Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Estado Soberbio
Eduardo García Gaspar
8 marzo 2007
Sección: DERECHOS, LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Leyendo entre líneas a la constitución mexicana puede verse un fuerte acento en una idea: los legisladores que la crearon pensaron que el gobierno es mejor que la ciudadanía. Permítame usted demostrar esa idea, la de un estado que se cree mejor que el resto.

El primero de los artículos dice que, “En los Estados Unidos Mexicanos todo individuo gozará de las garantías que otorga esta Constitución, las cuales no podrán restringirse ni suspenderse, sino en los casos y con las condiciones que ella misma establece”.

Es decir, ni usted ni yo tenemos derechos en sí mismos. Los derechos los concede esa ley que se concibe a sí misma como graciosa fuente de derechos, los que quita cuando quiere. Erróneo y también soberbio.

Luego añade que “Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las capacidades diferentes, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”.

Pero sí discrimina a todos, porque no les reconoce derechos, sino que se los otorga.

Luego está el artículo 26 que establece que, “El Estado organizará un sistema de planeación democrática del desarrollo nacional que imprima solidez, dinamismo, permanencia y equidad al crecimiento de la economía para la independencia y la democratización política, social y cultural de la Nación”.

Es decir, el gobierno logrará el desarrollo y creará, de acuerdo a eso, una utopía. Visto del otro lado, se piensa que el ciudadano nada puede hacer, que debemos hacer lo que el gobierno planee para nosotros.

Y luego está el artículo 27 que dice que, “La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del territorio nacional, corresponde originariamente a la Nación, la cual ha tenido y tiene el derecho de transmitir el dominio de ellas a los particulares, constituyendo la propiedad privada”.

Es decir, usted y yo somos propietarios de algún terreno sólo por la graciosa concesión del mismo que nos ha concedido derechos al principio de esta ley. No somos realmente nada. Es esa ley la que nos ha hecho algo más que animales que viven en un territorio.

Añade que, “La nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público, así como el de regular, en beneficio social, el aprovechamiento de los elementos naturales susceptibles de apropiación, con objeto de hacer una distribución equitativa de la riqueza pública, cuidar de su conservación, lograr el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población rural y urbana”.

No es la nación la que tiene derecho a atentar contra la propiedad. Es el gobierno el favorecido por la constitución para salirse de los derechos mismos y tener la facultad de atentar contra la propiedad de ciudadanos a los que ha concedido derechos ella misma.

Y esa nación reclama tener “el dominio directo de todos los recursos naturales de la plataforma continental y los zócalos submarinos de las islas; de todos los minerales o substancias que en vetas, mantos, masas o yacimientos… como los minerales de los que se extraigan metales y metaloides utilizados en la industria; los yacimientos de piedras preciosas…”, con muy largo etcétera que sigue.

Las menciones de errores en esos artículos son abundantes, por ejemplo, señalando el error de que esa ley no puede conceder derechos a las personas porque esos derechos son anteriores a su existencia. Usted y yo tenemos esos derechos con o sin esa ley. Así de simple. Yo quiero agregar algo que no ha sido expuesto hasta donde yo sé: esa cuestión de soberbia a la que me referí antes.

Entre líneas la constitución mexicana parte del supuesto de la superioridad del gobierno frente al ciudadano. El gobierno concede derechos, el gobierno planea el desarrollo, el gobierno concede propiedades pero es el dueño original del territorio.

Y esto es de llamar la atención porque hasta donde se ha visto los gobernantes no tienen las capacidades que eso supondría. Son bastante mediocres en general y en ocasiones muy frecuentes están muy por debajo del ciudadano normal.


ContraPeso.info es un servicio con antecedentes desde 1995, que funciona como proveedor de ideas e información adicional a los medios dominantes.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras