Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Generosidad y Responsabilidad Social
Leonardo Girondella Mora
1 noviembre 2007
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Una columna de septiembre pasado, de Andrés Oppenheimer, titulada La generosidad de los Ricos, contiene datos realmente interesantes —que abajo resumo esquemáticamente:

• El mexicano Carlos Slim, posiblemente el hombre más rico del mundo, donó $500 millones a un fondo de ayuda sanitaria para América Latina.

• De acuerdo al Reporte de Riqueza Mundial 2007, los más ricos de América Latina destinan el 3% de sus activos financieros a donaciones. Los asiáticos el 12%, los del Medio Oriente el 8% igual que los estadounidenses, y los europeos el 5%.

• Los datos indican que los ricos en América Latina elevaron sus fortunas durante 2006 en mayor porcentaje que los de otras regiones —y son además, quienes menos solicitan inversiones socialmente responsables.

La primera impresión que esos datos causan es la natural: los millonarios de Latinoamérica son los menos caritativos. Puede ser, pero también hay otras explicaciones que el mismo Oppenheimer señala. Por ejemplo, en medio de inseguridad, las donaciones de esta región se dan de manera anónima, para evitar ser identificados por delincuentes; la región tiene menos incentivos legales para las donaciones. Aunque, por supuesto puede ser que entre esos millonarios no exista una preocupación de dar donativos.

La opinión personal del columnista es la siguiente:

… no hay duda de que los magnates latinoamericanos tienen buenas razones para no llamar la atención sobre su dinero cuando viven en la región del mundo con las mayores tasas de secuestros. Y tampoco se los puede culpar de tratar de pasar desapercibidos en algunos países en que líderes megalómanos quieren confiscar sus empresas para financiar sus sueños totalitarios. Sin embargo, el Reporte de Riqueza Mundial 2007 plantea serios interrogantes sobre si las élites empresariales latinoamericanas están siendo socialmente responsables. La solución no es castigar a los ricos -lo que sólo haría que envíen una mayor parte de su dinero al exterior, y sus países se vuelvan cada vez más pobres- sino crear una cultura de la caridad que aclame como héroes a los empresarios más generosos. Eso ayudaría a todos, incluyendo a los ricos.

Es una opinión razonable y sobre la que quiero añadir conclusiones que Oppenheimer no menciona explícitamente.

Primero, si se desea elevar el porcentaje de donaciones con respecto a los activos de los millonarios hay dos formas de hacerlo: remediar la situación de inseguridad y delincuencia que hace sujetos probables de secuestro a quienes muestran su generosidad porque eso mismo muestra su riqueza; y evitar la formación de gobiernos de poder ilimitado, que desean expropiar activos ajenos. Todo puede resumirse en el establecimiento de un estado de derecho —que ayudaría a los de menos recursos.

Segundo, existe un territorio cultural, por ponerle un nombre —el de la costumbre de hacer donaciones, de creer que las donaciones son causa de buena imagen personal y de algo tan etéreo como esa frase tan gastada de responsabilidad social. Hay algo de verdad en esto, tal vez mucho.

Por un lado, la costumbre de hacer donaciones no sólo es de los donantes, sino también de los gobiernos —la cultura de los donativos es común a los dos y, por eso, los gobiernos dan incentivos a esa actividad, un aspecto que no debe ignorarse. Tal vez puedo decir que la región latinoamericana no tiene gobiernos que den incentivos a las donaciones, posiblemente recelen de ellas.

Por otro lado, tal vez exista otra costumbre de la región, la de interpretar los donativos negativamente —lo que ejemplifico con los comentarios de un hombre en la radio hablando de un donativo de Slim. Dijo primero que la cantidad donada era muy pequeña dada su gran fortuna y que al final perseguía fines egoístas porque había donado computadoras que se conectarían a la red de Internet de ese magnate. En resumen, Slim habría evitado ser criticado de haberse abstenido de dar el donativo.

Creo que la parte cultural es la que más pesa en esta región, una en la que la riqueza es vista con sospecha, envidia y recelo creyendo que toda ella es mal habida sin excepción —culpa del marxismo popular, me parece. Si, hace falta remediar lo de la inseguridad, lo de gobiernos ladrones, pero también es necesario remediar otra cosa aún más difícil: esa pobreza mental que considera que toda riqueza es mala, que toda acción de los ricos es sospechosa, que el tener utilidades es malo.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información  para lectores que buscan explicaciones.





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