Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Expertos Fuera de su Área
Leonardo Girondella Mora
23 febrero 2007
Sección: FAMOSOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Una columna reciente de Keith Burgess-Jackson, titulada La Falacia de Chomsky, tiene un punto en extremo interesante —la transferencia de conocimiento de una persona, de un campo a otro. Las palabras del autor son éstas:

If Noam Chomsky were not a famous linguist, nobody would care a whit about his moral or political opinions. That people do care shows only that they are committing a fallacy — that of transferring authority from a realm in which he is expert (linguistics) to one in which he is not (political morality).

Se trata de un fenómeno tratado en esta página con anterioridad —por el simple hecho de ser una celebridad a la persona se le confiere autoridad en campos ajenos a los de su especialidad.

Chomsky es un lingüista al que se acude cuando se tiene necesidad de conocimiento en su área de conocimiento, pero sería absurdo acudir a él en busca de conocimiento acerca de Física, por ejemplo, en cuyo caso sería buena idea acudir con Stephen Hawking, pero con quien quizá no sería productivo hablar de estadísticas de la Copa Mundial de Futbol.

Es común el fenómeno al que hago referencia por una razón que tiene que ver con los medios de comunicación, los predominantes, que son verdaderos especialistas en hacer la pregunta equivocada a la persona equivocada —¿podría preguntarse qué hacer en la economía de un país a un actor de cine? No, a menos que fuese un economista al tanto de la situación nacional.

La situación tiene sus elementos muy marcados, que trato de aislar a continuación:

• El error de preguntar a una celebridad algo sobre temas fuera de su área tiene más probabilidad de suceder en campos morales, económicos, políticos y similares que en otros terrenos —sería extraño que a un novelista se le preguntara sobre algo sobre el compuesto químico del plástico. Pero es más probable que se le pregunte sobre la deuda externa de los países.

• No importa la persona, en esos terrenos todos tienen una opinión —como si bastara el tener lengua para hablar de cualquier tema. Si se trata de, por ejemplo, el matrimonio de personas de un mismo sexo, el manejo de la inflación, la aplicación de una ley, la política internacional —en esos campos las expresiones abundan y la mayoría de ellas son basura.

• No es posible que las personas desarrollen opiniones sólidas en todos los campos —por eso es necesario aceptar la figura de fuentes respetables, seleccionadas por cada persona en diferentes campos. Puede alguien decidir que se somete en cuestiones morales, por ejemplo, a los mandatos de su iglesia, o lo contrario.

Las personas, en sus decisiones, seleccionan las fuentes respetables de su elección —que pueden ser la de un actor de telenovelas para cuestiones políticas, las de un novelista para cuestiones económicas, o las de un compositor de música pop para cuestiones de deuda externa.

El foco de lo anterior se encuentra en un fenómeno de nuestros días: en terrenos de moral, política, economía y algunos otros existen cantidades enormes de opiniones vertidas por fuentes experimentadas y fuentes amateurs. Y ya que los humanos no tienen el tiempo para desarrollar una opinión en todo los campos, acuden a esas fuentes para crearse opiniones de calidad variable.

Para elevar la gravedad de la situación, debe introducirse una variable adicional, la que ilustro con un ejemplo real. Si se desea tener una opinión razonablemente sólida de Benedicto XVI hay que ir más allá de lo que hizo quien hablaba de él expresando opiniones muy marcadas, tomándolas como ciertas, después de haber leído una columna en un periódico.

No es que la persona deba dejar de tener opiniones y expresarlas, sino que debe también tener la prudencia y la humildad para reconocer que sus opiniones están basadas en otras opiniones, las de un columnista que no es especialista en cuestiones eclesiásticas.

Es ésa la cualidad que falta —la de la humildad y la prudencia, para reconocer que lo que se tiene es en gran cantidad de casos, una serie de impresiones vagas producidas por opiniones de terceros también débiles. La persona que presenció esta situación, un sacerdote, añadió la sugerencia de que para entender al actual Papa era necesario haber leído al menos un par de sus obras (sus sugerencias están anotadas abajo).

Finalmente llego a la consideración que quiero hacer.

Existen en la sociedad una enorme cantidad de opiniones que recibimos de medios, conversaciones y demás. Muchas de ellas son extraordinariamente débiles, provenientes de personas no expertas en la materia. Tomarlas como ciertas es un riesgo imposible de evitar para personas que no tienen el tiempo para leer aquello sobre lo que opinan. La solución está en la prudente decisión de seleccionar fuentes creíbles, razonables y sobre todos, expertas en el campo en cuestión.

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Las sugerencias de libros sobre Benedicto XVI fueron las siguientes:

• Ratzinger, Joseph, Seewald, Peter (1997). SALT OF THE EARTH : CHRISTIANITY AND THE CATHOLIC CHURCH AT THE END OF THE MILLENNIUM. San Francisco. Ignatius Press. 0898706408.

• Ratzinger, Joseph (2005). DIOS Y EL MUNDO: UNA CONVERSACIÓN CON PETER SEEWALD. Barcelona. Debolsillo/Random House Mondadori. 8497938127

• Ratzinger, Joseph (2004). INTRODUCTION TO CHRISTIANITY. San Francisco. Ignatius Press. 1586170295.

• Ratzinger, Joseph, Messori, Vittorio (1985). THE RATZINGER REPORT : AN EXCLUSIVE INTERVIEW ON THE STATE OF THE CHURCH. San Francisco. Ignatius Press. 089870085X 0898700809.

• Weigel, George (2005). GOD’S CHOICE : POPE BENEDICT XVI AND THE FUTURE OF THE CATHOLIC CHURCH. New York. HarperCollins. 0066213312.

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1 comentario en “Expertos Fuera de su Área”
  1. No tan atractivo | Contrapeso




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