Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Enero en Venezuela
Eduardo García Gaspar
8 febrero 2007
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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El cambio oficial se realizó en enero. No era nada que no hubiera sido previsto muchos meses atrás: Hugo Chávez se ha convertido en el hombre fuerte de Venezuela, es el centro del poder político y económico del poder. Su posición es la vieja, la del dictador que impondrá su voluntad en una nación sin contrapeso alguno.

Estamos frente al surgimiento de otra dictadura en la región, la que inspirará a otros en Bolivia y Nicaragua al menos.

Lo que es algo relativamente nuevo es su camino hacia el poder, usando el mecanismo del voto popular. Y de allí logrando un ambiente de oposición nula que canceló la división de poderes en su gobierno. Es decir, Venezuela ha dejado de ser una democracia por medios que no son los de una rebelión ni un golpe de estado. Es el camino gradual al autoritarismo, cuando menos.

Para todo propósito práctico no existe en ese país la división de poderes, que más que el voto ciudadano, es el rasgo central de una democracia. Y la esfera económica está siendo controlada por el dictador. Había podido preverse esto, como dije.

Pero también es posible prever con bastante precisión lo que seguirá en ese país: las medidas de centralización seguirán con nacionalizaciones o controles indirectos de empresas, lo que con el tiempo producirá ineficiencias severas de producción y elevará la pobreza, lo que a su vez aumentará las limitaciones a la libertad del ciudadano.

Crecerá la vigilancia a los traidores en potencia y el estado policía se hará severo. Serán inventados enemigos internos y externos, como chivos expiatorios del fracaso. Y el tiempo que pueda mantenerse en el poder un régimen así dependerá de financiamiento exterior.

Cuba tuvo a la URSS. Venezuela tiene al petróleo, pero también a los regímenes a quienes les interese mantener una voz beligerante, quizá Irán. Su sostén será externo en cuanto a recursos y podrá durar varios años, tal vez décadas.

El futuro no puede conocerse, pero sí sabemos lo que sucede una vez que se realizan ciertas acciones. Las acciones de Chávez tienen un resultado conocido de antemano: la centralización económica no funciona y conlleva la centralización política. Por su parte, también podemos anticipar lo que sucederá con bastante cercanía en lo internacional: no habrá oposición severa a Chávez, pues la ONU es más bien un club de defensa de poderes ejecutivos que de pueblos.

También, los intelectuales de izquierda pueden ser predichos: harán lo mismo que con Cuba, meter la cabeza en el suelo e ignorar las arbitrariedades y la falta de libertades. Lo harán por una causa, Chávez estará tratando de nuevo de construir el régimen económico que esos intelectuales favorecen. Y, muy posiblemente, una buena parte de los ciudadanos de la región considerarán al gobierno venezolano como una vía tan digna de respeto como la más democrática.

La única variable que no es posible de prever es la de las consecuencias de la personalidad de Chávez: muy vociferante y violento, personalista a tal nivel que su programa ha sido calificado no de marxismo-leninismo, sino de narcisismo-leninismo.

Sabemos que se pondrán efigies y mantas con su nombre en cuanta calle se pueda, y también sabemos que el poder atonta a los gobernantes… el fracaso podrá ser afectado por la tasa de alocamiento del líder y no sabemos cuál sea, ni qué efecto final tengan sus excesos teatrales de política internacional.

Otra cosa que no sabemos es si el autoritarismo se convertirá en totalitarismo, es decir, de un régimen dictatorial como cualquier otro a un sistema sin posibilidad de cambio hasta la muerte del líder que persigue imponer en otros sus ideas del paraíso. Pero, en fin, sabemos de antemano el futuro de ese país, aunque ignoremos los detalles. Y de ello podemos sacar conclusiones adicionales.

Parece obvio aceptar de una vez por todas que la democracia es mucho más profunda que la elección de gobernantes, algo que parece ser un asunto desconocido en América Latina. La democracia es elegir a gobernantes por medio del voto popular, pero también es democracia impedir que esos gobernantes tengan más poder del debido.

Es por eso que existen poderes legislativos y judiciales, para acotarse mutuamente el poder. Lo que Chávez ha hecho es explotar el voto ciudadano para exterminar a la democracia.


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