Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Tercer Grupo, Desconocido
Eduardo García Gaspar
22 febrero 2007
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La mejor descripción que he escuchado es la que compara a México con alguien que cruza un puente colgante y quien se encuentra a la mitad del camino: todavía no llega a su destino, está mareado y tiene tentaciones de regresar. La comparación es poderosa y tiene sus bases.

Por un lado, hay buena evidencia que apunta hacia la buena decisión de cruzar el puente, abandonando las políticas económicas intervencionistas. Se necesita estabilidad económica, baja inflación, finanzas públicas en orden, fronteras abiertas, cosas que se han logrado.

Pero aún falta modernizar a las instituciones para acomodarse a nuevas circunstancias globales. Falta hacer cambios en aspectos fiscales, laborales y otras áreas más. El cruce del puente va bien, pero aún no se llega al otro lado.

Y en medio del puente, la impaciencia se presenta. Unos argumentan que lo que se ha hecho en el país no ha logrado nada y que debe regresarse al intervencionismo estatal. Otros están de acuerdo en que poco se ha logrado pero es porque la modernización no ha sido completa. Y los hay que no se dan cuenta de esta disyuntiva y creen que el puente no existe. Comento ahora sobre esos tres grupos.

Los que quieren regresar al intervencionismo tienen un punto bueno. Si bien es cierto que las evidencias más fuertes señalan que lo que deben hacerse es seguir avanzando en la modernización de las instituciones con las reformas estructurales, también es cierto que se necesita mayor presencia estatal en labores de estado de derecho, aplicación de la ley, mejores tribunales, mejores policías, mejor infraestructura, mantenimiento de estabilidad económica.

Pero al mismo tiempo se necesita menos presencia del gobierno en otras áreas, como educación, energía, salud y en general regulaciones defectuosas de mercado que impiden asignaciones eficientes de recursos y que distorsiones de mercados. Es decir, hay cosas en las que el gobierno debe hacer más, pero hay otras en las que debe hacer menos.

Por su parte, el segundo grupo, los que desean seguir adelante realizando las reformas tienen a su favor una buena cantidad de sucesos en el mundo, los que muestran que la modernización de sus instituciones es de enorme ayuda en la mejora material de las personas. Los que conozco, en lo general, están de acuerdo con esa idea, la de que hay cosas en las que el gobierno debe hacer más, pero hay otras en las que debe hacer menos.

La idea que sostiene el segundo grupo es la que comparto: México aún no es un país de corte liberal, sino uno que tiene una economía interna muy anticuada aún.

Pero hay un tercer grupo, el de los que no tienen conciencia de que se esté en medio de un puente colgante e insisten en brincar moviendo el puente y, por tanto, poniendo en peligro la travesía. Son los inconscientes que hacen rabietas y detienen la marcha del país, haciéndola más lenta de lo que podría ser.

El sexenio pasado representa muy bien a este tercer grupo: ni Fox ni el resto de los partidos hicieron nada para acelerar el paso, al contrario, lo hicieron más tardo y pachorrudo.

Es usual en este tema reconocer a los dos primeros grupos, el de los socialistas y el de los liberales. Lo que no es común es reconocer la existencia del tercero, el de los inconscientes y mediocres que no se dan cuenta donde estamos parados, en medio de la nada. Creo que señalar esto bien vale una segunda opinión ya que explica el porqué en México aún no se progresa al ritmo que se podría.

Los argumentos de los socialistas con los liberales son capaces de ser solucionados, pero la presencia de los inconscientes hace doblemente difícil esa solución. La mente del tercer grupo se centra en un solo objetivo, el de lograr tomar el poder a toda costa.

Son los que impiden los diálogos y el trabajar en lo prioritario. Discuten lo irrelevante y colocan su atención en lo trivial. Son el caso clásico del dicho, mucho ayuda el que no estorba, y estos estorban en verdad mucho.

Entonces hay tres cosas que pueden pasar este sexenio. El triunfo de los socialistas nos regresaría al sitio del que salimos. La victoria de los liberales significaría elevar el potencial mexicano de crecimiento. Pero el éxito de los inconscientes equivaldría a quedarnos en el mismo sitio en el que llevamos parados varios años.


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