinger. Tiene razón. Al poder los sindicatos le han dado un nombre muy atractivo para los mexicanos, el mismo que se usa para las universidades públicas. Le dicen “autonomía” y la han colocado en un altar ante el cual todo puede y debe ser sacrificado.

Autonomía, en este caso, es sinónimo de poder desmedido y de irresponsabilidad. Se trata de usar una palabra bonita para disfrazar el deseo de no responder a nadie, ni dar cuentas de nada. En parte se parece a a la idea de no intervención que México convirtió en su principio de diplomacia: ser indiferente a todo lo que suceda en otras partes a cambio de que el resto me deje hacer lo que yo quiera, sea lo que sea, en mi territorio.

Tanto valoran los sindicatos su poder que una iniciativa de ley para hacer más trasparentes a los sindicatos ha sido calificada como “agresión, una declaración de guerra”, por parte de F. Hernández Juárez, el líder de telefonistas y de la UNT. El secretario general del sindicato petrolero dijo que es una “violación a la autonomía sindical”. Estas declaraciones fueron reportadas en los medios el pasado 11 de octubre.

Cosa por demás curiosa presenta así la política de México, porque resulta que los sindicatos y las universidades no quieren rendir cuentas a nadie y eso sucede al mismo tiempo que el gobierno mismo pide cuentas a los ciudadanos, obligándonos a pagar impuestos y metiéndose en nuestras vidas al aplicar la ley. Muchos de los defensores del intervencionismo estatal, por tanto, predican con el ejemplo opuesto: que las autoridades intervengan en la vida de los demás, no en la mía: yo soy autónomo, pero no el resto.

Es un asunto de rendición de cuentas y de responsabilidad, es decir, de limitación el poder y el poder, insisto, es como una droga, causa adicción y es la más poderosa de todas, absolutamente la más poderosa. Quien está habituado a ella, sin duda, llegará a extremos alocados para defender ese hábito. Y razonará erróneamemnte, como el líder de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE).

Ese líder, Joel Ayala, defendió su poder alegando que sería mejor que se hiciera transparente la gestión del presidente Fox… como si una cosa excluyera a la otra, pero que será entendido como buen argumento por la mayoría, me imagino, como es costumbre en el país: la ley no se aplica en el presente porque no se aplicó tampoco en el pasado.

Pero regreso al punto central, que es el del poder. No es nuevo el asunto, lleva los mismos siglos de existencia que tienen los gobiernos y obedece a una regla casi matemática: el poder siempre tiende a ser abusado, siempre, y por eso es imperativo que se apliquen mecanismos de control para evitar abusos.

Dicho de otra manera, la autonomía sindical es una licencia oficial de muy agradable primera impresión que en su esencia defiende el abuso del poder y por ello daña a la gente que vive en la comunidad. La autonomía sindical, por esto, no es diferente a las monarquías ilustradas, ni al derecho divino que los reyes invocaban. Si un monarca dijo que el estado era él, entonces la autonomía es igual al líder que dice “el sindicato soy yo”.

Nada nuevo hay en esto para México. La autonomía forma parte de los nombres de las universidades públicas, las que viven de fondos públicos sobre los que no presentan cuentas. Y es parte esencial también de los partidos políticos, que piden autonomía, es decir, poder para no dar cuenta de sus acciones a nadie. Y ahora, compare esto con la vida del ciudadano.

Si nosotros los comunes ciudadanos aplicáramos tal principio de autonomía, podíamos evitar auditorías fiscales, e incluso la aplicación de toda ley. No tiene sentido, pero eso es lo que piden los sindicatos: hacer lo que les venga en gana sin rendir cuenta a nadie, incluyendo a sus agremiados. Es igual a una licencia de corso.

Mucho de lo digno de notar de todo esto es cómo la autonomía se ha convertido en una palabra tan admirada que en una encuesta nacional sería calificada por la mayoría como una de carácter positivo e incluso como un derecho.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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